jueves, 8 de septiembre de 2011

Tratado de Metapsíquica de Charles Robert Richet (20)

§ II. -CRIPTESTESIA EN EL HIPNOTISMO

Nota del Búho Miope: Aquí parece haber una errata en el libro que estoy utilizando como original para esta traducción, puesto que este § II. ya había salido, como se puede ver en el artículo, de este blog, publicado inmediatamente anterior a éste, y que se puede ver pulsando aquí.

La criptestesia experimental puede ser estudiada unas veces entre los individuos hipnotizados, otras entre los médiums. Sin embargo, la mayoría de las veces, el médium, durante la sesión, está en un estado de trance; pero este estado de trance se confunde singularmente con un estado hipnótico propiamente dicho, como si el médium mismo se hubiera hipnotizado, por decirlo así, sin que maniobras debidas a un magnetizador hubieran sido necesarias.

Entonces todavía no hay allí una diferencia esencial. La diferencia principal, es que el médium cree que está en contacto con personalidades reales, diferentes de él, y que estas personalidades nuevas, sus guías, hablan por su voz, escriben por su mano. En todo caso, tanto en el hipnotizado como en el médium, hay, en diverso grado, adormecimiento de los sentidos normales, y disminución de la consciencia.

Escritura automática
Sin embargo, en apariencia en muchos médiums la consciencia ha quedado intacta. Continúan hablando, conversando con las personas presentes, mientras que su inconsciencia elabora otras conversaciones, otros actos, que se traducen en movimientos musculares que apenas conocen y controlan (escritura automática o  movimientos de la plancheta). Esto es lo que llamé el hemisonambulismo.

A veces, hasta esta disociación entre la personalidad consciente, normal, y las nuevas personalidades que aparecen, todavía es más complicada. Porque, en ciertos casos, con la mano derecha, el médium escribe frases coherentes, respondiendo a la personalidad de una persona D... -mientras que con la mano izquierda, escribe otras frases coherentes, como si fuera otra personalidad G...- Y durante este tiempo, continúa pareciendo normal, se ríe, habla, canta, discute con las diferentes personas del círculo.

Pero esta disociación de la personalidad, sea del sonambulismo, sea del hemisonambulismo, no tiene nada metapsíquico. Sigue siendo de la psicología clásica. Basta con aceptar el hecho común, que a menudo hemos encontrado, de un desdoblamiento, y hasta a veces, aunque mucho más raramente, de una triple personalidad.

Entonces lo que nos interesa aquí, no son tanto estas variaciones de la personalidad como las manifestaciones de lucidez, es decir, de criptestesia.

De esta asombrosa criptestesia, las pruebas son tan numerosas y ciertas que hay que contentarse con elegir, y con citar sólo las principales1.

1. Me permitirán citar con cierta predilección mis experimentos personales. Me excuso por anticipado por la parte, probablemente demasiado grande, que doy a mis propias investigaciones, pero algunas son inéditas, y merecen, creo, ser recordadas.

A. -Experimentos sobre los sujetos hipnotizados.

Magnetismo
Los antiguos magnetizadores, desde el principio del magnetismo animal, insistieron en la clarividencia o la lucidez.

Citaré solamente algunos casos2.

2. En los viejos periódicos de magnetismo (alemanes, franceses, ingleses, italianos), encontramos numerosos casos de lucidez de los magnetizados. Pero no está claro que la venda hubiese sido puesta muy bien siempre sobre los ojos para evitar toda visión; porque, incluso poniendo algodón por cada lado de la nariz, la bolita de algodón puede desplazarse, y permitir ver un poco. Entonces un poco, es demasiado. Es probable que la clarividencia de la nieta de Pigeaire, por ejemplo, era auténtica, pero la prueba no es suficiente (ver Journal du magnétisme animal [Periódico del magnetismo animal], por J. -J. -A. Ricard, París, Bourgogne y Martinet, 1840, y Toulouse, 1839, tomo 1, pág. 624).

El general Noizet3 cuenta que una sonámbula (en 1842) le contó con una precisión extrema lo que había hecho durante ese día, y sin embargo esto no era lo ordinario. El había estado en las Tullerías en el apartamento del duque de Moutpensier, hijo del rey, desde ahí fue en coche con el duque de Moutpensier al Hotel de los Inválidos, para estudiar los planos de los relieves de las plazas fuertes. Todo esto fue dicho muy exactamente. (La historia es demasiado larga para ser contada aquí.)

3. Citado por Flammarion, loc. cit. (en el lugar citado), 339.

Según una carta del Dr. Despine a M. Charpignon4, Mad. Schmitz, en Ginebra, estando enferma, le pidió al Dr. Julliard que le escribiera una consulta para ella. El Dr. Julliard, en la más profunda oscuridad de toda la sala, le puso el papel bajo los pies. Ella dijo: «¡Ésta es mi luz!» y leyó lo que había escrito M. Julliard. Charpignon cita también otros casos de clarividencia o transposición de los sentidos. Pero entonces no teníamos la misma severidad que hoy para la autenticación de tales hechos, de modo que es permisible, y hasta necesario, dudar de ellos.

4. Physiologie, médicine et métaphysique du magnétisme (Fisiología, medicina y metafísica del magnetismo), París, J. Baillière, 1848, 114.

Hay que ser siempre muy prudente en las conclusiones. Además voy a presentar un ejemplo de criptestesia que probablemente contiene un error. Será como una indicación de las precauciones necesarias para un buen experimento.

Dr. Charles Binet Sanglé
En presencia de M. Legludic, director de la Escuela de Medicina de Angers, el Dr. Binet Sanglé5 hizo algunos experimentos de criptestesia. Una mujer de cuarenta y cinco años de edad fue adormecida, mirando a la pared, y con los ojos vendados. El Dr. Legludic abrió un libro al azar y señaló la palabra vautour (buitre). Sin decir nada, M. Binet Sanglé dibujó la cabeza de un buitre y M... dijo: «Es un bicho raro, no tiene alas, es un buitre». En otro experimento, abriendo un libro al azar, M. J... señaló la palabra limace (babosa). Entonces M... dijo: «Es una babosa». En otro experimento, más asombroso todavía, M. J... señaló el siguiente verso:

5. Expér. sur la transmission directe de la pensée (Experimentos sobre la transmisión directa del pensamiento), A. S. P., 1902, XII, 131-143.

Souffle, bise, tombe à flots, pluie!
(¡Soplo, viento, caía a torrentes, lluvia!)

O... dijo: S... SS... S... y por fin: Souffle, bise... (Soplo, viento...)


Finalmente, en el mismo libro abierto al azar, M. J... señaló este verso: Le Dieu ne viendra pas. L'Église est renversée. (Dios no vendrá. La Iglesia es derribada.) M... dijo entonces: Le Dieu ne viendra pas. (Dios no vendrá.)


Este experimento sería decisivo, si una complicidad no fuera posible, y, según parece, probablemente, tanto O... como M... los dos sujetos estaban presentes. Así que no debemos admitir más los experimentos de las Misses Creery. Hay que tener cuidado con las complicidades, voluntarias o inconscientes, en todo experimento de criptestesia.

William Gregory
William Gregory6, profesor de química de la Universidad de Edimburgo, comprobó que el Mayor Buckley fue capaz de desarrollar la lucidez de entre muchos individuos hipnotizables, lo suficiente como para hacerle leer con exactitud las divisas, las cartas, las direcciones, los matasellos postales, encerrados en sobres o cajas de cartón y de madera. En un caso Sir T. Wilshire había escrito la palabra concert (concierto), y creía que había escrito correct (correcto). El vidente leyó concert (concierto). Sir Wilshire le dijo que era un error, pero, abriendo la caja, comprobó que era concert (concierto) lo que había escrito.

6. Letters to a candid inquirer on animal magnetism (Cartas a un investigador sincero sobre el magnetismo animal) (1851) citado por E. Boirac, en A. S. P., 1893, III, 242.

La estadística que realizó el Mayor Buckley sería absolutamente decisiva, si no hubiera posibilidad de algún error sistemático. Él leyó las divisas contenidas en 4680 cáscaras de nuez, y que comprendían cerca de 36000 palabras.

