martes, 24 de enero de 2012

Tratado de Metapsíquica de Charles Robert Richet (21)

§ III. -CRIPTESTESIA ESPIRITISTA

A. -Exposición de los hechos.

Llamamos criptestesia espiritista a la criptestesia experimental que se manifiesta en los experimentos de espiritismo.

Precisemos lo que hay que entender por experiencia espiritista.

El espiritismo es una teoría según la cual los muertos no pierden la consciencia. Su alma continúa existiendo en forma de espíritu. Estos espíritus, almas de los muertos, pueden entrar en comunicación con los vivos, gracias a los médiums.

Por definición, diremos que el estado espiritista es un estado psicológico tal que el individuo con el que se experimenta, y que llamamos médium, mantiene o no mantiene la consciencia neta de su personalidad normal, haciendo movimientos (hablando, escribiendo, movimientos o ruidos en la mesa, movimientos sobre la plancheta) que no son voluntarios para él. Él afirma que otra personalidad diferente a la suya propia actúa sobre él y le influye.


Esta definición, desde luego, no prejuzga nada en cuanto a la realidad objetiva de esta personalidad extraña. Examinaremos la cuestión más tarde con todos los detalles necesarios. En este capítulo indicaremos sólo los resultados desde el punto de vista de la criptestesia, sin tener en cuenta su mecanismo.

Es decir, buscaremos si, en los médiums, en experimentos constituidos con este fin, hay, por un procedimiento cualquiera, revelación o indicación de hechos que su inteligencia humana normal no podría conocer, es decir, criptestesia.


Sea por raps (vibraciones sonoras de la mesa), por mensajes escritos automáticamente, por la escritura directa, por voces escuchadas, por palabras pronunciadas, importa poco, con tal que los hechos de este conocimiento supranormal sean debidamente comprobados.

Pero el hecho está establecido por pruebas tan abundantes, tan indiscutibles, que uno se sorprende de ver que sea negado y discutido. Es cierto que es puesto en duda y negado sólo por gente que no ha experimentado, ni leído, ni estudiado, ni reflexionado.

La criptestesia, hecho bastante probable por los experimentos sobre los individuos normales, extremadamente probable por los experimentos sobre los hipnotizados, se hace de una evidencia deslumbrante cuando se estudia su modalidad en los experimentos de espiritismo.

Dr. Richard Hodgson 
«Yo traje, dijo Richard Hodgson, resumiendo sus experimentos con Mad. Piper, por lo menos cincuenta personas que yo sabía que eran extrañas a Mad. Piper, y tomé todas las precauciones posibles para impedirle obtener información sobre estas personas1. En la inmensa mayoría habló de hechos que ciertamente no podían ser conocidos por Mad. Piper. Hasta nos servimos, durante varios días, de detectives para estar seguros.»

1. Además de estos numerosos hechos, tan bien estudiados, mi testimonio personal es irrelevante. Se me permitirá decir, sin embargo, que, en el experimento que yo hice con Mad. Piper (yo no la vi más que una vez), ella me indicó, después de varios errores diversos, el nombre de un pequeño perro, Dick, que yo había tenido en mi infancia, nombre que no podía conocer absolutamente por las vías sensoriales normales.

Dr. James Hervey Hyslop
Estudiando los informes de estas innumerables sesiones, vemos que más de doscientos nombres diferentes han sido dichos correctamente. Me es por consiguiente imposible mencionarlos aquí, hasta en resumen. A menos que suponga esta prodigiosa absurdidad a la mala fe o a la imbecilidad, tanto M. Hodgson como M. Hyslop, se vieron forzados a admitir, como doscientas veces fue demostrado, la criptestesia en Mad. Piper.

