miércoles, 3 de agosto de 2011

Tratado de Metapsíquica de Charles Robert Richet (19)

§ II. -CRIPTESTESIA EN EL HIPNOTISMO Y EL SONAMBULISMO

La historia del hipnotismo es muy singular: nos da un ejemplo brillante de la evolución de las ideas; evolución que es una revolución, porque, durante mucho tiempo, de 1790 a 1875, el sonambulismo y el magnetismo animal pasaban por ciencias ocultas, y les era casi prohibido a los estudiosos, no sólo creer en eso, sino ocuparse de eso. Era un dominio maldito, una tierra infame.

Franz Anton Mesmer
Ciertamente Mesmer, luego, después de Mesmer, Puységur, Deleuze, Husson, Braid, Liébeault, hicieron experimentos muy notables, pero eran lo bastante imprecisos para no provocar la consagración oficial, siempre muy lenta, siempre retrasada. Ellos no pudieron despejar la fisiología del hipnotismo de las nubes mágicas donde este fenómeno se envolvía.

Yo pude, en 1875, siendo aún estudiante, establecer que el hipnotismo no era una ilusión debida a fraudes hábiles o groseros, que era un hecho fisiológico y psicológico, tan natural, tan experimentalmente demostrable como el tétanos provocado por la estricnina, y el sueño provocado por el opio.

Por otra parte, para indicar cual era el estado de ánimo en 1875, cuando, dos años antes que Charcot y antes que Heidenhain, publiqué mi investigación, me bastará con citar las palabras con las cuales comenzaba mi informe: «hace falta un cierto coraje para pronunciar la palabra sonambulismo.» Posiblemente hoy hace falta menos coraje para pronunciar la palabra fantasmas.

Actualmente, el sonambulismo es un hecho probado, indiscutible, que no pertenece más a la metapsíquica.

Sin embargo, hay en la historia del sonambulismo dos o tres capítulos que dependen de la criptestesia. Podemos en efecto preguntarnos: 1º si la acción denominada magnética del magnetizador tiene algo específico, en otros términos si hay unos efluvios magnéticos, apreciables solamente por los sensitivos; 2º si el estado de hipnotismo crea la criptestesia.

α. -Efluvios magnéticos.

Magnetización
Se trata de saber si, cuando se magnetiza según el antiguo modo, por pasos magnéticos, como lo hacían Potet, Deleuze, Lafontaine, como yo lo hice muchas veces, como a menudo se hace todavía, se suelta un cierto fluido magnético, especial, una fuerza humana, actuando sobre los seres humanos. Desgraciadamente no podemos aportar una respuesta satisfactoria a esta importante cuestión. Todo es todavía incierto.


Joseph Jules François Félix Babiński
La hipótesis más simple, la que se tiende a adoptar hoy, es que, si un sujeto se duerme, es por sugestión, verbal o no verbal, que por consiguiente todos los pases, denominados magnéticos, son accesorios, inútiles (excepto tal vez como símbolos de la sugestión). Así, decimos, que no se emite fluido magnético, pero el semi-silencio, la semi-oscuridad, una cierta tensión mental provocada por estas maniobras, una serie de sugestiones, expresas o implícitas, llevan a permitir que un sujeto llegue al estado de hipnosis. La emoción un poco dramática que provocan los pases contribuye también al sueño. Más tarde, después de que un sueño ligero fuera por primera vez obtenido, la educación y la costumbre juegan, para los sueños posteriores, un papel preponderante. Los pases no son siempre sólo símbolos. Si un individuo ha sido adormecido una vez, será luego, no sólo por el mismo magnetizador, sino hasta por otros individuos, fácilmente adormecido. No es necesario por lo tanto invocar aquí un fluido magnético, una nueva fuerza energética. Tal es por lo menos la opinión actual de la inmensa mayoría de los médicos (Babinski).


La sugestión por imitación a menudo basta, dicen todavía, para explicar los fenómenos del hipnotismo. Sabemos que, en una sala de enfermos por ejemplo, o en un cuartel, o en una escuela, o en un monasterio, si conseguimos adormecer a un enfermo, a un soldado, a un niño, o a una monja, llegamos sin dificultad a adormecer a la inmensa mayoría de sus compañeros. Existe un verdadero contagio nervioso, como lo demuestran las epidemias demoníacas, observadas en la edad media, epilépticas o histéricas, en épocas más recientes.


Atanasio Kircher
Entre los animales, un tipo de sueño hipnótico se produce por la fijación en un objeto brillante. Podemos, como ya lo indicó el Padre Kircher en el siglo XVII, paralizar los movimientos de una gallina poniéndola sobre su espalda y trazando a partir de su pico una raya blanca sobre el suelo. Del mismo modo, haciendo mirar fijamente un objeto brillante a ciertas personas, una bola de cristal, por ejemplo, provocaríamos, como hemos dicho, el estado de hipnosis.


Yo jamás he podido constatar algo similar. En los sujetos acostumbrados, el sueño magnético sobreviene sin duda por la fijación en un objeto brillante. Pero en esos todo adormece. Pronto los ojos se cierran, y hay una insensibilidad, primero poco marcada, pero que pronto va acentuándose, a medida que la consciencia desaparece.


Donato junto a individuos a los que ha hipnotizado
A este método de hipnotismo por un objeto brillante, hay que relacionar sin duda el hipnotismo por fascinación. Un individuo llamado Donato tenía facilidad a este respecto de un poder (o de una habilidad) prodigiosa. En una sala de teatro, llena de espectadores, escogía cinco, seis, doce, veinte personas, que ciertamente no eran amigos, ni cómplices. Los subía al escenario, los miraba fijamente, a los ojos, y, al cabo de medio minuto, posiblemente más rápidamente todavía, los convertía en autómatas, al hacerles perder toda iniciativa. Si al cabo de medio minuto no lo había conseguido -lo que sucedía muy a menudo- dejaba a un lado al sujeto rebelde y pasaba a otro. En algunos minutos, había cosechado así a una quincena de individuos, la mayoría de las veces muy jóvenes, que le obedecían dócilmente, seguían todos sus movimientos y aceptaban las sugestiones (verbales) más inverosímiles.


Acercamos estos casos de fascinación a la fascinación que ejercen a veces las miradas de los animales; el del perro parado, o la serpiente. Pero éstas son sólo analogías bastante vagas.