Herbert Mayo
Herbert Mayo, eminente médico y fisiólogo inglés, que atendió en Inglaterra al Coronel C..., envió a un amigo americano que vivía en París, un mechón de pelo de uno de sus enfermos, el Coronel C... Una sonámbula de París declaró que C... tenía una parálisis parcial de las caderas y de las piernas, y que por otra enfermedad tenía costumbre de servirse de un instrumento de cirugía.

Si cito este hecho de lucidez, esto no es porque sea más notable que muchos otros, sino porque está atestiguado por un fisiólogo experimentado, tal como M. H. Mayo, y que fue lo suficientemente claro para haber convencido a este distinguido sabio que la lucidez existe7.

7. Citado por Boirac, La métagnomie (La metagnomia) (A. S. P., noviembre 1916, 159-162).

El Dr. Dufay de Blois tuvo con una sonámbula no profesional, llamada Marie, buenos ejemplos de criptestesia8.

8. C. Wallace, loc. cit. (en el lugar citado), traducción francesa, 92.

Dr. Jean-François-Charles Dufay
Recibió por la mañana una carta de un oficial de sus amigos que estaba en Argelia, enfermo, de disentería, obligado a dormir en tienda de campaña. Colocó la carta dentro de dos sobres que no llevaban ninguna indicación, y puso por la tarde la carta en manos de Marie. Ella dijo que se trataba de un militar, un enfermo de disentería. Y, para encontrarlo, ella se embarcó (imaginariamente), se mareó, vio a mujeres de blanco, que tenían barba (sin duda hombres Árabes). Ella vio al oficial, muy delgado, enfermo, en la cama, tres tablas sobre estacas por encima de la arena húmeda.

El otro ejemplo ofrecido por el Dr. Dufay es posiblemente más notable todavía. Un individuo en la prisión de Blois acababa de suicidarse, se había estrangulado con su corbata. El Dr. Dufay cortó un pedazo de esta corbata, lo envolvió dentro de varios pliegues de un papel, y le entregó el objeto a Marie. Ésta declaró que se trataba de algo que mató a un hombre, una cuerda, no, una corbata; es un preso que se colgó porque había asesinado a un hombre. Ella dijo que él lo mató con un gouet (un hacha de leñador) e indicó el lugar donde el gouet había sido arrojado. De hecho, siguiendo las indicaciones dadas por Marie, se encontró, en el lugar indicado, el gouet, el instrumento del crimen.

El Dr. Vidigal, de Saint-Paul (Brasil), llevó a su casa a una joven criada de doce años de edad, que acababa de llegar de España como emigrante. La misma tarde de su llegada, ella fue adormecida por un amigo del Dr. Vidigal, y ella vio a una anciana cuya descripción se parecía a la de la madre del Dr. Vidigal, que había muerto hacía tres meses. La niña añadió que, en la habitación de la difunta, había un traje de seda negro y un bolsillo cosido en el traje, donde se encontraban 75 milréis9. Entraron en la habitación en la cual nadie había penetrado hacía tiempo, y encontraron en efecto en el vestido de seda negro 75 milréis. Es necesario señalar que M. Vidigal apenas pudo cubrir los gastos del funeral de su madre10.

9. Nota del Búho Miope: El milréis fue una unidad monetaria usada en Brasil hasta el año 1942, cuando fue sustituida por el cruceiro. Para hacernos una idea de su valor, en 1942 un milréis equivalía aproximadamente a una docena de barras de pan.

10. Bozzano, A.S.P., 1910, 120.

En 1837 en Nueva York, Loraine Brackett, de Dudley, una joven a la que un traumatismo la había dejado completamente ciega, siendo hipnotizada, hizo mentalmente diversos viajes que testimoniaban su lucidez. En particular, fue capaz de describir un cuadro visto por M. Stone, en otra ciudad, representando a tres Indios alrededor de un tronco de un árbol enorme, con jeroglíficos sobre el tronco. Loraine dijo: Three Indians sitting in a hollow tree, which looks as though it had been dug out on purpose; and the tree filled with marks. (Tres Indios sentados en un árbol hueco, que parece como si hubiese sido desenterrado a propósito; y el árbol lleno de marcas.) Nadie, excepto M. Stone, conocía este cuadro11.

11. Animal magnetism, Letter of M. Stone to Dr. Bigham (Magnetismo animal, Carta de M. Stone al Dr. Bigham), P. A. S. P. R., 1907, 106.

Mad. Sidgwick (E. H.) informó de varios casos de lucidez magnética proporcionados por Jane12. Ellos son extremadamente interesantes, y reenviamos al informe de Mad. E. H. Sidgwick para más detalles.

12. A. S. P., 1891, I, 280.

El Dr. F... que magnetizó a Jane, advirtió a uno de sus clientes, M. Eglinton, al que trataba de una enfermedad, que iba a tratar de hacerle decir a Jane lo que él haría por la tarde entre las 8 y 10 horas. Jane dijo: «Veo a un señor muy gordo, tiene una pata de palo, él no tiene cerebro. Se llama Eglinton. Está sentado delante de una mesa donde hay un brandy, pero no bebe.»

Los resultados fueron muy curiosos; porque M. Eglinton, que es muy delgado, había puesto sobre una silla un maniquí lleno de ropa, a fin de darle una corpulencia fuerte, y había colocado este maniquí delante de una mesa sobre la que puso una botella de brandy.

En una serie de catorce sesiones en Brighton, Alexis jugó a las cartas con los ojos vendados, nombrando las cartas de sus adversarios así como las suyas, descifró las líneas de un libro cerrado, describió el contenido encerrado en cajas opacas.

Jean Eugène Robert-Houdin
Robert Houdin, el célebre prestidigitador, tuvo una entrevista con Alexis. R. Houdin sacó un libro de su bolsillo, y, lo abrió, le pidió a Alexis leer una línea a un nivel particular ocho páginas antes. El clarividente clavó un alfiler para marcar la línea, y leyó cuatro palabras que se encontraban en la línea correspondiente a dicha página anterior. A Houdin ésto le pareció increíble, y firmó la siguiente declaración: «Afirmo que los hechos mencionados anteriormente son escrupulosamente exactos».


Robert Houdin, después de haber comprobado que los fenómenos de clarividencia que se producían en casa de Alexis no podían ser imitados por ningún prestidigitador, contó que, el Dr. Chomel le mostró una medalla a Alexis, Alexis le dijo (lo que era absolutamente exacto): «Esta medalla se la han dado en circunstancias muy singulares. Usted estaba en una buhardilla, estudiando, en Lyon. Un obrero al que usted había atendido, habiendo encontrado esta medalla en los escombros, se la ofreció13


13. Delanne, Rech. sur la médiumnité (Investigaciones sobre la mediumnidad), 1902, 236.

Alexis Didier
Alexis le dio también al primer Presidente Seguier una prueba de lucidez (y no de telepatía) muy curiosa14. Alexis, haciendo un viaje al cuarto del Presidente (que no había dado su nombre), vio sobre la mesa una campanilla. «No, dijo M. Seguier, no hay campanilla.» Pero, al volver a su casa, M. Seguier comprobó que, por la tarde, una pequeña campanilla había sido depositada sobre su escritorio.

14. Citado por Delaage, Les mystères du magnétisme (Los misterios del magnetismo).

Muchas otras pruebas de la lucidez extraordinaria de Alexis son comunicadas por C. Flammarion. Por otra parte, el Dr. Bertrand, los magnetizadores Petetin y Lafontaine, y sobre todo el Dr. Frapart, han reunido tantos ejemplos, variados y convincentes, que es imposible poner en duda las facultades metapsíquicas extraordinarias de Alexis Didier.

En varias ocasiones, Robert Houdin, que fue sin duda uno de los prestidigitadores más expertos de todos los tiempos, comprobó y atestiguó la clarividencia de Alexis15. Atestigua que, mientras jugaba a las cartas con Alexis, Alexis adivinaba las cartas que él, Robert Houdin, tenía en su juego, e incluso aquellas que iba a tirar de un paquete nuevo de cartas.

