sábado, 4 de diciembre de 2010

Tratado de Metapsíquica de Charles Robert Richet (4)

TRATADO DE METAPSÍQUICA

PRIMER LIBRO

DE LA METAPSÍQUICA EN GENERAL

§ I. -DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN

A lo largo de la historia los hombres han encontrado que los hechos inusuales, irregulares, imprevisibles, se han mezclado con los acontecimientos ordinarios de la vida cotidiana. Entonces, incapaces de encontrar ninguna explicación racional, supusieron la intervención de fuerzas sobrenaturales, y la acción de los Dioses y de los Demonios todopoderosos.

Poco a poco, con el progreso de nuestro conocimiento, la fe en esta interferencia, divina o demoníaca, en nuestros pequeños asuntos humanos, ha perdido terreno. Ya se trate de una aurora boreal, de un eclipse, de un cometa, o simplemente de una tormenta, hoy día no vemos más aquí que un fenómeno natural del cual hemos aprendido a precisar algunas leyes. Ya se trate de epilepsia o de un ataque histérico, nosotros no hacemos comparecer ni a Hércules, ni a Satán1.

1. La bibliografía de las ciencias mágicas es todo un mundo. Si quiere tener una idea, aunque incompleta, consulte Græsse (G. J. Th.). Bibliotheca magica et pneumatica (Biblioteca mágica y neumática), Leipzig, Engelmann, in-8º, 1843, 175 p., y R. Yves-Plessis. Essai d'une bibliographie française de la sorcellerie (Ensayo de una bibliografía francesa de la brujería), París, Chacornac, 1900.

Sin embargo, nuestra ciencia, a pesar de su enorme progreso, no podría dar explicación a algunos fenómenos excepcionales a los que las leyes conocidas hasta ahora de la física, de la química, de la fisiología, no se pueden aplicar. Como estos acontecimientos y estas fuerzas eran inexplicables para la ciencia clásica, la ciencia clásica a tomado una decisión muy conveniente: los ha ignorado. Sin embargo, estos hechos extraños, se les niegue o acepte, existen.

Que un hecho se ajuste o no al alcance de nuestras enseñanzas, realmente importa poco.

Nos ha parecido necesario hacer una presentación ordenada de todos estos fenómenos. Es inadmisible, que por inusuales que sean, no estén sometidos, también, a las leyes, y por consiguiente accesibles al estudio, es decir, a la ciencia. ¡Sí! Creemos que puede haber una ciencia, o por lo menos un estudio, de lo sobrenatural y de lo oculto. Pero tanto la palabra sobrenatural, como la palabra supranormal de Fr. Myers, son inadecuadas, porque no puede haber en el universo algo tan natural y normal. Un hecho, desde el momento en que existe, es necesariamente natural y normal. Por tanto, rechazamos las palabras supranormal y sobrenatural, lo mismo que la palabra oculto, por las ciencias ocultas, que significan, y muy ingenuamente, que son misteriosas, y por tanto inaccesibles para nosotros. En 1905, propuse el término metapsíquica que fue aceptado por unanimidad. Esta palabra (y no es insignificante) con la autorización de Aristóteles. Aristóteles, que trató con las fuerzas físicas, quería escribir a continuación un capítulo sobre las grandes leyes de la naturaleza más allá de las cosas de la física, y llamó a este libro: «Después de las cosas físicas» (μέτα τα φυσικα, metafísica)2.

2. Cuando presenté por primera vez en 1905, en mi discurso presidencial ante la S. P. R. de Londres, la palabra metapsíquica, M. W. Lutoslawski me hizo observar que en un escrito polaco (Cracovia, 1902, Wyklady Jagiellonskie), él ya había sugerido esta palabra, pero fue para conceptos muy diferentes. E. Boirac propuso el término parapsíquica, que no prevaleció, mientras que el término metapsíquica se ha adoptado ahora en todas partes.

Ahora es importante definir la metapsíquica.

Lo que caracteriza al hecho metapsíquico, cualquiera que sea, es que parece tener una inteligencia desconocida (humana o no humana). En la naturaleza no vemos la inteligencia que tienen los seres vivos: los seres humanos, no vemos ninguna otra fuente de conocimiento más que a través de los sentidos. Dejamos a la psicología (clásica) el estudio de la inteligencia de los animales y del hombre. Los fenómenos metapsíquicos son otros: que aparecen debido a fuerzas inteligentes desconocidas, como comprensión de las inteligencias desconocidas, los asombrosos fenómenos intelectuales de nuestra inconsciencia.

