martes, 7 de junio de 2011

Tratado de Metapsíquica de Charles Robert Richet (18)

CAPÍTULO III

CRIPTESTESIA EXPERIMENTAL

§ I. -CRIPTESTESIA ENTRE LOS INDIVIDUOS NORMALES

Experimentos, bastante numerosos, por otra parte insuficientes, han sido realizados sobre personas normales.

Por supuesto que dan resultados muy diferentes, dependiendo de que se trate de tales o cuales personas. Sin embargo, si la lucidez, como es demostrado, existe en ciertos seres excepcionales, lo más probable es que también exista, aunque sea en una pequeña huella, entre los otros individuos. Es altamente poco probable que al lado de los sujetos a menudo lúcidos no hubiera otros sujetos que posean alguna lucidez, aunque sea tan rara y tan débil de suponer.

Charles Richet
Por lo tanto hay que buscar, y, si es posible, descubrir este rastro de lucidez entre las personas normales, lo que puede indicarse bajo esta forma:

Cuando un individuo designa al azar un hecho, un nombre, una cifra, un dibujo, cuya probabilidad es conocida, ¿la probabilidad de esta designación cambia por el hecho de la criptestesia?

Propuse, hace mucho tiempo, este método, e hice, con este fin, numerosos experimentos, repetidos y confirmados por mis sabios colegas de la S. P. R.1.

1. Ch. Richet, La suggestion mentale et le calcul des probabilités (La sugestión mental y el cálculo de las probabilidades). (Rev. Philosoph. [Revista Filosófica de la Francia y del extranjero], 1884, XVIII, 609-671), -Phantasms of the Liv. (Fantasmas de la Vida), I, 31-70.

Estos experimentos, con la participación de personas no sensibles, o apenas sensibles, han sido hechos con barajas de juego, con dibujos y fotografías. A veces para esta adivinación hice uso de la varita adivinatoria2 (que revela movimientos musculares inconscientes). En todos estos casos, la probabilidad podía ser exactamente calculada.

2. Nota del Búho Miope: La varita adivinatoria es una varita de zahorí.

Varita adivinatoria
Entonces se encontró que el número de sucesos con éxito fue siempre un poco mayor que el número esperado. Por ejemplo, para 1103 tiradas, (barajas de juego) el cálculo de probabilidades indicaba 525, y el número encontrado fue de 552. El exceso es muy pequeño. Pero, para juzgar correctamente, conviene eliminar los experimentos hechos el mismo día en número muy elevado -por ejemplo, más de 100- porque entonces existe sin duda cansancio y confusión. Al no tener en cuenta los experimentos que al día excedían los 100, encontramos que, el número probable de éxitos sobre 1132 tiradas era de 280, la cifra de los éxitos obtenidos fue de 315. Esto aún es casi nada.

Los experimentos, de los que hablaremos más adelante, hechos en Inglaterra por el mismo método, dieron, para 17653 tiradas, un número de éxitos igual a 4760, excediendo en 347 el número probable. Esto es algo, pero es poco.

Parece, por otra parte, que se pueda así distinguir entre tales y cuales personas que tengan más o menos lucidez.

Mis amigos G. F... y H. F... eran ciertamente, ambos, pero muy vagamente, sensitivos. Operando con una varita adivinatoria, mientras que las probabilidades eran:


Obtuvieron sobre 5 experimentos:


Así, cuando la probabilidad era de 1/8º, había 5 éxitos sobre 5 experimentos; la probabilidad de estos 5 éxitos era sólo de 1/32000; ésta es la certeza moral de que allí hubo criptestesia.

Por el contrario, para A. P... y para mí mismo, desprovistos el uno y el otro de toda lucidez, y que operábamos al lado de G. F... y de H. F... el resultado fue de:


Para A. P... y para mí, no hubo desviación apreciable entre el número probable de los éxitos y el número realmente obtenido, mientras que esto fue totalmente diferente para G. F... y H. F...