15. Confidences d'un prestidigitateur, une vie d'artiste (Confidencias de un prestidigitador, una vida de artista), París, librería nueva, 1859, 2 vol. en-8º. Si no se puede recurrir a los periódicos de la época, leeremos con provecho el estudio que acaba de realizar Camille Flammarion, La mort et son mystère (La muerte y su misterio), París, E. Flammarion, 1920, I, 12º, 209-233.

Jean-Baptiste Alphonse Karr
Alphonse Karr, Victor Hugo, obtuvieron también con Alexis (adormecido por Marillat) pruebas decisivas de criptestesia. Evidentemente, los testimonios de Alphonse Karr y de Victor Hugo serían insuficientes si se trata de una partida de cartas jugada con Alexis, incluso si Alexis hubiese tenido los ojos vendados; porque, haciendo trucos de cartas, los prestidigitadores hacen lo que quieren. Pero hay mucho más. Alexis le dijo a Alphonse Karr que había puesto una rama de azalea blanca en una botella vacía (lo que era verdad). Victor Hugo había preparado en su casa un paquete atado sobre el cual había escrito la palabra politique (política): la palabra fue leída por Alexis. Alejandro Dumas contó también una sesión memorable, pero su testimonio es menos preciso.

Alexis16, al que M. Vivant vino a consultar, le dijo que era para encontrar una cosa que se había perdido; cuatro billetes de mil francos, lo que era cierto. Y añadió: «no denuncie en la policía; porque no le han robado esos billetes, usted los encontrará en su secreter: cayeron detrás de un cajón de este secreter». Y en efecto, al volver a su casa, M. Vivant encontró esos billetes en el lugar que le había señalado Alexis.

16. Citado por Delaage. Le sommeil magnétique, d'après Bozzano (El sueño magnético, según Bozzano). Dei fenomeni di telestesia (De los fenómenos de telestesia). Luce e ombra (Luz y sombra), 1920, XX, 124.

Dr. James Hervey Hyslop
No entiendo apenas cómo Hyslop se niega a admitir la criptestesia de Alexis, cuando admite, por completo y perfectamente, la de Mad. Piper17.

17. Enigmas of psychical Research (Enigmas de la Investigación psíquica), Boston, 1906, 274.

M. Osty18 aportó numerosos documentos sobre las condiciones de la hipnosis y de la lucidez en Mad. M... Por otra parte, pronto publicará una obra detallada donde los bellos casos de lucidez proporcionados por Mad. M... serán completamente indicados. Conozco algunos que son notables. Pero, en la obra publicada, que representa tan perseverante esfuerzo, no hay apenas un solo caso que pueda ser citado como evidencia alguna de lucidez. Es probable, según lo que dice M. Osty, que Mad. M. Freya y M. Flourière le dieron muchas; pero nos vemos obligados a creer en la palabra de M. Osty. Sin embargo (pág. 304), cita un caso de lucidez que parece positivo, omitiendo decirnos hasta qué punto las declaraciones del sensitivo eran exactas.

18. Lucidité et intuition, Etude expérimentale (Lucidez e intuición, Estudio experimental), París, Alcan, sin fecha.

El Dr. Souza Couta, de Lisboa, en una sesión a la cual asistía el Dr. d'O... de Lisboa, le pidió a un médium en trance ir a visitar la casa del Dr. d'O... El médium dijo que veía dos damas, donde la más joven, leía un libro: le Diable à la cour (El Diablo en la corte). Él describió la sala, un comedor con dos jarrones de los que dio la forma, y un piano19.

19. A. S. P., 1905, XV, 707.

M. Melvil Roux, arquitecto, cuenta que tuvo la oportunidad de ver a una mujer, de unos sesenta años, criada, magnetizada por M. Salles, librero de Nimes. Tres años antes, M. Roux, como arquitecto, había sido encargado de hacer reparaciones en el panteón del colegio de Alais. La sujeto de M. Salles describió exactamente la bóveda, y a pesar de su mirada temerosa: ella dijo en primer lugar: «Hay nieve» (era cal); y luego dijo que había unas vestimentas sacerdotales. Ella incluso leyó algunas palabras20.

20. Flammarion, loc. cit. (en el lugar citado), 329.

Dariex cita el caso de lucidez de una mujer llamada Marie. La persona que la magnetizaba le daba mentalmente muchas veces órdenes que eran ejecutadas. Un día, escondieron un reloj en la biblioteca. Ella fue a la biblioteca, se precipitó sobre los libros, y cogió el reloj, totalmente contenta. Era la orden mental que le había sido dada. En otra ocasión, de acuerdo con la orden dada mentalmente, fue a por un vaso, y vertió en él agua con unas gotas de Colonia.

En 1850, mientras que once embarcaciones de pesca partieron de Peterhead para cazar ballenas, un individuo magnetizado anunció que el primer barco que volvería sería el Hamilton Ross, y que el segundo de abordo, M. Cardno, había, como resultado de un accidente, perdido algunos dedos de la mano. Ambos hechos fueron exactos21.

21. A. S. P., 1891, I, 270.

Uno de mis parientes, distinguido magistrado, me contó que en su juventud, siendo estudiante de derecho, había oído a la vieja criada de uno de sus amigos, experta en sonambulismo, anunciarle que el hermano de este amigo, oficial de ingeniería, entonces en Sebastopol, había sido herido gravemente en el brazo derecho: la noticia fue exacta.

22. A. S. P., 1893, III, 145. (Nota del Búho Miope: Esta cita aparece en el original, pero no consta la correspondiente referencia numérica en el texto).

La mujer del Mayor de artillería de Colaba, a dos millas de Bombay, magnetizaba a una india, Ruth, mestiza, que veía en un vaso de agua, y que le proporcionó varias pruebas de lucidez. Antes de un gran torneo de polo, Ruth describió a uno de los oficiales que debía participar en el torneo, y que terminó por llamarlo Capitán X... anunciando que iba a ser mordido en la pierna por un caballo. Lo que fue exacto. En otra ocasión, ante el juez de un cantón vecino, Ruth describió el despacho del juez, el cofrecito que se encontraba allí, e indicó que los papeles habían sido robados por un individuo al que describió, que el juez reconoció, y cuya culpabilidad fue demostrada.

Dr. Ernest Ferroul
El Dr. Ferroul, alcalde de Narbonne y diputado del Aude, realizó algunos experimentos notables de lucidez con una joven llamada Anna B... a la que ponía en estado de sonambulismo. Un hecho divertido fue señalado a propósito de eso por él. Siendo director de la République Sociale (República Social), periódico socialista de Narbonne, y estando en conflicto con el prefecto del Aude, había podido conseguir por A..., informaciones confidenciales que publicó en su periódico. A raíz de esta publicación, el prefecto, imaginando que esta revelación fue debida a la indiscreción de dos agentes del servicio de Seguridad, los despidió. Se probó entonces que eran inocentes. Fue únicamente por la lucidez de Anna que M. Ferroul había tenido conocimiento de los hechos que divulgaba en su periódico.

Experimentos muy interesantes fueron hechos con la misma Anna, que parecía en primer lugar establecer claramente la visión a través de papeles opacos. Un pliegue fue realizado donde estaban las palabras: «Vuestro partido ciertamente se mata por el avasallamiento.» Este papel estaba dentro de un sobre exterior, verde, opaco, encerrando otro sobre de papel inglés y cubierto por dos hojas de papel cuadriculado. Las líneas fueron leídas por Anna. Grasset, el eminente profesor de la Facultad de Medicina de Montpellier, le entregó después a Ferroul otro sobre opaco que contenía dos versos que fueron leídos en un minuto por Anna23.

23. A. S. P., 1896, VI, 145.

Profesor Joseph Grasset
Hubo, sin embargo, después de este experimento, que le pareció decisivo a Grasset, un experimento negativo. Una comisión fue nombrada, y el éxito fue nulo. Pero sabemos que en general, por diversas razones, las comisiones científicas pueden llegar sólo raramente a conclusiones formales. Sin embargo, una grave duda persiste para los experimentos del Dr. Ferroul con Anna B...