Haría falta un volumen para resumir todas las historias de criptestesia que R. Hodgson nos ha transmitido. Después de haber leído los informes detallados de estos experimentos, es verdaderamente imposible poner en duda la criptestesia. Y por otra parte parece que, si en general esta criptestesia es telepática (lo que se explica porque, cuando se hace una pregunta, se conoce la respuesta que conviene dar) no lo es en ciertos casos, como por ejemplo cuando M. Thaw aportó a Mad. Piper cabellos en un papel. Mad. Piper dijo que era un saquito religioso, y era verdad. M. Thaw se había equivocado durante la entrega del objeto.

Leonora Piper
Si, entre los médiums poderosos desde un punto de vista objetivo, los más notables fueron Florence Cook, Home y Eusapia, podemos afirmar que desde un punto de vista subjetivo, para manifestar una criptestesia intensa, el más poderoso fue ciertamente Mad. Piper.

R. Hodgson, William James, James Hyslop, P. Bourget, Fr. Myers, Mad. Verrall, Sir Oliver Lodge, tuvieron con ellas numerosas sesiones y concluyeron categóricamente, indiscutiblemente, la telepatía.

Por lo tanto, dijo Myers2.

2. Citado por Lodge, loc. cit. (en el lugar citado), traducción francesa, 153.

«Los hechos para mí personales, e inaccesibles -aunque yo no pienso que lo hubieran sido- en documentos impresos, o en las colusiones o las encuentas, no han sido indicados en número mayor que otros: los mensajes me fueron dados como procedentes de un amigo muerto después de numerosos años, y ciertas circunstancias indicadas, donde a Mad. Piper le era, imposible tener conocimiento. Conozco los hechos enunciados, que han sido suprimidos por ser demasiado íntimos. La relación de uno o dos de estos hechos es más concluyente a favor de un conocimiento supranormal3 que la mención de docenas de nombres de personas diversas, que el consultor no tenía ningún motivo para callar.»
Frederic William Henry Myers

3. Es la palabra que Myers empleaba para designar lo que yo llamé como criptestesia.

«Todos los observadores acordarán en afirmar que muchos de los hechos enunciados no han podido ser conocidos ni por un hábil detective y que para los otros hechos habría sido necesario hacer gastos de tiempo y de dinero inverosímiles.»

«Estoy absolutamente seguro, dijo William James, como lo estoy de cualquier hecho personal, que Mad. Piper conocía, durante su trance, cosas de las que le hubiera sido imposible tener conocimiento en estado de vigilia.»

«Mediante la introducción de extraños anónimos, e interrogándolos yo mismo de diferentes maneras, dijo Sir Oliver Lodge, me aseguré de que muchas de las informaciones que ella proporcionó en estado de trance no eran adquiridas en absoluto por los métodos comunes ordinarios. Ella pudo entonces diagnosticar las enfermedades, y designar a los poseedores o a los antiguos poseedores de objetos pequeños, en condiciones que excluyen el empleo de las vías sensoriales normales.»

Sir Oliver Joseph Lodge y su mujer Lady Lodge
He aquí algunos ejemplos dados por Sir Oliver Lodge:

El profesor Gonner fue traído por Lodge bajo un seudónimo. Entonces le había hablado de su tío William, muerto de un orificio en la cabeza. De hecho, el profesor Gonner había tenido un tío William, muerto en un motín electoral, hace mucho tiempo, incluso antes del nacimiento de M. Gonner. Una piedra lo golpeó en la cabeza.

«El padre de mi mujer, dijo Lodge, murió mientras ella tenía la edad de quince días, de una muerte dramática y conmovedora. Phinuit4 relató las circunstancias de esta muerte de una manera sorprendente. Del mismo modo, la causa de la muerte del padrastro de mi mujer (cayó al fondo de la bodega de su barco) fue exactamente precisada.»

4. Nota del Búho Miope: Phinuit o Dr. Phinuit, es una supuesta personalidad invisible que se manifestaba por la voz de Mad. Piper y se atribuía a un doctor francés, fallecido a mediados del siglo XIX.