Más recientemente, en una serie de 5 experimentos, hechos simultáneamente sobre tarjetas que nadie veía, por B..., por S... y por mí, hubo 5 fracasos, para B..., 1 éxito para mí, 2 éxitos para S... dotado de poderes medianímicos. La probabilidad compuesta (de 2 éxitos para 5 experimentos, con probabilidad simple de 1/52) es de 1/250.

Sir William Barret
No podemos entrar en todos los detalles consignados en el informe de Sir William Barret3. Sin embargo, conviene señalar a causa de su importancia un experimento de Sir Oliver Lodge, hecho con chicas jóvenes que no eran hipnotizadas, ni médiums. Fue M. Malcolm Guthrie quien estableció el montaje experimental y quien lo operó4.

3. P. S. P. R., Experimental Telephaty (Telepatía Experimental). Ph. of the L. (Fantasmas de la Vida), I, 20-29; I, 47-65.


4. O. Lodge, Nature (Naturaleza), XXX, 145, y la Survivance humaine (La supervivencia humana), traducción francesa, 1912, 26.

Se trataba de la reproducción de dibujos. En un caso el dibujo que había que adivinar era la bandera nacional; esta figura fue reproducida por entero sin vacilación.

Sir Oliver Lodge
Las condiciones de estos experimentos eran perfectas. Veinte años después, Sir Oliver Lodge escribió: «Declaro enérgicamente que el experimento fue completamente satisfactorio, y que después no tuve ninguna duda de su valor».

218 tiradas fueron hechas por seis personas, la probabilidad era de 1/6º. Sobre 54 experimentos, Mad. H... y Mad. B... (tanto la una como la otra con vagas facultades medianímicas) tuvieron 22 éxitos, mientras que la cifra probable era 10; mientras que las otras cuatro personas tuvieron, sobre 162 experimentos, una cifra real de 45 éxitos, mientras que la cifra probable era de 32; la relación de la cifra real a la cifra probable era de 220 para Mad. H... y Mad. B...; de 140 para las otras cuatro personas.

En un experimento hecho en casa de M. Herdmann, profesor en Cambridge, se obtuvo:

Julian Ochorowicz

Estos experimentos de igualdad son muy demostrativos.

Lo mismo que los indicados por Ochorowicz en su excelente libro sobre la sugestión mental (libro que hay que leer si uno quiere darse cuenta de las múltiples precauciones que conviene tomar para eliminar las causas de error).

En Brighton, en 1882, con G. A. Smith, como perceptor, Ed. Gurney y Myers obtuvieron resultados muy notables, que las extrañas negativas posteriores de M. Smith no llegaron a invalidar (P. S. P. R., VIII, 536).


5. Citados por Delanne, Loc. cit. (en el lugar citado), pág. 268. Nota del Búho Miope: En el libro esta nota no sale numerada en ninguna parte del texto.

Más recientemente, Sir Oliver Lodge, experimentando con Mlles de Lyro, comprobó que eran el uno frente a la otra muy sensibles. Se cogían la mano, de modo que, como dijo O. Lodge, podemos en extremo rigor admitir, no un fraude, sino una transmisión por contacto, lo que no puede ser considerado totalmente como criptestesia, sino más bien lo que parece una transposición de los sentidos, fenómeno muy similar a la criptestesia: «Las respuestas se volvían incoherentes, tan pronto como el contacto se acababa, parecía que se quitaba o se restablecía un hilo eléctrico6». Es necesario hacer notar que la respuesta era extraordinariamente rápida, incluso para las cifras un poco complicadas. El número «3145» pensado fue repetido muy rápidamente: 3146. El número 715, fue dicho: 714, no, 715. Sin embargo, a pesar de la autoridad de Lodge, pienso que estos muy interesantes experimentos son profundamente diferentes de los experimentos en los cuales no hay contacto.