Los cuerpos pueden ser más opacos aún, sin que la visión sea interceptada. Mi sabio amigo, Abelous, profesor de fisiología en la Facultad de Montpellier, colocó en una caja de una madera espesa, al lado de dos placas fotográficas, sin impresionar, un sobre blanco cerrado por un sello de lacre rojo. Bajo la presión del sello el lacre se había derretido por todos lados formando rebabas rojas. Un joven, sensitivo, hipnotizado por el Dr. Marquès, vió algo redondo y rojo que parecía soltar rayos. En otra caja, Abelous había puesto en un estuche la medalla del profesor Grasset. El vidente dijo que era «una medalla representando la fisonomía de un hombre, con una barba y cabellos enmarañados». Esto era bastante característico de la imagen del profesor Grasset. No es probable que se tratase aquí de una hiperagudeza retiniana. Parece que estemos en presencia de una facultad nueva, desconocida24.

24. Sur une observation de vision extra-sensorielle, Mélanges biologiques pour le jubilé de Ch. Richet (Sobre una observación de visión extrasensorial, Mezclas biológicas por el jubileo de Ch. Richet), París, Alcan, 1913, 1-5.

El Rév. Lefroy, no creyendo de ninguna manera en la lucidez, hizo un experimento con Miss X... en Zermatt. Él escribió la palabra Heautontimoroumenos sobre un trozo de papel que Miss X... no podía ver. Ella dijo: «Es una palabra muy larga; hay dos M, ésta comienza por una H.» Entonces M. Lefroy probó palabras más simples, él escribió Ink (Tinta) y Miss X... dijo: «Ink (Tinta)». Él escribió Toy (Juguete) y Miss X... dijo: «Yot»25.

25. Phantasms of the Living (Los fantasmas de la Vida), II, 1885, 655.

El Dr. Terrien, presidente de la Sociedad de medicina de Nantes, fue a ver a un enfermo a Chauché a 8 kilómetros de la ciudad en la que vivía. Allí diversos enfermos lo retuvieron, entre otros un niño que habiendo caído de una escalera se había herido la rodilla. Todo esto lo dijo una joven de catorce años, que trabajaba en la casa de costura de Mad. Terrien, y que tenía accesos de sonambulismo26.

26. Essai d'interprétation d'un cas curieux de vision et d'audition à grande distance chez une hystérique de quatorze ans durant l'état de somnambulisme (Prueba de interpretación de un caso curioso de visión y de audición a gran distancia por una histérica de catorce años durante el estado de sonambulismo). (A. S. P., julio 1914, XXIV, 198-203).

M. Adamson, que ocupa una posición elevada en la administración de Australia del Sur27, habiendo perdido un portalápices al que tenía mucho aprecio, le preguntó a una joven chica presunta clarividente, que le dijo que el objeto había sido encontrado en la carretera principal y que alguien lo había cogido, poniéndolo en una caja. Ella describió la casa y el aspecto de la persona que había encontrado el objeto. En realidad el portalápices fue devuelto al día siguiente; pero todos los detalles sobre la casa, la forma y descubrimiento del portalápices, el que fue puesto en una caja, fueron reconocidos como exactos.

27. A. S. P., 1891, I, 159.

Dr. Eugèn Osty
El Dr. Osty estudio con los más grandes detalles un caso admirable de criptestesia, uno de los más completos que hemos visto hasta ahora. Pero, a consecuencia de diversas circunstancias, no podemos dar los nombres. Tomaré pues seudónimos, y cambiaré las fechas y lugares.

El 23 de septiembre de 1919, M. Nicolas Cordier, consejero municipal, soltero, poseedor de una gran fortuna, entregado a las investigaciones botánicas, partió para ir a hacer una excursión botánica en las montañas de los Vosgos: pero por la tarde no volvió a su casa. Su madre y los parientes que residen con él se inquietaron: toda la noche del 23 al 24 trataron de tener detalles sobre su excursión. Al día siguiente por la mañana seguían sin saber nada de él. Sabían solamente que a las 3 horas dos transeúntes lo vieron en la montaña, en una zona accidentada, y relativamente peligrosa. Entonces se hicieron investigaciones más activas; no sólo la policía, sino también los soldados del regimiento cercano exploraron los barrancos, los valles profundos; no encontrando ningún indicio. Los periódicos de la localidad, y hasta los periódicos de París, mencionaron la desaparición de M. Cordier. Su familia prometió una recompensa de 5000 francos a cualquiera que pudiese descubrir el cuerpo, y las búsquedas, asiduas, persistentes, continuaron del 23 de septiembre al 7 de octubre.

El 7 de octubre, en último extremo, el hermano de M. Cordier le envió una carta al Dr. Osty, pidiéndole que intentara un ensayo de clarividencia de algún sonámbulo. M. Osty, advertido por un telegrama, apenas estaba al tanto de las condiciones en las cuales M. Cordier había desaparecido. Le enviaron algunas vestimentas habituales de M. Cordier; él cogió simplemente unos tirantes, y, sin otro objeto, sin dar la menor indicación sobre la persona y su desaparición, puso los tirantes en las manos de Mad. M..., adormecida. Mad. M... enseguida dijo que se trataba de alguien, que describió bastante exactamente, que estaba en la montaña, que tenía matas de hierba en la mano, y que se había precipitado en un barranco que ella describió, mencionando un lago, y proporcionando algunas indicaciones.

Nuevas indicaciones más precisas el 8 de octubre, y por fin, el 9 de octubre, gracias a las informaciones proporcionadas por Mad. M... al Dr. Osty, y transmitidas por el M. Osty al hermano de M. Cordier, encontraron el cadáver destrozado de M. Nicolas Cordier.

Otros detalles, muy exactos, fueron dados, que no los puedo indicar aquí. Me basta con comprobar que era absolutamente imposible que Mad. M... hubiera podido, por la vía normal del conocimiento, saber: 1º que se trataba de M. Cordier; 2º que él había ido a la montaña; 3º en qué lugar preciso había caído.

La prima de 5000 francos no fue atribuida a nadie, puesto que fue la familia, quien, guiados por las indicaciones de M. Osty, hizo la búsqueda y el descubrimiento del cuerpo. Yo no sé si Mad. M... que tenía allí, sin embargo, algunos derechos, tocó esta prima.

M. Suhr cita el caso de un señor Balle28 magnetizado por Hansen, un abogado de Copenhague. M. Balle, hipnotizado, hizo un viaje (imaginario) para ir a encontrarse con la madre de M. Suhr en Roeskilde. Balle la vió ligeramente enferma, en la cama, en la calle Skromagerstrade. M. Suhr creyó que era un error doble, pero fue probado que la madre de M. Suhr, contrariamente a toda previsión, estaba enferma en la calle Skromagerstrade. M. Balle jamás había estado en Roeskilde. Otros dos casos de clarividencia fueron dados por M. Balle.

28. Citado por H. Sidgwick (P. S. P. R., VII, 1892, 366).

He aquí un hecho muy bello de criptestesia sonambúlica que me acaba de ser enviado por Madame D... una mujer de alta elevación moral y de gran inteligencia.

Jean-Baptiste Camille Corot
Mad. D... fue, por primera vez en su vida, en compañía de su hija, Mad. R..., a consultar a una sonámbula (que no podía saber su nombre), a propósito de un robo que acababan de hacerle. La sonámbula le dijo: «Fué el nombre de un muerto el que se utilizó para entrar en su casa, y ¡que muerto! Un verdadero héroe, extraordinariamente valiente, y que hizo más que cumplir con su deber. Él se sacrificó por otro.» Todo esto fue absolutamente exacto, sobrepasando en mucho tanto el azar, como la sagacidad. El hijo de Mad. D... había sido mortalmente herido en el Bosque de la Caillette, habiéndo ido, bajo un bombardeo horrible, en ayuda de uno de sus hombres, herido. En 1919, el día del aniversario de esta muerte gloriosa, un individuo que se había introducido en casa de Mad. D..., se hizo pasar por el amigo de Marcel D..., el hijo de Mad. D..., y había robado, durante la espera de Mad. D..., un cuadro, un Corot, al que Mad. D... tenía un gran aprecio.