La metapsíquica, -haciendo caso omiso de, por supuesto, la psicología, cuyo objetivo es limitado- es la única ciencia que estudia las fuerzas inteligentes. Todas las otras fuerzas que los científicos hasta ahora han estudiado y analizado en términos de sus causas y sus efectos, son fuerzas ciegas, que no son conscientes de sí mismas, carecen de caprichos, es decir, de personalidad y de voluntad. El cloro se combina con el sodio sin nosotros sospechar la más mínima parcela de intelectualidad en el cloro y el sodio. El mercurio se dilata por el calor, sin entender nada, y nada puede cambiarlo. El Sol proyecta sus rayos caloríficos, eléctricos y luminosos en el espacio, sin ninguna intención voluntaria, sin imaginación, sin elección, sin personalidad pensante.

Pero las fuerzas que determinan los presentimientos, las telepatías, los movimientos de objetos sin contacto, las apariciones, y ciertos fenómenos mecánicos y luminosos no parecen ser ciegas e inconscientes, como el cloro, el mercurio y el Sol. No tienen este carácter de inevitabilidad unido a los fenómenos mecánicos y químicos de la materia. Parecen tener intelectualidad, voluntad, intenciones, que tal vez no sean humanas, pero en cualquier caso, son similares a los deseos e intenciones humanos. La intelectualidad, es decir, la elección, la intención, la decisión de acuerdo con alguna voluntad personal, desconocida, esa es la naturaleza de todos los fenómenos metapsíquicos.

Voy a dividir la metapsíquica en metapsíquica objetiva y metapsíquica subjetiva.

La metapsíquica objetiva mencionada, clasifica, analiza algunos fenómenos externos, perceptibles a nuestros sentidos, mecánicos, físicos o químicos, que no están incluidos en las fuerzas conocidas actualmente, y que parecen tener un carácter inteligente.

La metapsíquica subjetiva estudia los fenómenos que son exclusivamente intelectuales. Se caracterizan por la noción de algunas realidades que nuestras sensaciones no podrían revelarnos. Todo sucede como si tuviéramos una facultad misteriosa de conocimiento, una lucidez que nuestra fisiología clásica de sensaciones no pudiera aún explicar. -Propongo llamar criptestesia, es decir, sensibilidad cuya naturaleza se nos escapa, a esta nueva facultad.

La metapsíquica subjetiva es la ciencia que se ocupa de los fenómenos únicamente mentales y que podemos admitir sin cambiar todas las leyes conocidas de la materia viva o inerte, como las diferentes energías físicas, luz, calor, electricidad, atracción, que solemos medir y determinar.

En cambio, la metapsíquica objetiva trata de ciertos fenómenos materiales que la mecánica ordinaria no explica: movimiento de objetos sin contacto, casas encantadas, fantasmas, materializaciones fotografiadas, sonidos, luces, todas las realidades tangibles, accesibles a nuestros sentidos.

En otras palabras, la metapsíquica subjetiva es interna, psíquica, no material; mientras que la metapsíquica objetiva es material y externa.

El límite entre los dos tipos de fenómenos a veces es incierto; pero a menudo es muy claro, y no hay confusión posible. Por ejemplo, en París, el 11 de junio de 1904, el asesinato de la Reina Draga es dado a conocer formalmente, aunque la médium que lo reveló no tenía ningún conocimiento racional posible de este delito, que se produjo en Belgrado en el mismo momento en que lo informó en París. Eso es un hecho metapsíquico subjetivo.

Eusapia Paladino en una de sus sesiones
Eusapia Paladino pone sus manos a cincuenta centímetros por encima de una pesada mesa; le observamos las manos, los pies, las rodillas, el tronco, la cabeza, la boca; a continuación, la mesa se levanta un metro sin contacto. Hecho de metapsíquica objetiva.

A menudo participan ambos fenómenos metapsíquicos a la vez. Así que la disociación es difícil, sino imposible. A ve aparecer la imagen B de su padre moribundo. Evidentemente esto es una visión únicamente subjetiva si hay otras personas cerca de A y no ven nada. Pero, si la imagen de B, al mismo tiempo que se aparece a A, ha sido vista por otras personas aparte de A, más si el hecho ha sido fotografiado, si ha dejado su huella sobre las placas sensibles, no es sólo una cuestión subjetiva, es un hecho objetivo, porque hay un fenómeno material, y la visión de A ha dejado de ser un fenómeno subjetivo.
Fantasma fotografiado

La frecuencia de los fenómenos subjetivos es mucho mayor que la de los fenómenos objetivos: los médiums de fenómenos objetivos son raros. Además, cuando se producen los fenómenos materiales, casi siempre es a la vez que hechos importantes de metapsíquica subjetiva que se mezclan con los fenómenos materiales.

La metapsíquica se puede definir como: una ciencia que tiene por objeto los fenómenos, mecánicos o psicológicos, debidos a las fuerzas que parecen inteligentes o a los poderes desconocidos latentes en la inteligencia humana.

Por lo tanto, es aún una ciencia profundamente misteriosa. Su misterio mismo hace que su estudio deba ser abordado con una prudencia científica extrema.

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Muchas gracias por leer mi blog. Supongo que le ha resultado interesante, puesto que ha llegado hasta aquí.