6. La Survivance humaine (La supervivencia humana), traducción francesa, pág. 44.

En buenos experimentos de transmisión mental, F. L. Usher y Burt7 constataron por si mismos, aunque sin ser sensitivos en el sentido ordinario de la palabra, que la designación de una carta de la baraja por el perceptor se acercaba más a la realidad de lo que se podría hacer suponiendo el azar, incluso si la distancia era considerable (de Bristol a Londres, 200 kilómetros, o de Praga a Londres, 1600 kilómetros).  Sobre 60 tiradas hubo:

7. Quelques expériences de transmission de la pensée à grande distance (Algunos experimentos de transmisión de pensamiento a gran distancia) (A. S. P., 1910, XX, 14-21 y 40-54).


Pero, si la distancia era menor, en la misma habitación, todas las precauciones fueron tomadas para que no hubiese ningún signo exterior dado por el emisor, que hizo sobre 36 tiradas:


El conjunto es muy satisfactorio, puesto que, sobre 96 tiradas, el número de éxitos que se esperaba era sólo de 2, y se obtuvieron 13; para el nombramiento del valor, los éxitos fueron de 29, mientras que deberían haber obtenido 7.

Lo que prueba que la experiencia ha sido bien hecha, es que para los colores el número de los éxitos fue de 48, y que el número probable también era de 48.

Otros experimentos han sido hechos con dibujos. Sólo algunas de las reproducciones son interesantes, pero se prestan mal al cálculo de probabilidades. Tendremos la oportunidad de volver sobre ellos, a propósito de la clarividencia de los sensitivos.

Un informe importante sobre la lucidez ha sido presentado en 1913, en Konigsberg, como disertación inaugural, por Max Hoppe. M. Hoppe hace el análisis metódico, de casos de lucidez por adivinación de las cartas de la baraja y de las cifras. Y lo puede establecer, lo que le concedo de buena gana, aunque las pruebas no son extremadamente rigurosas, incluso cuando se operó sobre sujetos sensibles. Pero también debemos reconocer que, a pesar de la fácil aplicación del cálculo de probabilidades a estas adivinaciones, éste no es para los tipos de experimentos que puede definitivamente demostrar la criptestesia. A los sonámbulos y a los médiums no les gustan estas pruebas, que no ponen en movimiento sus sensibilidades como pueden hacerlo la llama de un incendio o el estrépito de un automóvil volcado. Sin embargo, la crítica de M. Hoppe es penetrante. Critica con justa razón mis experimentos hechos con Léonie; pero yo no esperaba que el informe de M. Hoppe los hubiera encontrado tan mediocres. No admite tampoco la lucidez de M. Reese. Sin embargo, en este punto, sus objeciones me parecen sin ningún valor. En cuanto a los experimentos que hizo M. Hoppe con una sola persona, son negativos: pero esto no prueba absolutamente nada. En suma, M. Hoppe se limitó a la crítica, justificada por otra parte, de mis viejos experimentos de 1884. Creo que sería difícil ahora mantener la misma opinión, sobre mis experimentos posteriores, y sobre los innumerables estudiosos que han estudiado la lucidez.

8. Ueber Hellsehen (Acerca de la Clarividencia), Berlin, Haussmann, 1916. Nota del Búho Miope: Esta referencia, aunque aparece en el libro no se indica numeralmente a dónde corresponde.

El Dr. Blair Thaw, de Nueva York, experimentando con Mad. Thaw, obtuvo criptestesias muy claras para los colores, sugerencias mentales telepáticas evidentes9.

9. Hyslop, Science and future life (Ciencia y vida futura), 25-30.


La Señorita Wingfield, que ciertamente tiene poderes medianímicos notables, hizo una bella serie de experimentos (400) que darían lugar a una certeza absoluta si no se ha introducido algún error sistemático (que yo ignoro).

Sobre 400 tiradas, el número probable de éxitos era de 4. Sin embargo, el número de éxitos obtenidos por lectura de pensamiento fue de 27. En 21 casos el número fue dado invertido. La probabilidad de estos dos números es extremadamente débil, y si no da la certeza matemática, da la certeza moral. El azar no proporciona concordancias similares. Pero el experimento es irreprochable10.