La lucidez de la sonámbula aún fue más lejos, hasta la premonición. Ella dijo que la pintura era un paisaje, que el ladrón había dado su nombre, y que el cuadro sería devuelto a Mad. D...: puesto que es el muerto quien así lo quiere. Y, en efecto, lo que es muy singular, el ladrón había dado su verdadero nombre, y al día siguiente había devuelto a la casa de Mad. D... el cuadro robado.

Jean-Martin Charcot
En el gran hipnotismo espontáneo de Charcot (que es la manifestación de un ataque de histeria) hubo a veces acceso de lucidez y de criptestesia. Los hechos de videncia alegados en las vidas de los santos se refieren la mayoría de las veces a sus períodos de crisis o de éxtasis, cualquiera que sea la forma que tome el acceso (catalepsia, letargo, convulsiones). Los demoníacos que hablaban en lenguas desconocidas (¿?), que adivinaban los pensamientos de sus interlocutores (¿?), nos ofrecen la ocasión de citas numerosas. Pero había tanta credulidad y ceguera en casa de los jueces que no se puede apenas, científicamente, tenerlo en cuenta.

He aquí, a este respecto, una observación más moderna debida al Dr. Fanton29. En Marsella, recibió de M. X... habitante en Génova, una carta en la cual M. X... le anunciaba su regreso. Al mismo tiempo, M. Fanton fue llamado a ver a Mad. X... habitante en Marsella y que era presa de un violento ataque histero-cataléptico. A la entrada de M. Fanton, Mad. X... dijo: «¡Usted comía tortilla e hizo decir que usted no estaba en su casa!» lo que era exacto. Mad. X... añadió: «Mi marido le envió un telegrama y le dijo que llegaba, pero no llegará, porque se quedará dormido en el tren».

29. A. S. P., diciembre 1910.

Sin embargo, Mad. X... no podía saber nada, ni sobre la tortilla, ni sobre el telegrama de M. X..., ni sobre el hecho singular, que se verificó (premonición), que M. X... se dormiría en el tren (en Culoz).

Yo informé de un experimento de lucidez notable obtenido por mí hace mucho tiempo. Me golpeó enormemente. Y, durante cerca de treinta años, no pude conseguir nada semejante. Siendo un muy joven estudiante, en el Hôtel-Dieu, yo magnetizaba a una joven convaleciente, pero que todavía estaba en el hospital. Un día traje conmigo a uno de mis compañeros, estudiante americano, que jamás había venido al Hôtel-Dieu todavía, y le dije a T... adormecida: «¿Conoce el nombre de mi amigo?» Ella se echó a reír. Entonces dijo: «Ponga atención...¿cuál es la primera letra de su nombre?» - «Hay cinco letras, dijo ella, la primera es H, luego E, no veo la tercera, la cuarta es R, y la quinta N.» - Mi compañero se llamaba Hearn30.

30. Phant. of the Living (Fantasmas de la Vida), II, 1886, 665.

Hice con ciertos sujetos hipnotizados, en particular con Alice, experimentos de viaje, como hacían los antiguos magnetizadores con sus sujetos, y a veces el éxito fue asombroso.

Alice fue a visitar la casa de M. C..., en Mans, casa que yo no conocía, pero que conocía muy bien M. P. Renouard, presente en la sesión. Ella vio un jardín con paredes y un columpio (detalle exacto, pero que P. Renouard ignoraba, porque el columpio había sido puesto después de que había estado en Mans). Ella vio un reloj de péndulo con columnas, que describe bastante exactamente como para que yo pueda hacer un dibujo. Después de hacer este dibujo (ver más adelante las fig. 2 y 3, página 15231), P. Renouard dibujó el reloj de péndulo que realmente se encontraba en el salón de M. C...

31. Nota del Búho Miope: Evidentemente esta referencia se refiere a la página de la obra original. Y las figuras son las que podemos ver aquí debajo.


Fig. 2. -Reloj de péndulo que yo dibujé groseramente
(Según las indicaciones de Alice).


Fig. 3. -Reloj de péndulo real de la casa de M. C..., dibujado
por Ph. Renouard.


Piazzetta y Bacino, cuadro pintado por
Giovanni Antonio Canal Canaletto.
Tal vez el cuadro descrito por Alice.
Otro día, Alice describió la casa del Dr. P. Rondeau (que estaba presente). Sobre la chimenea de las cortinas, un reloj de esfera, una figura apoyada en un tronco, que mira la esfera, y cuyo hombro se ve. Un gran cuadro, que representa un paisaje. Entre la ciudad y el mar, algo puntiagudo, como una torrecilla o el tejado de una iglesia... De hecho, en la casa de campo de M. Rondeau, que Alice nunca había podido ver, hay una chimenea y una estatua (Penélope) cuyo hombro está descubierto y cuya cabeza está girada hacia la esfera. El cuadro es una copia de un cuadro de Canaletto que representa Venecia. En el primer plano el canal, en segundo plano se encuentra la iglesia de San Georgio Maggiore.

Léonie Laboulanger, la médium que en este libro
aparece citada como Léonie B...
Ciertos hechos de lucidez me han sido facilitados por Léonie B...32, muy raramente por otra parte, aunque haya experimentado mucho con ella.

32. Léonie B... es la persona con la cual el Dr. Gibert del Havre, y Pierre Janet, trataron de probar que se puede provocar el sueño a distancia.

Un día, Pierre Janet le hizo hacer, cuando ella estaba en Havre, un viaje, en el sentido que los antiguos magnetizadores daban a la palabra viaje. Ella fue (en su sueño hipnótico) a París, -M. Gibert se había marchado a París donde yo estaba entonces, -para verme, y ver a M. Gibert. De repente, ella dijo: «Esto quema.» P. Janet trató de calmarla. Ella se durmió y se despertó de nuevo diciendo: «Pero, M. Janet, le aseguro que esto quema».


En efecto, a las 6 de la mañana, algunas horas antes, mi laboratorio de la calle Vauquelin estaba, el 15 de noviembre, siendo destruido por un incendio. Janet había adormecido a Léonie el mismo día, a las 17 horas, y a aquella hora nadie en Havre podía conocer el incendio33.

33. A propósito de este incendio, hubo dos premoniciones muy interesantes (premoniciones o moniciones: porque la hora del sueño no está determinada). En esa noche del 14 al 15 de noviembre, mis dos amigos más íntimos, H. Ferrari y J. Héricourt, soñaron ambos, independientemente uno del otro, que había grandes llamas, y fuego.

Bromo
Léonie me dio un día un magnifico ejemplo de lucidez, aunque se trate sólo de una lucidez accidental más bien que experimental, y aunque los detalles dados por ella se refieren a hechos minúsculos. Experimentando una tarde con ella, sin ningún éxito por otra parte, con las cartas y los números, le hablé de mi amigo J.-P. Langlois, y le pregunté: «¿Qué es lo que le ha sucedido, a M. Langlois?» Entonces, muy rápidamente, me dijo (poco respetuosamente): «Él se quemó el brazo. ¿Por qué no presta atención cuando lo vierte? -¿Cuando vierte, qué? -Un licor rojo en un pequeño frasco... Su piel se ha quemado de inmediato.» Sin embargo, nada podría ser más exacto. Dos horas antes, preparando una solución de hipobromito de sodio, J.-P. Langlois, que era mi jefe de laboratorio, había vertido demasiado rápidamente el bromo (licor rojo) que se había extendido sobre su mano y sobre su antebrazo. La quemadura instantánea había provocado inmediatamente la formación de una ampolla bastante grande. Entonces Léonie no había podido ir al laboratorio, y nadie, viniendo del laboratorio, había venido a mi casa. Yo estaba entonces sólo en París, y no había dicho nada a nadie sobre este pequeño accidente acaecido dos horas antes.