Sea lo que sea, el sueño hipnótico puede ser provocado no entre todos los individuos, pero sí entre muchos individuos, por ciertas maniobras. Y estas maniobras son diferentes: pases, fijación en un objeto brillante, manteniendo conversaciones con la mirada, sugestión verbal. La imitación y la repetición favorecen mucho los fenómenos.


¿Pero eso es todo? ¿Tenemos alguna prueba positiva de que emane alguna vibración voluntaria del cuerpo del magnetizador, y que por consiguiente una fuerza desconocida, que se ha llamado magnética, interviene, que se transmite al individuo hipnotizado? Si se fuera tan poco exigente y tan impreciso como  fueron los magnetizadores de 1840, podríamos alegar algunas razones a favor de la hipótesis de un fluido humano. Pero nos hemos vuelto más difíciles.


Carl Reinchenbach
Dejaré a un lado pues las ideas de Reichenbach sobre el od1, de Baraduc sobre los efluvios, de Chazarain sobre la polaridad humana; porque sus alegaciones, en general más místicas que científicas, son fundadas sólo sobre datos insuficientes. Pero, sin embargo, habría alguna imprudencia a rechazar, sin examen, la hipótesis de un fluido magnético2. También haremos un breve estudio.

1. Nota del Búho Miope: Reichenbach consideraba que la energía causal, en sí misma, era un verdadero misterio, por lo que le buscó un nombre. Mirando en la mitología germánica, buscó algún término que describiese la naturaleza que impregna esta extraña corriente. "Odos" del griego antiguo significa "camino". "Voda" en nórdico antiguo significa "¡Me voy rápido...! flujo de luz". "Odylle", "Ode", y "Od", los nombres, que Reichenbach dio a esta singular energía fundamental, también se refieren a "Wodin", el que "todo lo trasciende". El nombre fue el primero de un nuevo léxico técnico, que Reichenbach construiría a pesar de las protestas académicas. La energía od representa una revelación Victoriana, una apertura del conocimiento antiguo. La energía od era mucho más que una fuerza inercial ordinaria. Od era una energía que de alguna manera relacionaba la sensación y el mundo, una energía personal que conectaba a los individuos directamente con la esencia misma de la realidad natural.


2. Baréty, Le magnétisme animal étudié sous le nom de force neurique rayonnante et circulante dans ses propriétés physiques, physiologiques et thérapeutiques (El magnetismo animal estudiado bajo el nombre de fuerza neúrica radiante y circulante en sus propiedades físicas, fisiológicas y terapeúticas), París, Doin, 1887. -Baraduc (H.). Les vibrations de la vitalité humaine (Las vibraciones de la vitalidad humana), París, J.-B. Baillière, 1904. -La force vitale, notre corps vital, fluidique, une formule barométrique (La fuerza vital, nuestro cuerpo vital, fluídico, una fórmula barométrica), 1905. -M. Benedikt. Die latenten Emanationen der Chemikalien (Las emanaciones latentes de los productos químicos) (C. Konegen, Viena, 1915).

En primer lugar, es muy probable que ciertos magnetizadores pueden, más que otros, ejercer una acción hipnotizante. Y esto es apenas discutible, por poco que se hubiera sabido observar.

Si pudiera citar mi propio ejemplo, diría que antaño, cuando operaba ciertamente menos bien que hoy, inducía el sueño bastante fácilmente, en muchas personas, incluso insensibles, pero hoy en día no puedo casi nunca provocar la menor hipnosis. La misma observación ha sido hecha por el Dr. Maingot y el Dr. Emile Magnin, que fueron magnetizadores muy poderosos... Ellos hacían lo que querían, me dicen. Y ahora, aunque no tienen mucha edad, se sorprenden de ser casi incapaces de conseguir una hipnosis profunda.

Julian Leopold Ochorowicz
Me pareció ver, en diversas circunstancias donde trataban de hipnotizarme, que ciertas personas, como por ejemplo J. Ochorowicz, el magnetizador Cannelle, el Dr. Faivre, actuaban con la suficiente rapidez sobre mi para provocarme netamente un estado de somnolencia vaga, mientras que cualquier intento realizado por otras personas no tuvo éxito.

M. Sydney Alruth, profesor de la Universidad de Upsala3, se inclina a creer -y es también la opinión de Sir William Barrett- que por el magnetismo humano se libera un cierto fluido, que actúa directamente sobre la sensibilidad. Magnetizando un dedo de un sujeto, a través de un vidrio espeso, con los ojos del sujeto estando vendados, se produce la insensibilidad absoluta de ese dedo. Pero es casi imposible evitar toda sugestión, y el experimento parece uno de los más difíciles de hacer bien.

3. Sydney Alrutz, Erscheinungen in der Hypnose (Los fenómenos de la hipnosis) (Zeitsch. für Psychologie [Revista de Psicología], 1909). -W.-F. Barrett, Some recent hypnotic experiments (Algunos experimentos hipnóticos recientes) (J. S. P. R., enero 1912, 179-186).

Actualmente la cuestión sigue todavía abierta. Sería interesante hacer un estudio en profundidad. ¿Es un fluido magnético? ¿Es la sugestión verbal? ¿Es la hipersensibilidad de los sentidos normales? ¿Es la telepatía? Todas las hipótesis son también admisibles. A pesar de los innumerables trabajos, es imposible concluir. Myers dijo: «Es probable que los pases magnéticos tengan un cierto poder específico per se»4.

4. Human Personality (Personalidad Humana), I, 404. Ver también Mad. Sidgwick y A. Johnson, S. P. R., enero 1912, 184.

Voy un poco más lejos en la duda, y diré que es casi probable.

Albert de Rochas en Aiglun
No podemos apenas añadir gran confianza a las declaraciones de los magnetizados sobre la visión de los efluvios. «La inmensa mayoría de los sonámbulos, decía Deleuze, en 1813, ven un fluido luminoso y brillante que rodea a su magnetizador, y que sale con fuerza de su cabeza y de sus manos.» Pero esto no ha sido repetido, y esta visión es ciertamente un caso de sugestión. Del mismo modo, a pesar de su gran talento y sus admirables esfuerzos, A. de Rochas no pudo con todo rigor científico demostrar la exteriorización de la sensibilidad. Dejo a un lado la percepción de los efluvios del imán, ya que el estudio de la radiación del imán no está comprendida en el dominio de la metapsíquica.