10. Ph. of the L. (Fantasmas de la Vida), II, 653, 669.

Miss Lindsay11 y M. Shilton11 tuvieron también éxitos notables, mucho más allá de la cifra probable12.

11. A. S. P., 1909, XIX, 123.


12. La bibliografía es inmensa. Citaré sobre todo a J. Ochorowicz, La suggestion mentale (La sugestión mental), Paris, 1884. -Ch. Richet, La suggestion mentale et le calcul des probabilités (La sugestión mental y el cálculo de las probabilidades), Rev. Philosophique (Revista Filosófica), décembre, 1884. -Fr. Myers, On a telepathic explanation of some so called spiritualistic phenomena (Sobre una explicación telepática de algunos llamados fenómenos espiritualistas) (P. S. P. R., 1883, 1884, pág. 217). Automatic writing. ibid. (Escritura automática. ibid), 1885, pág. 1, mayo, 1887, 209; junio, 1889, 222. Otros casos curiosos han sido citados en la 2ª edición des Phantasms of Living (Los Fantasmas de la Vida), II, 670-671. No hay que tener en cuenta los experimentos hechos por la señorita Creery (y reportados en Phantasms of Living [Fantasmas de la Vida], I, 25) porque ha sido probado que había fraude (Note relating to some of the published experiments in thought transference [Nota en relación con algunos de los experimentos publicados sobre transmisión de pensamiento], P. S. P. R., 1884, 269-270).

Pero en tales experimentos, por muy interesante que sea la apreciación matemática, hay que recordar siempre que éstas tienen valor sólo cuando ningún defecto se encuentra oculto en el procedimiento experimental. Éste es el rigor experimental absoluto que es la condición esencial.

Cesare Lombroso
Un sujeto observado por Lombroso tiene las orejas y los ojos completamente tapados, y escribimos a su espalda, algo que tratará de leer. Primero escribimos Margharita: él escribe Maria, después Margharita. Escribimos Amore: él escribe Moirier, después Amore. Escribimos Andréa, él escribe Andréa.

El Dr. J. Ch. Roux, siendo estudiante de medicina, hizo, con un juego de cartas de 32 cartas, en condiciones irreprochables, diversos experimentos que establecen claramente la criptestesia. Tuvo 5 éxitos completos lo que da una probabilidad compuesta de 1/3000.

En otra serie de 81 experimentos, 54 veces el valor fue determinado, mientras que el azar comportaba sólo 20 éxitos. Hubo 8 éxitos completos, mientras que la probabilidad indicaba sólo 113.

13. A. S. P., III, 1893, 205.

Un maestro, cuyo nombre no es indicado, hizo un experimento de este género en una clase, no con cartas, sino con letras (seis letras). En 7 experimentos de 30 tiradas realizados con varios alumnos simultáneamente, el número probable era de 5940/6, es decir 990; el número de éxitos conseguidos (es decir, las vocales por los perceptores), fue de 1050, es decir, que sobrepasaron un poco, pero muy poco, el azar. Sin embargo, en las 7 series de experimentos, constantemente, hubo exceso:


La probabilidad de un excedente cualquiera (sobre los números probables) al ser números obtenidos de 1/2, resulta que la probabilidad de 7 series con un excedente es de (1/2)7, será 1/128.

Si en lugar de tomar la totalidad de las 30 tiradas, tomamos sólo las 12 primeras, entonces el resultado es mucho mejor:


son en total 594 número probable, y 661 número obtenido.

Un experimento de telepatía para las cartas, sobre una niña de trece años, le dio a O. Lodge14 resultados interesantes. Mencionamos solamente los resultados obtenidos mientras el padre de la niña no había visto la carta.

14. Report on a case of telepathy (Informe sobre un caso de telepatía), J. S. P. R., mayo 1913, 103.


Lo que es muy instructivo en el experimento de Lodge, es que la niña tenía éxito bien cuando la carta había sido vista por Lodge, y no tenía éxito cuando él no la había visto. De modo que Lodge, sin decirlo expresamente, se inclina a pensar que hubo telepatía y no lucidez (no telepática), es decir, que la criptestesia se ejercía por la transmisión mental.