Un médico de Liverpool fue presentado bajo el nombre de Dr. Jones. Sir Oliver Lodge y Lady Lodge lo conocían poco. Mad. Piper le habló de una de sus hijas, llamada Daisy, dijo que ella era encantadora, pero tenía una minusvalía (Daisy era sorda y encantadora): «Hay una mujer llamada Kate a la que usted llama Kitty.» Kate era la niñera de los hijos del doctor.

El taquígrafo había venido a una sesión para escribir lo que iba a decir Mad. Piper. Phinuit lo llevó a parte y le dijo que él tenía un primo que se llamaba Charley: «Seis niños en su familia (cuatro chicos, dos chicas); Minnie es su hermana; usted se llama Ed...» Todos estos detalles eran correctos.

Por los recuerdos de Mad. Piper, extremadamente antiguos, y que se verifican como correctos, se mencionan todos los padres y los abuelos de la persona que la interroga. Muy a menudo hacen falta largas comprobaciones para saber si son verdaderamente auténticos. Uno de los hermanos del padre de Lodge tenía un hermano gemelo del que Mad. Piper le dijo el nombre. Jerry por Jeremiah, así como Robert, el hermano gemelo. Mad. Piper dijo que era ciego (correcto) y que en su infancia había puesto en el costado una piel de serpiente5, detalle absolutamente auténtico de un hecho que había pasado hacía sesenta y seis años, hecho que Oliver Lodge ignoraba, y que se encontró que era verdadero. Habló también de una travesía a nado de un brazo de río, travesía que Jerry habría realizado.

5. Nota del Búho Miope: Supongo que esa piel de serpiente era utilizada como un remedio para dicha ceguera u otra enfermedad, recetada por algún curandero de la época.

Mad. Piper, en una de las primeras sesiones, se sentó sobre cierta gran butaca. Phinuit, tocando esta butaca, declaró que había sido dada por al tía Annie, que la tía Annie tenía un hijo llamado Charley (todos los detalles correctos). La tía Annie, hablando por Phinuit, dijo6: «Estoy triste de que Charley haya comido ave. Esto le hizo enfermar.» De hecho, exactamente en aquella época, Charley, que estaba en Canadá, había matado indebidamente durante la caza a una polla de agua, la había comido, y se había puesto enfermo algunos días después.

6. Nota del Búho Miope: Me parece que lo contado en este capítulo del libro está un poco confuso, o bien su autor da por conocidos ciertos hechos, de ahí la gran cantidad de notas. Quiero creer que Mad. Piper, bajo la personalidad de Phinuit, parece que estaba en contacto con el "espíritu" de la tía Annie. Supongo que la tal tía Annie debía estar fallecida. Aunque esta suposición tal vez no sea cierta.

Las primeras comunicaciones de George Pelham a través de Mad. Piper, son muy importantes, tanto para la criptestesia como para una posible indentificación. Nosotros las citaremos brevemente7.

7. Si bien desgraciadamente no podemos recurrir a los documentos originales, los encontraremos bien resumidos por Delanne, loc. cit. (en el lugar citado), 363.

En presencia de R. Hodgson, M. Hart (un amigo de George Pelham) recibió detalles circunstanciales que se relacionaban con actos o palabras de George PelhamGeorge Pelham (seudónimo de Robinson), por la voz de Mad. Piper, le dijo que sus gemelos habían pertenecido a G. P... Dio los nombres de M. y de Mad. Howard, amigos de G. P..., y de su hija Kalérine, y añadió: «Dígale, para que me reconozca, que quiero resolver los problemas de Kalérine.» M. Hart, no comprendiendo estas palabras, fue a encontrarse con la falimia Howard (que Mad. Piper no conocía de ninguna forma), y allí supo que G. P..., la última vez que vio a Kalérine, joven de quince años de edad, le había hablado de Dios, de la Eternidad, del Tiempo, del Espacio, diciéndole que un día le hablaría de estos problemas.