El Dr. Backmann (de Kalmar, Suecia) observó a una joven, Alma L..., criada de su casa, que le dio frecuentes ejemplos de lucidez en sueño hipnótico34. En un caso muy interesante, y que parece indicar más que la lucidez, se le pide a Alma que vaya a casa del director general de pilotaje, en Estocolmo donde ella jamás había estado. Vio al director sentado delante de su escritorio y describió exactamente la habitación donde se encontraba. Entonces le dio a Alma la orden formal de coger el manojo de llaves que Alma había visto sobre la mesa, de apretar las llaves, y de poner su otra mano sobre el hombro del director para llamar su atención. Alma declaró que el director general había puesto su atención en ella. El director, que no tenía la menor idea que se hacía sobre él un experimento, dijo más tarde que había sentido algo singular el día y a la hora en cuestión. Él estuvo sentado, ocupado en un trabajo, cuando, sin ninguna especie de razón, sus ojos cayeron sobre el manojo de llaves, puesto cerca de él sobre la mesa, y sin embargo, jamás había tenido la costumbre de ponerlas allí. Él divisó entonces como una forma de mujer. Pensando que era la criada, no le concedió más importancia. Pero, el hecho se repitió, él llamó y se levantó para ver lo que pasaba. Entonces, nadie, ni su criada, ni mujer alguna, había entrado en la habitación. Él no observó por otra parte ningún ruido, ni ningún movimiento del manojo de llaves.

34. A. S. P., 1892, II, 98.

Un individuo había sido arrestado por un asesinato, uno de los sujetos del Dr. Backmann, Agda Olsen, describió muy exactamente la casa donde el crimen había sido cometido, y, aunque jamás vio al asesino, dijo que éste tenía una cicatriz en la mano derecha. El policía de Kalmar, M. Ljung, que había interrogado al asesino, no se había percatado inicialmente de la cicatriz, y fue después de que el Dr. Backmann se lo hubiera dicho que verificó que en efecto este individuo, como resultado de un antiguo absceso, tenía una cicatriz en la mano derecha.

Frederick William Henry Myers
Alma había dado notables pruebas de lucidez, por lo que decidí, con Fr. y A. Myers, ir a Kalmar, para hacer algunos experimentos con ella. Aquí está el caso interesante de lucidez que ella me presentó, tal como ha sido contado por Fr. Myers, donde la sagacidad y la perspicacia fueron irreprochables35.

35. Fr. Myers, Notes sur une visite à Kalmar (Notas sobre una visita a Kalmar), A. S. P., 1892, II, 160.

«M. Richet me envió una carta que acababa de recibir, y cuyo contenido yo no conocía, y salí de la sala donde Alma, hipnotizada, era interrogada por el Dr. Backmann. Alma dijo: «El autor de esta carta expresa un deseo. Él está preguntando por alguna cosa de metal; el objeto de metal puede abrirse y cerrarse. Se trata de una cuestión de tiempo y oportunidad. Es algo científico que será determinado.» Entonces, esta carta era de V. Tatin con el que experimentaba en ese momento (abril de 1891) sobre los aeroplanos. Él decía en esa carta: «Hemos probado la pequeña máquina; ella giraba siempre por el mismo lado. Hemos tenido un tiempo satisfactorio. El funcionamiento de las láminas era perfecto.»


Autogiro construido por Louis y Jacques Bréguet
en asociación con el Profesor Charles Richet
No hace falta decir que yo jamás había hablado a M. Backmann de mis pruebas de aviación (1891), tenidas por mí extremadamente en secreto.

Evidentemente la respuesta de Alma fue sólo un éxito incompleto: sin embargo, es difícil de ver allí sólo una simple coincidencia. Pero Alma, por el hecho de nuestra presencia, sin duda, estaba entonces en un estado de emoción muy grande. Cuando ella se quedó sola con el Dr. Backmann, estaba posiblemente más lúcida. Ella leyó una vez la primera letra H de una palabra escrita por el Dr. Kjelmann, en la habitación de al lado, en otra ocasión, la palabra escrita era Land (comarca) ella dijo: la primera letra M, la segunda A, la tercera R o N y la palabra sugiere la idea de primavera. Esto no es muy demostrativo, como veremos pronto, estudiando las magníficas criptestesias de Mad. Piper, donde la lucidez puede ir mucho más lejos.

Las pruebas de lucidez proporcionadas por la reproducción o la descripción de los dibujos encerrados en sobres opacos, son de gran interés: ellas muchas veces condujeron a resultados notables. Pero allí, más que para todas las otras pruebas de lucidez posiblemente, hay que ponerse en guardia contra dos causas de errores posibles:

A. Una inconsciente asistencia dada al sujeto lúcido;
B. La posibilidad de una coincidencia fortuita.

A. Hay que abstenerse, cuando se conoce el dibujo encerrado, de todo signo de aprobación o de impaciencia. Es muy difícil. En efecto, cuando se ve al sujeto durante una hora, dos horas, y a veces más, tantear, preguntarse, vacilar dolorosamente, estamos tentados a tener lástima, e ingenuamente ayudarle para que el experimento tenga éxito. Es necesario, sin embargo, permanecer absolutamente impasible. O llegar con gran dificultad al mutismo absoluto, a la inmovilidad absoluta; porque se están intentando reforzar los resultados buenos, corregir los malos. Nos callamos en un silencio desaprobador cuando el sujeto está en mala vía: lo animamos a continuar cuando va por buen camino. Hablo de eso por experiencia. No se puede llegar sin largos estudios, quizás de manera imperfecta, a esta glacial impasibilidad. Y supongo que las personas menos experimentadas que yo, no podrán completamente y siempre guardar la misma actitud silenciosa e imparcial.

También la mejor manera de obtener, las pruebas de lucidez, los experimentos irreprochables, me parece que es ignorar totalmente cuál es el dibujo encerrado en el sobre. Es verdad que se excluye así la transmisión mental, y que no queda otra explicación más del éxito que la criptestesia no telepática. Pero, como he dicho, la transmisión mental es sólo un caso particular de la lucidez, y estaría dispuesto a creer que, si parece tener éxito mejor con la transmisión mental que con la lucidez sin transmisión mental, es muy a menudo porque, conociendo la respuesta que se quiere obtener, se opera con menos rigor.

B. La hipótesis del azar y de la coincidencia fortuita, a pesar de la perfecta similitud entre el dibujo encerrado y el dibujo reproducido, no es despreciable.

He aquí a este respecto una observación instructiva. Había hecho adivinar a diversos sujetos, sobre los que yo intentaba ensayos de lucidez, cerca de 180 dibujos36. Sobre estos 180 dibujos, tuve muchos fracasos; pero, en resumidas cuentas, 20 éxitos, entre los que están algunos absolutamente notables.

36. No hago aquí el desglose de estos experimentos y me contento con resumir aquí el informe que apareció en P. S. P. R., 1888, XII, 18-168. Relation de diverses expériences sur la transmission mentale, la lucidité, et autres phénomènes non explicables par les données scientifiques actuelles (Relación de diversos experimentos sobre la transmisión mental, la lucidez, y otros fenómenos no explicables por los datos científicos actuales).

Así que, por una serie de combinaciones, en el sentido de las combinaciones matemáticas, asocié estos dibujos los unos con los otros, y logré realizar así 5408 tiradas en las cuales, para la asociación de dos dibujos cualesquiera, el azar era el único motivo de discusión. El número de éxitos fue de 192, y sobre estos 192 hubo 10 que eran completamente notables como identidad. Por consiguiente el azar me dio (para 100 pruebas), 3,5 éxitos: y la lucidez 12. La diferencia es notable, pero menos grande de lo que cabría esperar a priori.

Observemos por otra parte que a estos experimentos es casi imposible aplicarles rigurosamente el cálculo de las probabilidades, porque, para juzgar si un dibujo ha sido reproducido más o menos exactamente, la apreciación de un fracaso o de un éxito es eminentemente arbitraria, mientras que, si, en lugar de tomar los dibujos, se toman cartas o números, la probabilidad se calcula fácilmente.