Si no puedo aceptar las ideas de A. de Rochas sobre la exteriorización de la sensibilidad, es que verdaderamente no supo ponerse en guardia contra la sugestión. Salvo en los casos donde actuaba sobre los enfermos de Luys, en la Charité (enfermos que ciertamente defraudaban) los sujetos de A. de Rochas eran de buena fe; pero los éxitos que conseguía de Rochas -y que raramente, por otra parte, otros pudieron obtener después de él- parecen sólo debidos a la sugestión.

Efluvios luminosos (aura) liberados por el cuerpo
Según J. Maxwell, podemos, poniéndose en una oscuridad profunda, y después de que los ojos se quedaran mucho tiempo en esta oscuridad, ver efluvios luminosos que se desprenden de los dedos. Esta cuestión de los efluvios luminosos ha sido tratada por A. de Rochas de manera profunda5. Informa de observaciones del Dr. Walter Kilner del hospital Saint-Thomas de Londres, y de otras del Dr. O Donnell, del Mercy Hospital de Chicago. Parece que mirando el cuerpo desnudo de una persona humana, a través de ciertas pantallas, se puede ver, en una oscuridad completa, efluvios luminosos que se liberan, que siguen los contornos del cuerpo. Pero, como estos dos médicos no nos revelan cual es la naturaleza de estas pantallas, es absolutamente como si no nos dijesen nada6.

5. Les radiations lumineuses du corps humain (Las radiaciones luminosas del cuerpo humano) (A. S. P., XXI, septiembre 1911, 264).


6. ¿Es la dicianina? Ver G. de Fontenay, L'aura humaine et les écrans du Dr. Walter Kilner (El aura humana y las pantallas del Dr. Walter Kilner) (A. S. P., marzo 1912, 74).

A. de Rochas cita a propósito de eso, muy justamente, las bellas búsquedas de Reichenbach, discutibles, pero que se deberían, sin embargo, meditar y repetir.

En cuanto a la aureola de los santos y en cuanto a las manos luminosas, no podemos apenas concederles el menor valor científico.

Para resumir, todo este estudio tiene que proseguir ab ovo7, con los procedimientos rigurosos de investigación que poseemos hoy.

7. Nota del Búho Miope: Ab ovo es una locución latina que significa literalmente "desde el huevo". Es una expresión tomada del poeta Horacio en el que alude al huevo de Leda del que nació Helena. Equivale, por tanto, a "desde el origen más remoto".

Prosper-René Blondlot
Esto no quiere decir que el problema se resuelva fácilmente. La curiosa historia de los rayos n, de Blondlot, nos muestra lo difícil que es defenderse contra las ilusiones y las hipótesis.

El aura, el cuerpo astral, el periespíritu, la emanación periódica, son expresiones distintas para expresar el mismo fenómeno, una radiación humana (o animal). Es posible que esta radiación exista, ya que todo es posible; pero hasta ahora no pudimos demostrarla. El día que finalmente se establezca, sin duda entonces podremos relacionarla con todo lo que ha sido dicho por Reichenbach, por A. de Rochas, por los antiguos magnetizadores, y no sería una gran sorpresa si este gran descubrimiento fuese hecho. Desafortunadamente no se ha hecho todavía, y no hay un buen comienzo de prueba.

El Dr. Joire hizo sobre la exteriorización de la sensibilidad algunos experimentos8, a través de los cuales parece haber probado que hay una cierta exteriorización de la sensibilidad. Pero no hay razón para suponer que esta sensibilidad se ejercita cerca de la superficie cutánea a 1, 2, 10 centímetros de distancia. Lo más probable es que se trate de un caso especial de lucidez, o criptestesia. El mecanismo es ciertamente menos simple que el supuesto por de Rochas (ver la figura esquemática que lo muestra, fig. A, pág. 57) cuando imaginaba una serie de capas sensibles que formaban una envoltura imaginaria del sistema cutáneo9.

8. L'extériorisation de la sensibilité. Etude expérimentale et historique (La exteriorización de la sensibilidad. Estudio experimental e histórico), por A. de Rochas, 1 vol., 8º, París, Chacornac, 6ª edición, 1909.


9. A. S. P., 1897, ver la discusión que se entabló en el J. S. P. R., diciembre, 1906, pág. 535. -Ver también: Reichenbach, Le fluide des magnétiseurs, précis d'expériences sur ses propriétés physiques et physiologiques, classées et annotées (El fluido de los magnetizadores, compendio de experimentos sobre sus propiedades físicas y fisiológicas, clasificadas y anotadas), por A. de Rochas, d'Aiglun, 8º, París, Carré, 1891.

Pierre Janet
Los magnetizadores llamaban rapport (relación) a la relación que suponían existía entre el magnetizador y el magnetizado; relación tal como que las sensaciones sentidas por el magnetizador eran sentidas por el magnetizado, el cual adivinaba el pensamiento de su magnetizador, incluso cuando ninguna palabra era pronunciada. P. Janet, observador atento y escéptico, comprobó que Léonie B..., adormecida por él (o por su hermano con quien magnéticamente le confundía), reconocía exactamente la sustancia que él ponía en su boca, azúcar, sal, o pimienta. Un día, en una habitación contigua, su hermano J. J. se quemó el brazo derecho por encima de la muñeca. Léonie, sin saber nada de forma normal, manifestó entonces un verdadero dolor, y mostró a P. Janet, que lo ignoraba, el punto exacto donde estaba la quemadura. Obviamente esto no fue aleatorio; pero, en vez de creer en una transferencia de la sensibilidad, yo diría que fue un hecho de criptestesia, lo que no necesita ninguna hipótesis.

Gabriel Delanne
G. Delanne cita los diversos experimentos en los cuales el sueño ha sido provocado a distancia, sin que el sujeto hubiera podido tener conocimiento normal de los esfuerzos del magnetizador para adormecerle10. Pero la perspicacia, consciente o inconsciente, de los sujetos es tan grande que no podemos apenas adoptar una conclusión firme. En los célebres experimentos del Dr. Husson con Mad. Sanson, no tomaron, según toda la apariencia, las precauciones necesarias11.