Después de esta sesión, los Howard tuvieron otras reuniones con Mad. Piper. «Las cuestiones tratadas, dijo R. Hodgson, eran características, y de la naturaleza más íntima y más personal. Los amigos comunes fueron citados por sus nombres. Los Howard, que no tenían ningún interés en las investigaciones psíquicas, adquirieron, en esas sesiones con Mad. Piper, la íntima convicción de que habían conversado en realidad con la personalidad del amigo al que habían conocido durante tantos años.»

Después de la muerte de R. Hodgson, fue otro sabio y concienzudo psicólogo americano, secretario general de la American Society for psychical Research (Sociedad Americana para la Investigación Psíquica), M. James Hyslop (muerto recientemente, en junio de 1920), quien estudió a Mad. Piper8. El guía de Mad. Piper fue entonces el mismo R. Hodgson, y los hechos de criptestesia fueron completamente brillantes.

8. Ver el análisis realizado por Marcel Magnin, A. S. P., 1902, XII, 218. La vie après la mort (La vida después de la muerte).

M. Hyslop, habiéndola interrogado sobre su padre, Hyslop, Mad. Piper se refirió a varios detalles correctos: ella dijo el lugar donde había dejado sus gafas cuando murió. Habló de sus libros, de un gorro tricotado para él, de un cuchillo con mango de color marrón con el cuál tenía la costumbre de limpiarse las uñas. Ella mencionó diversos bastones que poseía M. Hyslop padre, un bastón con un anillo, otro con un insecto dorado (un escarabajo), otro con un mango curvo, que se había roto; todos detalles que fueron reconocidos como correctos, y que M. J. Hyslop, por lo menos conscientemente, ignoraba.

Mad. X... se hizo introducir bajo el falso nombre de Marguerite Brown, aportando, para tener alguna respuesta, tres mechones de pelo, X. B. S. Ella no conocía cuál era el origen del mechón S. Para el mechón X., Mad. Piper le dijo: «Parece ser de Fred... ¿Imogène? ¿Qué es Imogène?» En efecto, el mechón de pelo era de Imogène Garnay, que M. Fred. Day había cortado para dárselo a Marguerite Brown. Para el mechón B., Mad. Piper dijo: «Una persona muy enferma.» En efecto, la persona cuyos cabellos fueron presentados murió durante el transcurso del año. Para el mechón S., Mad. Piper dijo: «Ella es generosa con sus cabellos.» Marguerite le había cortado este mechón de pelo a su madre por sorpresa. «Es su madre, ella tiene cuatro hijos, dos chicos, dos chicas.» Todos estos detalles eran correctos9.

9. Ver Bozzano, A. S. P., 1906, XVI, 546.

R. Hodgson, en una sesión con Mad. Piper, recibió un mensaje de Mad. Éliza que le decía haber prestado asistencia a M. F... en el momento de su muerte. F... había muerto el día anterior, y la noticia de su muerte había sido dada por los periódicos de Boston. Dos o tres días después, R. Hodgson supo que en efecto, en el momento de morir, F... dijo haber visto a Mad. Éliza que lo llamaba. Mad. Piper no conocía a Mad. Éliza.

10. A. S. P., 1909, XIX, 107. Nota del Búho Miope: Esta cita supongo que se referirá a este párrafo anterior, puesto que el número de referencia de la misma no aparece en el texto, y el anterior párrafo es el último de la página.