Por otra parte, podemos juzgar enseguida hasta qué punto es difícil de admitir el azar para algunos éxitos.

No puedo, desde luego, citar todos mis experimentos relativos a los dibujos, ni reproducir todos los dibujos, lo que sería, sin embargo, casi necesario.

Alice, que no es una médium profesional, y que jamás ha sido adormecida por nadie a no ser por mí, me dio muy bellos casos de lucidez.

Un día, J. Héricourt hizo, en su casa, para su presentación a Alice, delante de mí, un dibujo de un paspartú de una fotografía que tenía la forma siguiente (fig. 4, pág. 15837).

37. Nota del Búho Miope: Evidentemente esta referencia se refiere a la página de la obra original. Y la figura es la que podemos ver aquí un poco más abajo.

Alice dijo: «Es un medallón, un óvalo en el marco, una cabeza de hombre. Tiene trencillas transversales sobre la parte delantera, monta, y lo cierra. Hay seis o siete trencillas transversales. No tiene la cabeza desnuda, sino un quepis. Este quepis tiene tres franjas. Cuatro rayas en las mangas, que se encuentran en la parte baja de la manga, circulares. Es la figura de alguien que es delgado, posiblemente sentado. Lo admito, pero no puedo decir quién es.» (Fig. 5, pág. 15838.)

38. Nota del Búho Miope: Evidentemente esta referencia se refiere a la página de la obra original. Y esta figura junto con la citada anteriormente podemos verlas aquí debajo.

Fig. 4 y 5. -Marco de fotografía que había sido puesto en un sobre opaco sellado, y en el que Alice vio la fotografía siguiente (fig. 5) que no estaba en el sobre, sino que, en casa de M. Héricourt, estaba colocada en el marco. Él obtuvo dos criptestesias sucesivas.

El experimento es admirable, porque la semejanza es absoluta entre la descripción de la fotografía y la fotografía cuyo marco sólo se había dibujado, y facilitado a Alice, en un sobre sellado. Esta fotografía, que Héricourt tuvo ante los ojos dibujando el paspartú, es su fotografía, de él, en uniforme militar. Alice jamás la había visto, y no sabía que él había sido militar. Si se pudiera deducir una conclusión, se diría que hubo allí telepatía y no lucidez. Alice vio el antiguo pensamiento de Héricourt, pero de ninguna forma el dibujo que estaba en el sobre.

Dibujo de Toledo, publicado en referencia a este caso
de Alice en P. S. P. R.
En otro experimento hecho con Alice, estaba presente mi eminente amigo Th. Ribot, director de la Revue Philosophique (Revista Filosófica). Ribot había aportado una fotografía en un sobre opaco. Él le dijo a Alice que se trataba de la fotografía de una ciudad.

Fotografía de Toledo tomada desde una perspectiva
parecida a la que se aportó a Alice.
Alice dijo: «No es solamente una calle: es el conjunto de una ciudad. Lo que se ve más, es una gran casa. Quisieron tomar esta casa más bien que el resto. Ella domina al resto. Hay que subir para llegar a la casa y pasar a la izquierda dando un paseo.» Y la fotografía (de la ciudad de Toledo) está completamente conforme con esta descripción dada por Alice.

El dibujo que sigue (fig. 6) (que yo ignoraba absolutamente) me fue enviado por H. Ferrari, que no estaba presente. El experimento fue impecable; y el resultado excelente (fig. 7). Todo comentario es inútil.

Fig. 6 y 7. -Dibujo entregado por H. Ferrari. Yo lo ignoraba absolutamente. Ferrari estaba ausente. El dibujo se puso en un sobre opaco, y se seleccionó entre veinte sobres opacos.
Dibujo reproducido por Alice. La similitud es sorprendente.
Bajo las condiciones irreprochables del experimento, o es por el azar o por la criptestesia.

Dibujo realizado por Alice y la marca de
librería de las ediciones A.-A. Renouard.
Estos dibujos salieron publicados en
P. S. P. R.
M. Hanriot me dio un dibujo hecho con un trazo ligero, el papel estaba por triplicado en un sobre sellado. Yo ignoraba absolutamente su naturaleza. Alice hizo una descripción confusa, pero era evidente que esta descripción evocó en mí la idea de una serpiente. Alice había dicho: «Círculos entrelazados como de pequeños anillos a lo largo del tallo, como un ancla.» Entonces pensé en la marca de librería de las ediciones de A.-A. Renouard, mi bisabuelo, y yo la dibujé.

El dibujo de Hanriot era la imagen de una serpiente.


El 24 de enero de 1888, le di a Alice tres dibujos que yo ignoraba:

A. -Una espada: ella dibujó dos floretes, reunidos juntos.
B. -Un tambor: ella dijo un sombrero.
C. -Un sombrero: ella no dijo nada.

Nota del Búho Miope: Aquí, en la página 160 del original, parece haber una discontinuidad, puesto que se estaba hablando de Alice y al párrafo siguiente se comienza a hablar de Eugénie. Además en esta página aparecen dos figuras 8 y 9 que no son citadas en el texto general. Supongo que se trata de una errata del libro que aquí se está tomando como original. Quizás se podría salir de dudas si se encontrase otra edición del Tratado de Metapsíquica de Richet, ya sea como el original utilizado para esta traducción en francés, o en otro idioma. No obstante, reproduzco aquí las figuras citadas con sus correspondientes pies de imagen.

Dibujo aportado por M. Hanriot. Este dibujo apareció publicado en P. S. P. R.
Dibujo de una espada que se le aportó a Alice. Este dibujo apareció publicado en P. S. P. R.
Dibujo de un tambor que se le aportó a Alice. Este dibujo apareció publicado en P. S. P. R.
Dibujo realizado por Alice en respuesta al anterior dibujo del tambor que se le había aportado.  Este dibujo apareció publicado en P. S. P. R.
Dibujo de un sombrero que se le aportó a Alice. Este dibujo apareció publicado en P. S. P. R.

Fig. 8. -Dibujo (un racimo de uvas) puesto en un sobre opaco, y cuyo contenido yo ignoraba.
Dibujo hecho por Alice. Sucesivamente ella hizo cinco dibujos (que yo no presento aquí, breviatis causa [para ser más breves]) acercándose cada vez más al resultado final.
Nota del Búho Miope: Esta figura 8 salió publicada en P. S. P. R. Aunque no se indica nada sobre la misma en el texto general de este Tratado de Metapsíquica. Allí se indicaba lo siguiente en relación a la misma:
Experimento XXXVI., 13 de marzo de 1888.- Hecho por Alice. El diseño original (el anterior mencionado como Fig. 8) representa un racimo de uvas. Entonces, sucesivamente y bastante lentamente, casi sin decir nada, Alice hizo los dibujos siguientes (se citan cinco figuras, que son las que se muestran aquí a continuación, Fig. 81, 82, 83, 84 y 85, de las cuales, la última se corresponde con la Fig. 9 de este Tratado de Metapsíquica).
Dibujo realizado por Alice, publicado en el P.S.P.R.
Dibujo realizado por Alice, publicado en el P.S.P.R.
Dibujo realizado por Alice, publicado en el P.S.P.R.
Dibujo realizado por Alice, publicado en el P.S.P.R.
Fig. 9.
Último dibujo realizado por Alice para el racimo de uvas.
Es muy interesante seguir el desarrollo progresivo de los dibujos. Primero algo completamente informe, que poco a poco termina por hacerse una hoja. Observamos la analogía de esta progresión con una progresión análoga, cuando se trata de la escritura.

Eugénie, sonámbula profesional, que a menudo da buenos ejemplos de lucidez, dijo: «Es una cabeza de caballo, una pequeña cabeza de carnero o de buey.»


Sin embargo, el dibujo original representaba una silueta de gacela39.

39. Experiments in Thought transference (Experimentos en transmisión del Pensamiento), P. S. P. R., 1888, XII, 169-216.

Pero no puedo insistir más, porque habría que entrar en demasiados detalles, fuera de proporción con otros fenómenos metapsíquicos.