10. G. Delanne, Rech. sur la médiumnité (Investigaciones sobre la mediumnidad), 1902, 259-280.


11. Podremos consultar sobre el mismo tema, que parece muy oscuro, Fr. Myers (Human personality [Personalidad humana], I, 524-533). Hay unas observaciones de J. Héricourt, de Dufay, de Wetterstrand, de Man. de Tolosa-Latour; pero, lo repito, me parece difícil de concluir.

Nada está menos demostrado que la existencia de un fluido vital, de un efluvio magnético. Sin embargo, me inclino a creer que, si individuos sensibles al hipnotismo, pero que todavía no han sido hipnotizados, fueran magnetizados sucesivamente por dos personas, A y A'; A dotado de un fuerte poder magnético, A' procediendo (en apariencia) exactamente como A, pero privado de toda potencia magnética personal, casi todos los sensitivos serían adormecidos por A, mientras que casi ninguno podría ser adormecido por A'. Desde luego, se trata de una afirmación audaz, sin pruebas. Lo indico solamente, porque me parece que puede prestarse a una experimentación directa que daría algunos resultados netos, si fuera hecha correctamente.

Si Donato -así como otros- provoca una fascinación rápida y brutal, ¿cuál es la parte de la habilidad adquirida por una larga experiencia? y ¿cuál es la parte de la acción personal? Yo no sabría pronunciarme: pero me imagino que no se ha dicho todo hablando de la habilidad de Donato, y que una acción fisiológica, especial de Donato, y que emana de él, no es sin alguna verosimilitud.

En realidad todo esto es muy vago.

¿Los pases magnéticos actúan sobre los animales? Podemos hipnotizar conejos, ranas; o por lo menos ponerles en un cierto estado de letargo y de inercia que se acerca un poco al estado hipnótico de los seres humanos. Pero si la hipnosis de los animales (cataplexia de Preyer) es verdadera, y absolutamente verdadera, y fácil de verificar, tanto como todo experimento de fisiología elemental, no podemos deducir nada hasta el punto de vista de los supuestos efluvios humanos. Si, así como lo anoté muchas veces, una rana, después de haber sido masajeada suavemente durante algunos minutos, se queda entonces totalmente inmóvil, y parece paralizada, ¿hay que ver allí el efecto de las pequeñas excitaciones cutáneas repetidas que agotan el sistema nervioso de la rana? ¿Hay que admitir el efecto del miedo? porque ciertos animales (los insectos particularmente) tienen como procedimiento de defensa el quedarse repentinamente inmóviles, y de fingirse muertos.

Para esta acción fisiológica de los efluvios magnéticos, nos aventuramos en un terreno totalmente desconocido. Ni siquiera veo como el experimento podría ser hecho -y bien hecho- para establecer la realidad de estos efluvios.

El magnetizador La Fontaine cuenta que magnetizó a un león. La historia es divertida, pero no resiste a la crítica.

Hippolyte Bernheim
¿El magnetismo humano actúa terapeúticamente sobre las enfermedades? Por supuesto, bastante a menudo, si un magnetizador ejercitado pone la mano sobre una región enferma, alivia el dolor. Pero, ¿qué parte de la sugestión?, ya que se sabe, por Bernheim y muchos otros médicos, que por la sugestión se atenúan enormemente ciertas neuralgias, cefaleas, dolores reumáticos.

Liébeault pudo obtener efectos terapeúticos sobre niños de menos de tres años: cita también 46 casos de tratamiento entre niños de menos de cuatro años, lo que excluye la sugestión. Ochorowicz me confirmó en repetidas ocasiones, sobre niños de menos de dos años, haber aliviado muchas veces el dolor, disminuido las acciones mórbidas, por la imposición de las manos. Los curanderos proceden a veces así, y la acción curativa posiblemente no es imaginaria12.

12. A. y Fr. Myers, Medium Faithcure, and the miracles of Lourdes (La Curación por Medio de la Fe, y los milagros de Lourdes), 1893, y M. Mangin (A. S. P., diciembre 1907, 815-866).

En resumen, todo esto es bastante poca cosa, o incluso, en un punto de vista estrictamente científico, no es nada. No hay nada aún que establezca claramente que un fluido particular es emitido por la voluntad13.

13. No puedo abordar aquí la historia del magnetismo curativo, terapeútico, que comienza con Paracelso y Goclenius, De magnetica vulneris curatione citra ullam et superstitionem et dolorem et remedii applicationem (La aplicación de la curación magnética de heridas y la superstición y el dolor y el remedio), Marpurgi, 1610. Las curaciones por la fe, los milagros de Lourdes, los estigmas, podrían también ser examinados aquí. Pero la acción del sistema nervioso central psíquico sobre las células vivas no entra en todo el contexto de la metapsíquica. Es probable que no todo sea sugestión dentro del magnetismo terapeútico. Pero, ¿cuál es la parte de la sugestión? Todavía no se sabe.

El único método concluyente para demostrar la acción magnética sería establecer que el magnetizador pueda dormir a un sujeto a distancia.

Baron du Potet
Desgraciadamente el experimento no es nada sencillo, porque hay que tener en cuenta la vigilancia extraordinaria de los sujetos, que, consciente o inconscientemente, recogiendo los indicios más débiles, buscan con una sagacidad desconcertante, -pero que no tiene nada de metapsíquico- el adivinar las intenciones del magnetizador. El menor ruido, la más mínima mirada de las personas presentes, bastan para que adivinen la presencia del magnetizador o sus intenciones, y se apresuren a acomodarse. En un célebre experimento, Du Potet en 1827 adormeció a Mad. Sanson, sin que Mad. Sanson pudiera, digamos, conocer su presencia. ¿Pero de esto estamos bien seguros? Husson y Récamier asistían al experimento; ¿pero su misma presencia no era, para Mad. Sanson, un indicio?

Numerosos experimentos se hicieron en varias ocasiones para establecer una acción fluídica a distancia. Citaré, entre los últimos, a los de Pierre Janet y Gibert, de Boirac, de J. Ochorowicz, de J. Héricourt, del Dr. Dusart, y los míos14. Para decirlo pronto, ni unos ni otros provocan la convicción.