Los experimentos de M. Henry Rawson con dibujos son completamente positivos, y provocarían la certeza absoluta de la criptestesia telepática, si no hubo ningún error experimental, que por otra parte, no puedo encontrar más que para los experimentos de las Misses Wingfield. En los primeros experimentos, M. Rawson estaba solo en la habitación con Mad. L..., la emisora, y Mad. B..., la perceptora (Mad. B... y Mad. L... son hermanas). Volvían las espaldas, y le era absolutamente imposible a Mad. B... ver el dibujo que trazaba Mad. L...15.

15. Myers, Human personality (Personalidad humana), I, 614.

Reproducciones de los dibujos originales de Miss G..., que
tienen una marcada semejanza con la mano de un hombre
Hechos similares fueron observados por M. Kirk. Tuvo éxitos muy bellos, y sin embargo Miss G., la perceptora, estaba muy lejos del emisor, a 600 kilómetros de distancia16. Tuvo en estas condiciones éxitos notables: en particular, una mano fue representada por M. Kirk, y una mano fue reproducida por Miss G... (pág. 621)17. En otro caso fue un pequeño perro. Más tarde, M. Kirk trató de magnetizar a distancia, y sin su conocimiento, a Miss G..., aunque no parece haberlo conseguido.

16. Myers, ibid., 620.


17. Nota del Búho Miope: Realmente la representación de esta mano puede verse en la página 620.

Frederick Myers
Fr. Myers menciona también, de acuerdo con M. A. Glardon, los experimentos de transmisión de pensamiento, a gran distancia, de Tour de Peilz, en Suiza, a Ajaccio en Córcega, o Florencia, entre M. Glardon y una amiga suya, Mad. M... Los resultados a veces eran excelentes. Tuvo fracasos, pero los éxitos fueron tales que provocaron la convicción de una verdadera criptestesia.

Veremos más adelante que las correspondencias cruzadas, muy análogas a estos experimentos, tuvieron buenos resultados también, posiblemente menos decisivos.

Max Dessoir
M. Max Dessoir, muy informado sobre los fenómenos hipnóticos, trató, por si mismo, de ver lo que daba la adivinación, los dibujos. Los resultados fueron muy mediocres, sobrepasando apenas lo que puede dar el azar18.

18. Phantasms of the Living (Fantasmas de la vida), II, 642.

Experimentos análogos, mencionados más arriba, habían sido hechos anteriormente por M. Guthrie, de Liverpool19, con Miss Relph y Miss Edwards. El número de experimentos fue de cerca de 150 (octubre de 1883). Algunas veces el éxito fue completo. Para que podamos tener una idea de la similitud de las reproducciones, vamos a mostrar (fig. I, pág. 111)20 tres que son satisfactorias. El perceptor tenía los ojos vendados, y el dibujo a reproducir, en lugar de estar en un sobre opaco, fue mirado por la persona que quería transmitir su impresión, mientras que el sujeto tenía los ojos vendados.

19. Phantasms of the Living (Fantasmas de la vida), I, 38.


20. Nota del Búho Miope: Esta referencia se refiere a los dibujos que pueden encontrarse en el Tratado de Metapsíquica que aquí se está traduciendo, y que salen reproducidos bajo esta nota.

Fig. I. -Tres experimentos hechos por  M. Guthrie y la señorita Edwards.
A la derecha el dibujo reproducido por la señorita Edwards, a la izquierda el dibujo original.
Miss E... tenía los ojos vendados: ella estaba demasiado lejos para poder ver nada, incluso si la venda no se había fijado.
M. J. Edgar Coover21 en un informe voluminoso, relata muchos experimentos realizados con cartas de juego, que no son absolutamente negativos, como él dice. Ellos parecen indicar que en el caso de las personas normales hay un cierto grado (extremadamente débil) de criptestesia (lucidez).