William Romaine Newbold
Un fenómeno curioso es la mezcla de diversas personalidades. Parece -pero es sin duda sólo una simbolización-, que, cuando tal o cual personalidad, ya se trate de Phinuit, del padre de Hyslop, de George Pelham, no puede dar tal o cual detalle, entonces llama en su socorro a otra personalidad mejor informada. El Profesor Newbold dijo una frase en griego, lengua que Mad. Piper ignoraba completamente. Pero George Pelham dijo: «Voy a pedírselo a Stainton Moses, que es helenista» y poco después la traducción de las palabras griegas fue realizada. Otra vez Rector y Hodgson, hablando a través de Mad. Piper, no pudieron encontrar el nombre de la madrastra de Robert Hyslop. Ellos salen de la máquina, según la pintoresca expresión de Mad. Piper, es decir, que sucedió un cierto silencio, y que, algún tiempo después, George Pelham volvió diciendo: «Ella se llama Marguerite.» Pero es verdaderamente difícil de creer en la realidad de estas diversas personificaciones que, en el mundo de los espíritus, se buscan, se encuentran, se informan.

El caso de Hannah Wild, bien analizado por M. Sage, es curioso, porque es un ejemplo muy bello de telepatía, coincidiendo con un desconocimiento completo de hechos conocidos sólo por la fallecida. Mad. Blodgett interrogó a Mad. Piper, y era la hermana de Mad. Blodgett (Hannah Wild) fallecida desde hacía dos años, que volviese. En aquel entonces Hannah Wild había escrito una carta donde se encontraban palabras que nadie podía conocer. Nada del contenido de esta carta le fue comunicado a Mad. Piper, y sin embargo todos los pensamientos (y las acciones) secretos de Mad. Blodgett fueron dichos con precisión. De modo que este experimento, tan imperfecto para la teoría de la supervivencia personal, es excelente desde el punto de vista de la telepatía y de la criptestesia.

11. Si no se puede leer en el texto original los gruesos volúmenes que HodgsonHyslop, la American, S. P. R. y la S. P. R. inglesa dedicaron al estudio de esta admirable Mad. Piper, tendremos una idea suficiente a través del libro de M. Sage (Madame Piper, por M. Sage, 4ª edición, París, Leymarie, 1902). Es una obra de lectura fácil. Nota del Búho Miope: Esta cita no sale referenciada en el texto, pero parece que está relacionada con el párrafo anterior.

Con Mad. Verrall, una observadora de espíritu penetrante y sagaz, los resultados fueron muy bellos. Mad. Piper le dijo: «Su abuelo estaba paralizado, tenía una hermana que se llamaba Suzanne, y un hijo que se llamaba Henri. Este tío se casó con una de sus parientes, una dama Keley.» Mad. Verrall, que no tenía relaciones con esta parte de su familia, pudo luego, haciendo búsquedas laboriosas, comprobar que todo esto era correcto. Su abuelo tenía una hermana Suzanne, nacida en 1791, y uno de sus hijos, Henri, se casó con Mad. Keley12.

12. Ver para los detalles Hyslop, Science and a future life (La ciencia y una vida futura), Boston, 1905, 157.

Paul Bourget
Paul Bourget13, interrogando a Mad. Piper, quien tenía entonces la personalidad de Phinuit, le mostró un pequeño péndulo de viaje. Mad. Piper pudo decirle a quién había pertenecido, lo que hacía en otro tiempo el poseedor de este objeto y el motivo de su muerte (suicidio por envenenamiento). «Ella describió con una exactitud notable el apartamento que yo ocupaba en París. Dijo el piso y mencionó una escalera interior. Vio sobre la pared un objeto que describió y un retrato sobre la chimenea que ella tomó por el retrato de un hombre joven. ¡Es una fotografía de una mujer con el pelo corto!»

13. A. S. P., 1895, V, 72.

M. Hyslop, hablando a su padre difunto (encarnado en Mad. Piper) le preguntó acerca de M. H. C... El le respondió que M. H. C... se ocupaba de la iglesia y del órgano de la iglesia. Y precisamente, -algo que M. Hyslop ignoraba-, que M. H. C... se había retirado de la iglesia, ya que se había colocado el órgano, que él desaprobaba14.