14. P. Janet y Gibert, Sur quelques phénomènes de somnambulisme (Sobre algunos fenómenos de sonambulismo), Bull. de la Soc. de psychologie de Paris (Boletín de la Sociedad de psicología de París). Revue philosophique (Revista filosófica), 1886, (1), XXI, 190-198. -Ch. Richet, Un fait de somnambulisme à distance (Un hecho de sonambulismo a distancia), Ibid. (En el mismo lugar), 199-200. -J. Héricourt, Un cas de somnambulisme à distance (Un caso de sonambulismo a distancia)Ibid. (En el mismo lugar), 200-204. -A. Ruault, Le mécanisme de la suggestion mentale hypnotique (El mecanismo de la sugestión mental hipnótica). Revue philosophique (Revista filosófica), 1886, (2), 691. -Boirac (citado por Flammarion), L'inconnu et les problémes psychiques (Lo desconocido y los problemas psíquicos), 310. -Dusart (citado por Flammarion), Ibid. (En el mismo lugar), 308.

Y sin embargo, si, como lo demostraremos abundantemente más adelante, verdaderamente existe una sensibilidad especial, criptestésica, que nos revela los hechos que nuestros sentidos normales no pueden captar, es comprensible que esta influencia del magnetizador puede ser percibida más o menos claramente por el sujeto sensible, de modo que la magnetización a distancia es sólo una de las modalidades de la criptestesia.

Incluso admitiendo el efluvio humano, emisión de un fluido especial, vibración particular, nada dice que esta vibración sea comparable a la fuerza radiestésica, la que hace girar la varilla adivinatoria, fuerza que emana de cosas y despierta la criptestesia. Las emanaciones de las cosas no son probablemente idénticas al fluido de los magnetizadores. La voluntad no está allí entonces para nada, pues se trata de la acción de cosas ininteligentes.

La distancia no tiene nada que ver tampoco. Casos de lucidez han sido indicados, cuando había más de mil kilómetros de distancia entre el emisor y el perceptor, de modo que la exteriorización de la sensibilidad, por círculos que rodean nuestra la piel de nuestro cuerpo y no sobrepasan algunos metros, no puede ser una explicación plausible.

Por último, parece que la impresión es a veces tan precisa (una figura, un nombre, una imagen) que no podemos contentarnos con decir: un efluvio provoca el sueño. El conocimiento de las cosas es detallado, minucioso, completo. Es decir, es probado que ciertos individuos adquieren, gracias a la criptestesia, conocimientos que los sentidos ordinarios no dan. Pero he aquí todo lo que es demostrado. Todavía no hemos podido establecer que existen unos efluvios humanos que emite la voluntad del magnetizador y que tienen el poder de provocar el sueño.


En cuanto a la influencia de un pensamiento humano sobre otro pensamiento humano (thought transference [transferencia de pensamientos], sugestión mental, telepatía), ya no es un capítulo del hipnotismo; es el capítulo fundamental de la metapsíquica subjetiva, y lo estudiaremos más adelante con más detalles. Desde este punto de vista el sueño sonambúlico a distancia y la acción del fluido magnético vuelven completamente a la criptestesia. Pero la criptestesia está probada, mientras que todavía no hay nada que establezca la realidad de un fluido magnético, emitido por la voluntad del magnetizador y que determine el sueño.

β. -Desarrollo de la criptestesia por el hipnotismo.

Ciertamente, en ciertos casos, constatamos la lucidez aparte de toda hipnosis y aparte de todo sueño, ya que la inmensa mayoría de los ejemplos de moniciones (que daremos enseguida) se refieren a individuos normales. Del mismo modo, ciertos hechos muy notables de lucidez experimental, observados durante las sesiones espiritistas, fueron proporcionados por médiums que nadie había hipnotizado, y que parecían -pero era posiblemente sólo una apariencia,- absolutamente en su estado normal.

Por lo tanto, está claro que hay criptestesia fuera del estado hipnótico. Sin embargo, está igualmente establecido que la hipnosis aumenta la criptestesia. Muchas personas, incapaces cuando todos sus sentidos son despertados, de percibir algún fenómeno trascendental, se volverán, a veces, lúcidas, cuando se las haya hipnotizado.

En lugar de suponer la existencia, muy dudosa, de un fluido magnético (desconocido) que habría provocado la criptestesia, vale más admitir que el estado hipnótico facilita la criptestesia, porque elimina o disminuye la estesia15 normal.

15. Nota del Búho Miópe: La palabra estesia viene a significar sensibilidad.

Es una hipótesis, pero una hipótesis probable.

Luciérnaga
En el estado normal somos conscientes de nuestra existencia, percibimos muy distintamente las sensaciones múltiples, aquellas que nuestros sentidos nos aportan. La vista, el oído, nos dan a cada instante indicaciones múltiples que llegan a la consciencia, y la mantienen despierta. Estas sensaciones son tan fuertes, y tan numerosas, que no hay más sitio para otras nociones vagas y confusas que pueden darnos otras sensibilidades misteriosas. Estamos más o menos como un individuo que se pasea, bajo el gran sol de mediodía, sobre un camino. Entonces no podrá ver la luz insustancial de la luciérnaga que se arrastra bajo una hoja. Pero a medida que la noche cae, esta luminosidad de la luciérnaga será muy fácilmente y claramente perceptible.

Ésta es sólo una comparación. Sin embargo, esta comparación explica bastante bien por qué el hipnotismo y el sueño normal, los cuales suprimen o reducen la sensibilidad normal, favorecen la lucidez.

Los sujetos muy profundamente hipnotizados son insensibles. Podemos hacer operaciones quirúrgicas, sin provocar dolor, sobre personas hipnotizadas. Muchas veces vi a una joven, zambullida en un sueño hipnótico profundo, que no hacía ni un movimiento, ni un gesto, cuando las moscas se paseaban sobre su rostro, deambulando sobre sus labios y fosas nasales. A veces los ruidos más violentos no los despiertan, y no son oídos. Los grandes sujetos magnetizados son insensibles a las excitaciones sensoriales ordinarias; lo que los hace posiblemente más sensibles a estas excitaciones de naturaleza desconocida que facilitan la criptestesia.

René Warcollier
Del mismo modo muchas moniciones han sido relatadas, que ocurrieron durante el sueño normal. M. Warcollier estadísticamente comprobó la frecuencia de moniciones durante el sueño o el semisueño. El caso es que entonces, como en el hipnotismo, los sentidos se adormecen. Entonces, las vibraciones desconocidas, muy débiles sin duda, que facilitan la criptestesia, pueden ser percibidas mejor. Para entender cierto ruido débil, no debemos rodearnos por ruidos múltiples y resonantes, porque enmascaran este ruido ligero que hay que percibir. El hipnotismo y el sueño ponen la consciencia en el silencio y en la oscuridad necesarias para la percepción de minúsculas energías.