21. Experiments in Psychical Research (Experimentos en Investigación Psíquica), Universidad de Stanford (California). Analizado en P. S. P. R. por F. G. S. Schiller; nov. 1916, XXX, 261-273.

Sobre 5135 experimentos de telepatía, los números probables eran de 513 y 128 (éxitos completos), los números obtenidos fueron 538 y 153 (éxitos completos). Es muy poco, dolorosamente poco; pero es algo.

Sobre 4865 experimentos (de lucidez) los números probables eran 486 y 122 (éxitos completos), los números obtenidos fueron 488 y 141. Es todavía un exceso casi imperceptible sobre los números probables.

Es bueno comprobar que ciertas personas parecen mejor dotadas que otras.

Escogiendo a catorce personas que parecen tener alguna lucidez, sus resultados fueron 119 y 54 (711 experimentos), los números probables eran 71 y 18.

El exceso es considerable, pero hay que hacer reservas en cuanto a este método de elegir los mejores experimentos.

No podemos seguir a M. Coover en los detalles que da, demasiado amplios para ser expuestos aquí. En definitiva, a pesar de todos sus esfuerzos, M. Coover mostró más bien por sus propios experimentos el hecho de que hay poca (muy poca), más que el azar en la designación de una carta tirada, ya sea de la telepatía o de la lucidez.

Pickmann, que presentaba en un teatro sesiones públicas de transmisión de pensamiento (muy probablemente gracias a los movimientos musculares del individuo cuya mano sostenía) posiblemente sin tener ninguna facultad criptestésica suficientemente desarrollada. Le habría dado a Lombroso, con gran éxito, una sesión de sugestión mental22.

22. Lombroso, citado por Delanne, Gaz. Litt. (Gaceta Literaria) Turín, 1892; pero, no habiendo podido recurrir al original, no sabría decir exactamente en qué condiciones fue realizado el experimento.

Él vino a mi casa un día, e hice con él un experimento que fue, creo, en cuanto al método, irreprochable. Yo repartí sobre una mesa de juego, estando Pickmann en otra habitación, un juego de 52 cartas. Al azar me designó una de estas cartas (por tirada de otro juego de cartas, o por otro medio). Entonces miré, pero sin desordenar, la carta que el azar designó, tratando de representarla visualmente, luego voy a por Pickmann a la habitación de al lado, y, dando la espalda al juego de cartas extendido, le ruego a Pickmann que determine la tarjeta en la cual pensé. Tuvo en el primer experimento un éxito completo (1/52º), éxito que nos sorprendió enormemente y que nos encantó a ambos. Pero los experimentos posteriores no se lograron (tres fracasos).

Anotaré por curiosidad, sin dar ningún tipo de importancia, un experimento que es personal mío. Cabe señalar, que es único y que el azar puede ser cuestionado.

La muerte (naipe de tarot)
Por la mañana había comprado un juego de tarot, precisamente para darlo a adivinar a algunos sujetos con los cuales experimentaba. Durante la jornada, Henri Ferrari vino a verme. Le dije: «Hagamos un experimento, mira atentamente uno de estos naipes, trataré de decir lo que viste». Después de unos momentos, no sé porqué, le dije: «Son campesinos que siegan, que cosechan». De hecho, el naipe representaba al esqueleto de la muerte que tenía una guadaña. Había sólo un naipe con una guadaña en todo el juego, y no había mirado el juego.

Es lamentable que estos estudios de criptestesia entre individuos normales no sean emprendidos más a menudo, porque el cálculo de la probabilidad es muy simple; y es un método que permite descubrir si tal o cual persona posee facultades de lucidez.