Estos experimentos hechos con Eugénie y Alice sobre dibujos tienen un interés muy especial, porque no pueden ser cuestión ni de telepatía, ni de transmisión mental: son de criptestesia. Si se supone que los rayos de luz pueden penetrar a través de los cuerpos opacos, esta prodigiosa hiperestesia retiniana sería evidentemente una modalidad de la criptestesia.

Citaré sólo estos seis ejemplos:


A. Schmoll
M. Schmoll y M. Mabire hicieron 121 experimentos de dibujos, posiblemente en condiciones menos rigurosas, ya que el sujeto que adivinaba estaba rodeado de varias personas que sabían totalmente cual era la naturaleza del dibujo a reproducir por visión mental. Y además este dibujo no era metido en un sobre herméticamente opaco: pero el papel era totalmente abierto, al volver la espalda el sujeto y estar con los ojos cerrados.

Los resultados fueron a veces excelentes. Sobre 121 experimentos, se registraron 6 éxitos muy notables; lo que sobrepasa el límite del azar; sin que, sin embargo, el exceso sea muy considerable.

B. -Conclusiones.

Estudiando de cerca estos ejemplos de criptestesia (que yo habría podido hacer mucho más numerosos) encontraremos allí, sin duda, algunos a los que consideremos poco demostrativos. Hay algunos que pueden deberse al azar: hay otros que pueden explicarse por una experimentación defectuosa. Pero hay tantos que han sido tan bien observados, y con tanta escrupulosa exactitud, que la duda es imposible.

En conjunto, es inadmisible que este inmenso y repetido error se haya prolongado durante cerca de un siglo, propagado por estudiosos ilustres de todos los países, aceptado por los incrédulos, sometido a controles múltiples. El azar no juega en los experimentos un papel tan considerable para que las probabilidades de 1/1000, de 1/10000 intervengan sin cesar. Ni mucho menos. Nos movemos en probabilidades mucho más fuertes. El acontecimiento que tiene 1/1000 de probabilidad de hecho no se produce.

Posiblemente no hemos puesto suficiente atención sobre esto: puesto que, en la vida diaria, los acontecimientos improbables no se producen más que raramente. Nosotros evolucionamos en el encadenamiento de pequeños acontecimientos muy probables. Las visitas que recibo, las cartas que me llegan, las personas que yo encuentro, las noticias que me dan, no son más que raramente inverosímiles. Lo probable y lo verosímil conduce nuestra vida. Es una perogrullada y una ingenuidad decirlo; pero, sin embargo, hay que decirlo.

De ahí, en efecto, una consecuencia que se impone: es que nosotros no prevemos lo inverosímil. Pues, cuando, por el hecho de cualquier criptestesia monitoria o premonitoria, lo inverosímil es anunciado y previsto, es que hay una razón para estar en esta indicación. Y esta razón será, es la advertencia dada a nuestro inconsciente por alguna vibración desconocida.

Para tomar, entre centenas de moniciones, un ejemplo concreto, M. Fraser Harris vio por el pensamiento a su esposa hablando con un mendigo que tenía una escoba, en el mismo momento que su esposa conversaba con un mendigo que tenía una escoba. He aquí un hecho bastante poco probable, en el cual M. Harris ciertamente no habría pensado, si algo no hubiese provocado en su cerebro esta imagen.

Es absurdo decir: es el azar. Es más o menos como si se hubiera extendido sobre el camino una cuerda. Que un ciclista venga para caer en este punto, jamás diremos: es el azar que lo hizo caer. Concluiremos con razón que, si cayó, fue a causa de la cuerda. No hay efecto sin causa. Anunciar un hecho inverosímil y ver realizarse este hecho inverosímil, esto puede ser debido sólo a la criptestesia, porque, en el curso de nuestra existencia, -salvo excepción, desde luego- no prevemos lo inverosímil, y lo inverosímil no se produce.

Si hago un experimento sobre el peso atómico de la plata y yo encuentro 108,4, yo no voy a atribuir el resultado al azar. Si interrogo a Stella y le pido el nombre del hijo de N... y ella me responde que Jean, ¿por qué voy a decir: «Es el azar» más que lo que yo habría dicho por haber encontrado 108,4 para el peso atómico de la plata?

Dr. Eugèn Osty
Ciertamente, hubiera sido preferible, en vez de operar con los dibujos, los viajes, los nombres, los acontecimientos cualesquiera, experimentar únicamente con las cartas o los números, porque las indicaciones de las cartas y de los números contienen cálculos matemáticos rigurosos; pero hay que saber que los sonámbulos se prestan difícilmente a estos tipos de experimentos. M. Osty dice con razón que es entonces pedir a la lucidez lo que no puede dar.

Cuando trato de hacer adivinar las cartas o los números a Léonie, tengo sólo fracasos lamentables (posiblemente porque su voluntad interviene, enmascarando las enseñanzas de su sentido criptestésico), mientras que, si se trata de un incendio en mi laboratorio, o de la quemadura de mi amigo Langlois, ella dice la realidad muy exactamente, (sin que por otra parte yo le haya hecho la demanda) con una precisión tal que la probabilidad (aunque ella no pueda ser expresada por un número determinado) es muy débil.

Los hechos de lucidez entre los sonámbulos se presentan la mayoría de las veces con la misma imprevisionabilidad que la caída de los aerolitos. No podemos, -salvo en raras circunstancias,- contar con el éxito cuando experimentamos, no más que lo que podemos contar, a una hora dicha, en un lugar precisado de antemano, con la llegada de un meteorito.

Las cosas verdaderas, inaccesibles a nuestros sentidos normales, son indicadas, pero a menudo -lo que es lamentable- no son unas respuestas precisas a preguntas precisas. Los sonámbulos (y también los médiums) no responden exactamente a las preguntas que se les formulan, y, diciendo las cosas verdaderas que sus sentidos normales no pudieron hacerles saber, dicen cosas à coté (complementarias).

Lo reconozco, es lamentable que con los sujetos hipnotizados, cuya sensibilidad moral es muy aguda, no se pueda actuar como haríamos con una máquina de calcular. Pero un viaje les interesa mucho más que la indicación de un ocho de picas. Se interesarán más por una casa que arde o un barco que llega, que contando el número de puntos negros que hay sobre una carta. Reconozco que es lamentable, pero hay que aceptar las condiciones de los experimentos.

Son decisivos, estos experimentos. Ellos solos, bastarían para establecer sólidamente esta superior y misteriosa facultad de conocimiento que yo llamé criptestesia. Vamos a ver que los experimentos realizados con los médiums lo afirman con más fuerza todavía.

4 comentarios:

  1. HOLA, EN OTRO POST HE DEJADO EL MISMO MENSAJE, SOLO DECIR QUE AGRADEZCO MUCHO MUCHO QUE ESTES TRADUCIENDO Y SUBIENDO LA OBRA DE RICHET QUE NO HAY MANERA DE ENCONTRARLA EN ESPAÑOL Y QUE TAN IMPORTANTE ES, ES UN COMPENDIO GENIAL DE PARAPSICOLOGIA .

    NO DEJES DE SEGUIR SUBIENDO CAPITULOS POR FAVOR!!!!
    GRACIAS MIL.

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  2. Yo también le animo este trabajo, es pesado y complicado, y a veces poco o nada reconocido.

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  3. No se preocupen. La cosa no está olvidada. Yo continuo despacio pero sin pausa.

    El retraso en el siguiente capítulo está motivado principalmente por la extensión del mismo y la falta de tiempo. Y aunque a veces la traducción es un poco complicada, procuro hacerlo lo mejor posible (aunque sé que nunca va a salir a gusto de todos).

    Respecto al reconocimiento o no por la labor realizada, no es ese mi objetivo. La traducción la estoy haciendo principalmente para mí, y de paso la dejo ahí para quien pueda interesar.

    Feliz Año 2012 a todos.

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  4. Increible trabajo. Muchas gracias por compartirlo con todos.

    Feliz año 2012

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Muchas gracias por leer mi blog. Supongo que le ha resultado interesante, puesto que ha llegado hasta aquí.