Hay que relacionar con el estudio de la criptestesia las supuestas adivinaciones hechas por los sonámbulos (consultas) sobre el diagnóstico o sobre la terapeútica de las enfermedades.

Milagros alrededor de la tumba del diácono,
en el cementerio de Saint-Medard
No insistiré en la terapeútica. La apreciación de una acción terapeútica eficaz, incluso en la medicina no oculta, es tan delicada, que es imposible decir algo serio sobre la terapeútica recomendada por los sonámbulos. Y después, sobre los enfermos la sugestión puede actuar, y con mucha fuerza, como ha sido superabundantemente demostrado en ciertos casos. Nadie ignora que se contaron casos de curaciones extraordinarias observados en Lourdes, de nuestra época, como aquellos a los que hace dos siglos se vieron sobre la tumba del diácono Paris. Posiblemente se efectuaría allí la introducción en la ciencia metapsíquica de algunas de estas curaciones milagrosas y auténticas. Me contentaré, sin concluir, con señalar tres que hay que, sin embargo, mencionar, a causa de la complejidad de los fenómenos, que en ciertos aspectos tocan la metapsíquica.

Se trata primero de una observación notable muy bien realizada por Émile Magnin16.

16. Devant le mystère de la névrose (Ante el misterio de la neurosis). De la guérison de cas réputés incurables (De la curación de casos famosos incurables), en-12, París, Vuibert, 1920.

Una joven de veintiocho años de edad, Mlle B..., era parapléjica desde hacía veinticinco meses: «los brazos sólo pueden hacer algunos movimientos; apenas puede mover la cabeza. Tiene en la columna vertebral dos convexidades, estertores pulmonares y leve embotamiento; su temperatura es de 39º por la tarde.» Tres médicos que la vieron dieron sucesivamente los diagnósticos siguientes:
  1. Paraplejia: pronóstico muy grave;
  2. Mal de Pott: compresión de la médula y paraplejia;
  3. Paraplejia: lesión medular; pronóstico muy grave.
Cuando M. Magnin la vió el 26 de febrero, Mlle B... percibió al lado de M. Magnin la forma de una hermosa dama, que le dijo a Mlle. B... que se curaría, y que hasta pudo precisar diciéndole que el 8 de mayo podría levantarse. Del 26 de febrero al 8 de mayo, M. Magnin la magnetizó a menudo. Durante su sueño magnético veía siempre aparecer a la hermosa dama. El 8 de mayo Mlle B... estaba completamente curada. Ella se levantó, puso sus pies en el suelo, caminó, abrazó la cabeza imaginaria de su pequeña amiga (la hermosa dama), y el 15 de mayo parecía haber vuelto a su estado normal; las lesiones torácicas y de la médula desaparecieron. Desde entonces la curación se mantuvo, Mlle B... se casó, tuvo dos hijos17.

17. M. Magnin informó de un hecho de premonición muy extraño que le facilitó Mlle B...


Un día, después de haber sido adormecida, la pequeña amiga volvió (la pequeña amiga era la segunda personalidad de Mlle B...) y le aseguró a M. Magnin que ella lo mataría. M. Magnin la disuadió, no sin dificultad, de este siniestro proyecto; entonces ella le dijo: «Voy a mostrarle que habría sido fácil poner mi plan en acción.» Dos días después M. Magnin fue a la orilla del mar a Veules y se puso a leer sentado sobre una roca, al pie de unos acantilados inmensos. Después de algunas horas de lectura, regresó al casino. Apenas se había ido, el acantilado se derrumbó.

Ciertamente este caso es notable: es poco probable la existencia de tres grandes errores en el diagnóstico, y que se tratara únicamente de fenómenos histéricos.

He aquí otros casos, citados por Marcelo Magnin, para los cuales la explicación para el histerismo es también insuficiente.

Pierre Derudder depués
de la recuperación de la
pierna
Huesos de Derudder
Un obrero, llamado Derudder, fue herido en febrero de 1867, en una pierna. Ambos huesos fueron quebrantados. A medida que su condición empeoró; hubo una supuración abundante, sin tendencia a la consolidación ósea. La parte de abajo de la pierna era móvil en todos los sentidos. Ocho años después, haciendo una visita (con oración) a Oostaker, cerca de Gante (Bélgica) -hay allí una cueva sagrada, del género de la cueva de Lourdes- Derudder se siente repentinamente curado; puede ponerse de pie; caminar; con ambas piernas apoyadas en el suelo. Hasta ahora, desde hacía ocho años, caminaba sólo con muletas.

Todo depende evidentemente de la exactitud de esta observación realizada por dos médicos.

La segunda observación no es menos extraña. En 1897, Gargam, después de un accidente ferroviario grave, se le declara de paraplejia, con atrofia muscular y comienzo de gangrena. Dos informes médicos (en un proceso contra la Cie P. O.) concluyen la incurabilidad y la evolución progresiva de la enfermedad.

Lourdes
Sin embargo, llegado a Lourdes, Gargam se cura casi súbitamente cuando entra en la cueva. Puede dar algunos pasos vacilantes. Al día siguiente, las heridas del pie, que supuraban, parecen curadas. Puede caminar sin ayuda, a pesar de su atrofia muscular. Tres semanas después, aumentó su peso en 10 kilogramos, y puede hacer un servicio activo18.

18. A. S. P., diciembre 1907.

Aunque estas dos observaciones son exactas, no prueban de ninguna manera una fuerza metapsíquica nueva; indican solamente que el sistema nervioso central, en ciertas condiciones, posee un inhabitual y total poder extraordinario sobre los fenómenos orgánicos.

Lo que complica enormemente la cuestión, no es ni siquiera la misma dificultad de la apreciación terapeútica, es qué consideraciones extrañas la oscurecen. Para las curaciones milagrosas, fueron las ideas religiosas, como fue evidenciado por el entusiasmo de las multitudes que van hoy a Lourdes y que antaño iban al cementerio de Saint-Médard19.