Pero no hay que creer que es fácil realizar un experimento irreprochable. Al contrario, esta experimentación es muy delicada, y ciertas reglas tienen que ser observadas:
  1. El emisor debe estar absolutamente inmóvil, en silencio, de espaldas. Éste es el principio básico;
  2. La elección de la cifra, de la carta, del dibujo debe ser realizado sólo por el azar;
  3. El resultado (fracaso o éxito) no debe ser comunicado antes del fin de la sesión con el perceptor;
  4. El número de los experimentos no debe sobrepasar una veintena, todo lo más, al día;
  5. Todos los resultados, cualesquiera que sean, deben ser dados íntegramente;
  6. Hace falta que el perceptor no pueda, de ninguna manera, ver lo que sea, hasta por visión indirecta. Lo mejor es que tenga los ojos vendados y esté de espaldas.
Esto plantea una cuestión importante que se discute más adelante. ¿Hay lucidez (sin telepatía) o lucidez (con telepatía)? La criptestesia telepática existe ciertamente. Está probada por múltiples experimentos. La criptestesia no telepática está probada también, pero nuevos experimentos son necesarios23.

23. He aquí, pues, la manera de iluminar este problema difícil y esencial, podría intentarse la experimentación. Encontraríamos sin duda en una escuela primaria a un maestro inteligente y dedicado que consentiría en hacerlo. Sea una clase de 30 alumnos, el maestro les pediría a esos 30 alumnos decir en qué piensan, y les daría a elegir entre 36 imágenes. Habría, supongo, 6 grupos, entre los que cada uno estaría constituido por 6 imágenes homólogas, pero diferentes, las que doy aquí, como esquema posible:




Cada uno de estos dibujos llevaría un número de orden de 1 a 36; y sería reproducido sobre un juego de 36 cartones. Los temas escogidos son tales que no haya confusión posible. En cada grupo, habría dos en azul, dos en rojo, dos en amarillo. De modo que la probabilidad de la elección sería: 1º sobre el grupo 1/6, 2º sobre el color 1/3, 3º sobre la totalidad 1/36, 4º sobre el grupo y el color 1/18.

El experimento se haría entonces de la manera siguiente:


1º Para la lucidez telepática: El maestro tiraría una de estas 36 cartas, y la miraría con atención tratando de representarse la imagen y de pronunciar mentalmente el nombre, y pediría a cada uno de sus 30 alumnos que escribiese silenciosamente, sin comunicación con los vecinos, el dibujo pensado. Esa sería la primera respuesta.

2º Para la lucidez, no telepática. Uno o dos minutos después del primer experimento, el maestro tiraría una de las 36 cartas, pero no la miraría, y nadie sabría cuál fue la carta tirada. Entonces los alumnos harían una segunda respuesta.
    Repitiendo con 30 alumnos este experimento durante diez días, tendríamos un total de 600 experimentos, lo que ya permitiría una conclusión.

    En el Instituto metapsíquico de París, nosotros mantendremos estos juegos de 36 cartas a disposición de aquellos que quieran intentar este decisivo experimento.

    Obviamente, habrá que dar todas las respuestas, sin excepción, evitar toda posibilidad de que los alumnos vean el rostro del emisor durante la lucidez telepática, y si es posible, anotar los nombres de los que hayan respondido, para saber si, entre los 30 alumnos, no se encuentran algunos que tengan, más que otros, poderes criptestésicos desarrollados.

    M. Carré, maestro en Oissery, tuvo la amabilidad de hacer este experimento. Con telepatía, es decir, por su conocimiento del dibujo, la probabilidad era de 1/36, sobre 1215 respuestas (27 alumnos), el número de éxitos fue de 31, el número probable era 33; es completamente al azar. Sin el conocimiento por el maestro de la carta, el número de las respuestas fue de 1125 (25 alumnos); el número de los éxitos fue de 48, mientras que el número probable era sólo de 31. Hubo una diferencia significativa entre diversos alumnos. El número probable sobre 90 respuestas para cada alumno, era de 2, hubo uno que lo dijo bien 7 veces; otros dos, 6 veces.

    Hay, al parecer, amplia materia para numerosas y curiosas investigaciones.

    René Warcollier
    M. Warcollier señaló también un procedimiento ingenioso; es utilizar el juego (antiguo) denominado del reencuentro. Supongamos las 13 cartas de diamantes, por ejemplo; tomamos las 13 cartas de picas y escogemos, para juntarla a una de las de diamantes (que no se vió), una de las de picas (que se ve). La probabilidad de éxito, es decir, del mismo valor para los diamantes y las picas, es 1/13. Podemos hacer más interesante el juego, y decir que la banca pagará 13 veces por  cada reencuentro y recibirá 1 franco por cada no reencuentro. El juego es equitativo y divertido. ¿El problema cambia si la banca conoce la carta de diamantes (telepatía) o si la ignora (lucidez)?

    Este método no conduce a resultados dramáticos emocionantes, como otros experimentos de lucidez hechos con médiums poderosos, como las mociones de muerte, pero es preciso, indiscutible, cuando la experimentación está bien hecha, y cuando los resultados son claros. No admitimos el azar en las ciencias fisicoquímicas: ¿porqué lo admitiríamos en las ciencias metapsíquicas? Si un acontecimiento se produce, cuya probabilidad es de sólo 1/100000, yo no concluiré que es por azar, y, si el acontecimiento me es indicado, me bastarán dos o tres indicaciones tan poco probables para darme la certeza. Toda la cuestión es saber hasta que punto el experimento ha sido bien hecho. Es lograr este experimento impecable lo que debe concentrar todos nuestros esfuerzos.

    Concluyamos pues que, para estos experimentos en los que el cálculo puede aplicarse, la lucidez, o la transmisión del pensamiento, existe, hasta entre las personas normales, sin que se pueda invocar el hipnotismo o el espiritismo. En otras palabras, hay en casi todos los hombres, hasta en los menos sensibles en apariencia, una facultad de conocimiento diferente de las facultades de conocimiento habituales. Pero, en los no sensitivos, esta facultad de conocimiento es extremadamente débil, casi despreciable.

    Sin duda este conocimiento se ejercita más fácilmente para una gran emoción, para una escena tumultuosa, que para la representación de una cifra abstracta, o de una carta de juego. Sin embargo, lo hemos logrado (muy débilmente) hasta empleando una cifra abstracta o una carta de juego.

    Así en la inmensa mayoría de los no sensitivos la criptestesia no existe más que muy vagamente, muy confusa, apenas marcada, difícil de comprobar, pero, multiplicando los experimentos, se puede demostrar que existe en pequeñas cantidades.

    Es probable que esta criptestesia sea a menudo telepática. Pero sin duda la telepatía es sólo un caso particular, aunque el más frecuente posiblemente, de la criptestesia. En todo caso, en los experimentos hechos sobre los normales, comprobamos a menudo tanto la telepatía como la lucidez. Ambas, por muy débiles y por muy imperfectas que sean, son probables.

    Así, por lazos misteriosos, el pensamiento de un hombre está unido al pensamiento de otros hombres. Nosotros no estamos aislados. Estamos en oscura comunión con todos los humanos. Y sin duda hay algo de verdad en lo que se ha dado en llamar el alma de las multitudes. Una corriente vaga y poderosa, de simpatía o de cólera, de indignación o de entusiasmo, determina en una asamblea, reunida en un teatro, o en un foro, o en un Parlamento, un sentimiento casi unánime: es un torrente que se lleva todos los diques. ¿Es posible comparar esta emoción de una multitud con la transmisión mental observada en los experimentos mencionados anteriormente?

    Desgraciadamente las matemáticas no tienen gran fuerza de convicción. Objetamos siempre el azar, y posiblemente tenemos razón; porque la desviación entre el número probable y el número obtenido por criptestesia no es suficiente para convencer. Pero vamos a ver que este fenómeno extraño de la criptestesia se desarrolla muchísimo por el hipnotismo y por la mediumnidad. Y entonces la convicción será completa.

    1 comentario:

    1. Nuevamente te agradezco que estés pasando el libro de Richet para que todos podamos leerlo.
      Me imagino que será laborioso y que lleva su tiempo pero ¡muchas gracias! sigue así.
      Un saludo.

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    Muchas gracias por leer mi blog. Supongo que le ha resultado interesante, puesto que ha llegado hasta aquí.