Mary Glover Eddy
19. Hay Faith Cures (Curaciones por la fe) y numerosos hechos relativos a la Christian Science (Ciencia Cristiana). Esta sociedad fue fundada hacia 1866, por Mrs. Mary Glover Eddy (muerta en 1910). Ver Ramacharaka (el Yogi), The science of psychic Healing (La ciencia de la Curación psíquica), Chicago, Yogi Publication Society (Sociedad de Publicación Yogi), Masonic Temple (Templo Masónico), 1909. -Se formó una secta disidente, que evoca la de Oliver Sabin, que escribió numerosos libros que han tenido múltiples ediciones, Christology, Science of Health and Happiness (Cristología, Ciencia de la Salud y la Felicidad), etc., Washington, 32ª edición. Pero el punto de partida de todos estos libros es la obra de Miss Mary Eddy, obra que, en 1898, tenía ya 140 ediciones, Science and Health, with Key to the Scriptures (Ciencia y Salud, con Clave a las Escrituras), Boston, Armstrong, 1898. Para la historia completa de esta secta, consultar también Dresser H.-W., Health and the inner Life (Salud y la Vida interior), Nueva York, Putman, 1906.


Respecto a los milagros de Lourdes, ver: Diday, P., Examen médical des miracles de Lourdes (Examen médico de los milagros de Lourdes), París, Masson, 1873.


Boissarie (D.), Histoire médicale de Lourdes (Historia médica de Lourdes), 1858-1891, 1 vol., en-12º, París, 1891.


Baucher, Lourdes et un cas de tuberculose aiguë généralisée (Lourdes y un caso de tuberculosis aguda generalizada), A. S. P., 1895, 156-158.


Berteaux, Lourdes et la science (Lourdes y la ciencia), Rev. de l'Hypn. et Psychol. Physiologiques (Revista del Hipnotismo y la Psicología Fisiológica), París, 1894, 1895, IX, 210-216 y 275-278.


Backer (F. de), Lourdes et les médecins (Lourdes y los médicos), París, Maloine, 1905, en-12º.


Artus (E.), Les miracles de Notre-Dame de Lourdes, guérison de Juliette Fournier (Los milagros de Nuestra Señora de Lourdes, curación de Juliette Fournier), París, Palmé, 1872. Histoire compléte du défi à la libre pensée sur les miracles de Lourdes (Historia completa al desafío a la libertad de pensamiento sobre los milagros de Lourdes), París, Palmé, 1877, en-12º.


Noriagof, Notre-Dame de Lourdes et la science de l'occulte (Nuestra Señora de Lourdes y la ciencia de lo oculto), Chanuel, París, 1898, y sobre todo las diversas obras de H. Lasserre (uno de los primeros enfermos curados en Lourdes), Notre-Dame de Lourdes (Nuestra Señora de Lourdes), 4ª edición, París, Palmé, 1885, y nueva edición, París, Sanard, 1898, 2 vol. en-4º.

En cuanto a las curaciones que pretenden aportar las consultas a los sonámbulos, es toda una industria, bastante poco lucrativa sin duda, pero que sin embargo es explotada intensivamente en todos los países, y por otra parte reprimida por todas las legislaciones como constitutiva de un ejercicio ilegal de la medicina.

La explotación abusiva de la industria de los sonámbulos profesionales hace que las supuestas curaciones maravillosas resultado de las revelaciones sonambúlicas no puedan ser consideradas como auténticas.

Y sin embargo, costará un poco admitir que las consultas innumerables realizadas desde hace más de un siglo en todos los países del mundo por sonámbulos hubieran podido tomar igual extensión y se hubieran generalizado con tanta fuerza y prontitud, si no hubiera allí una mínima parcela de clarividencia terapeútica en sus consejos. De lo contrario no podrían haber continuado ejerciendo su oficio, y pronto habrían abandonado. Por otra parte, entre ellas, dicen de buena gana: «X... tiene mucha lucidez, Y... la tenía en otro tiempo, pero ahora no la tiene; Z... la tiene raramente, pero en ciertos días es completamente lúcido». Posiblemente no habría que rechazar demasiado desdeñosamente la historia de esta adivinación terapeútica ejercida por los sonámbulos.

Hay que ser todavía más reservado antes de negar toda la clarividencia en el diagnóstico de las enfermedades. Parece que naturalmente, instintivamente, para decirlo así, los sonámbulos sean incitados a hablar del estado de salud de las personas que les rodean. Incluso sin que se les pida una consulta, tienden a decir que tal o cual que les habla o el que los toca está enfermo del corazón, de la cabeza, o del pecho. Es como si sintieran, por una verdadera terapia (orgánica más bien que psíquica), las afecciones mórbidas de las personas que están cerca de ellos.

Esta telepatía orgánica se percibe claramente en todas las palabras que pronuncian. Alice, que jamás dio consultas, y que no es sonámbula, ni médium profesional, cuando se le entregan los cabellos de un enfermo, dice: «No puedo respirar, me siento totalmente embargada, esto me da calambres, espasmos, y se me pone un nudo en la garganta.» Eugénie, que es una profesional, con todo lo joven que es, y creyendo muy ingenuamente en su arte, dice lo mismo. Igualmente, Héléna, que no es una profesional, sino que antaño, a sus amigos, les dio consultas20.

20. P. S. P. R., junio 1888, 119.

Pero todo es todavía demasiado incierto para que se pueda afirmar lo que sea sobre la lucidez de esta criptestesia orgánica especial. Posiblemente, si quisiéramos, sin prejuicios, estudiarla metódicamente, llegaríamos a resultados curiosos. En los 53 experimentos (diagnósticos de enfermedades por sonámbulos), que llevé con bastante cuidado para evitar toda sugestión por mi parte, y toda perspicacia normal por parte de los sonámbulos, tuve sólo resultados muy mediocres. Hubo unas respuestas bastante precisas, pero insuficientes, que eliminan la hipótesis de las coincidencias fortuitas. Para una persona con diarrea severa, Eugénie dijo: «Inflamación del intestino». Para un niño con sarampión, Héléna dijo: «Es sarampión, apuesto que la persona está totalmente roja». El mejor experimento posible es el de Héléna (Exp. XIII) Héléna dijo: «Angustia, ahogo, dolor ahí (señalando la boca del estómago). Es como un bolsillo que debe ser vaciado. Tiene fiebre. Este bolsillo, bajo el corazón, me da angustia. Hay que vaciar esto.» Entonces se trataba de un enfermo tuberculoso, con una cavidad tuberculosa, llena de pus, hacia la base del pulmón izquierdo, con ahogo, disnea, esofagismo. En todos estos casos, la consulta fue realizada sin que el enfermo estuviese presente: se trata de psicometría, -lo que llamo criptestesia pragmática- es decir, que le llevaba cabellos, un objeto, una carta, del enfermo en cuestión.

Estos son resultados muy imperfectos. Sin embargo, en los numerosos tratados de magnetismo animal de 1825 a 1855 encontraríamos sin dificultad bastantes documentos que serían suficientes para animar a los metapsíquicos -entre los cuales hay muchos médicos- a estudiar de nuevo la cuestión, a repetirla ab ovo, sin temor al ridículo. La historia del sonambulismo y del espiritismo nos muestra dolorosamente como la ciencia oficial ha sido mal inspirada rechazando a priori, sin examen, hechos que más tarde ella se ha visto forzada, haciendo una enmienda muy honorable, a reconocer.

Es un caso particular de criptestesia orgánica que merece alguna atención; ha sido señalado y bien indicado por los magnetizadores de la primera mitad del siglo XIX: es lo que se conoce como autoscopia.

A menudo, en efecto, los sonámbulos están en estado de ver sus órganos, y ellos dan curiosas descripciones.

Pero la autoscopia apenas depende de la metapsíquica; sino casi de la psicofisiología.

En el estado normal, nuestros órganos viscerales no despiertan en la consciencia ninguna sensación precisa. El corazón, los pulmones, el hígado, los intestinos, el cerebro funcionan sin que haya percepción del órgano y conocimiento de su funcionamiento. Sin embargo, así como todos los experimentos de fisiología lo prueban, nuestras vísceras poseen nervios de sensibilidad que envían a los centros nerviosos algunas nociones sobre el mismo estado de estos órganos.

Estas nociones son indistintas. Llegan ciertamente a la médula, al bulbo y al cerebro, pero tocan sólo raramente la consciencia. Es solamente cuando estamos enfermos que sentimos nuestro estómago, nuestros intestinos, nuestro hígado. No es por defecto de la conducción nerviosa sensible que los ignoramos, es porque sus nervios de sensibilidad no emocionan la consciencia. Así que podemos admitir como probable que, en ciertas condiciones psicofisiológicas especiales, como por ejemplo el estado hipnótico, la consciencia modificada (ampliada) pueda ser puesta en movimiento por estas sensaciones viscerales.

Charles Féré
Aunque la autoscopia hubiese sido corrientemente observada desde el principio del magnetismo, probablemente fue Féré quien pronunció la palabra primero21 (¿?) Pero aplicaba la palabra de autoscopia sobre la visión de su doble por el personaje probablemente alucinado. Entonces este tipo de alucinación (autoscopia externa), por muy interesante que sea desde el punto de vista médico, no tiene ningún interés metapsíquico, aunque los teóricos del espiritismo hubieran hecho grandes esfuerzos para atribuirle una importancia de la que me parece completamente privada.

21. Note sur les hallucinations autoscopiques ou spéculaires, et sur les hallucinations altruistes (Nota sobre las alucinaciones autoscópicas o especulares, y sobre las alucionaciones altruistas) (Bull. de la Soc. de Biol. de Paris [Boletín de la Sociedad de Biología de París], 1891, 451.)

La autoscopia interna, mencionada por Du Potet, ha sido bien estudiada por el Dr. Comar22 y después por el Dr. Sollier, que fue el objeto de una monografía interesante23.

Paul Sollier
22. L'autoreprésentation de l'organisme chez quelques hystériques (La autorepresentación del organismo en algunos hitéricos). Revue neurologique (Revista neurológica), 1901, 491.


23. Les phénomènes d'autoscopie (Los fenómenos de autoscopia), París, Alcan, 1903. Para que no haya confusión, hay que distinguir la autoscopia interna y la autoscopia externa. Es externa cuando el alucinado ve su doble distinto de él. Es interna cuando un sonámbulo percibe sus órganos, corazón, hígado, intestinos, y describe las formas, patológicas o no.

No necesitamos examinar aquí en detalle las modalidades de la autoscopia, ya que también estamos aquí en la verdadera frontera que separa la psíquica y la metapsíquica. Para que nuestra consciencia tuviera la representación visual de nuestras vísceras, no hay que suponer ninguna propiedad nueva de la mente o del sistema nervioso.

Sin embargo, esto conduce a una conclusión curiosa.

Mientras que algunos individuos, hipnotizados, histéricos, anormales, tienen la noción visual de sus órganos, -y nos vemos obligados a considerar el hecho, por muy excepcional que sea, como se dijo,- resulta que, en ciertos casos de enfermedad, el paciente (hipnotizado o histérico) podrá darse cuenta que tiene tal o cual lesión orgánica, donde puede diagnosticar su posición, viendo esta lesión. Y en efecto, a veces, enfermos magnetizados tienden a describir su enfermedad, su extensión, su localización, al mismo tiempo que indican los remedios.

Hasta es posiblemente por esta autoscopia interna que pueden explicarse los casos bastante numerosos y muy auténticos de autopremoniciones. Entonces estas autopremoniciones de muerte o de enfermedad no son unas premoniciones verdaderas. Es la autoscopia que le permite a un sonámbulo hacer una previsión sobre su muerte o sobre su enfermedad, absolutamente como un médico experimentado puede, examinando los órganos de uno de sus enfermos, prever que peligra de muerte, y anunciar la evolución de su enfermedad.

1 comentario:

  1. ENHORABUENA POR ESTAR HACIENDO ESTE TRABAJO TAN ESTUPENDO!
    SUBIR EL TRATADO DE METAPSIQUICA DE RICHET, LLEVO TIEMPO BUSCANDOLO Y ES MUY DIFICIL DE ENCONTRAR TRADUCIDO,SIGUE SUBIENDOLO POR FAVOR, MUCHAS GRACIAS!!

    NO DEJES DE TRADUCIRLO Y SUBIRLO! :)

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Muchas gracias por leer mi blog. Supongo que le ha resultado interesante, puesto que ha llegado hasta aquí.