14. Hyslop, loc. cit. (en el lugar citado), 222.

Lloyd Vernon Briggs
M. Vernon Briggs, que había estado en Honolulu, interrogando a Mad. Piper acerca de Kalua, niño indígena al que había traído a América, recibió de Mad. Piper dos palabras de lengua hawaiana Lei (guirnalda de flores) como a Kalua le gustaba trenzarlas, y Aloha que quiere decir saludos. Asimismo M. Briggs le preguntó el nombre de la isla que habitaba Kalua, ella dijo Tawaï, y su mano escribió Kawaï (Hawai). El nombre se escribe en realidad Kawaï (Hawai), pero los indígenas dicen Tawaï.

A Mad. viuda de M..., Mad. Piper le escribió los nombres de Brown y de Parker: estos son los nombres del doctor y de la enfermera que atendieron a M. M... durante su última enfermedad. «Entonces él me habló, dijo Mad. M..., a través de Mad. Piper, como sólo podía hacer mi marido. Asuntos que le concernían, y de los que yo era la única conocedora, fueron mencionados. Él también me habló de un amigo íntimo de mi marido, designado por su nombre. Él se refirió a nuestro último paseo por el parque, a T... y respondió a la pregunta que yo le hice cuando estaba moribundo y demasiado débil para hablar. Y su respuesta fue realizada de manera que M. Hodgson o cualquier otro extraño no pudieran comprender de qué se trataba: pero estaba perfectamente clara para mí15

15. Hyslop, Science and a future life (Ciencia y una vida futura), 1905, 179.

A Mad. William James y a su hermano, en una sesión con Mad. Piper, les comunicó (a través de Phinuit), que la tía Kate había muerto a las 2 o a las 2:30 de la mañana, y que iban a recibir una carta o telegrama que lo anunciaba. Y en efecto, un telegrama llegó por la mañana, anunciando que la tía Kate había muerto algunos minutos después de medianoche.

Yo podría multiplicar tales relatos contados con un cuidado minucioso por observadores cualificados. El fenómeno de la criptestesia es ahora indiscutible.

Si, para afirmar este poder misterioso de nuestra inteligencia, tuviésemos sólo los experimentos realizados con Mad. Piper, esto sería más que suficiente. La prueba está hecha, y de manera definitiva.

Por consiguiente, podemos ir más allá, e indicar, con cientos de ejemplos, los experimentos de confirmación realizados con otros médiums.

Si se desea hacer el estudio completo de estos bellos fenómenos, tan demostrativos, habrá que recurrir a P. A. S. P. R. (passim - por todas partes) y a P. S. P. R. (passim - por todas partes). Pero tendremos una noción excelente en las obras de Myers, y de Lodge, y de Hyslop.


Dr. James Hervey Hyslop
Hyslop divide en tres períodos los períodos de lucidez de Mad. Piper: primer Informe de Hodgson; segundo Informe de Hodgson; Informe de Hyslop.


Ya, después del primer Informe de Hodgson, cuando George Pelham todavía no había llegado, y sólo estaba Phinuit, Hodgson decía16«Los resultados muy complicados, muy sugerentes, establecen que hay indicaciones de nombres y de incidentes que son desconocidos por los asistentes (lo que excluye la hipótesis de la telepatía como una causa única de los fenómenos).» Después del segundo Informe de Hodgson, la mayoría de los que asistían a las sesiones había adquirido la certeza (evidencia indudable) de que había allí algo de supranormal. Tal parece ser también la conclusión de M. J. Hyslop para sus experimentos, como también la de Lodge.

16. Ver Hyslop, loc. cit. (en el lugar citado), 192.

Es verdad que ciertos estudiosos, que sólo tuvieron unas pocas sesiones (Weir Mitchell, James Mark Baldwin, Profesor Trowbridge, Profesor Elliot Norton), no estuvieron convencidos. Sin embargo, me atreveré a declarar que en una cuestión tan difícil no nos podemos permitir ninguna conclusión, en un sentido u otro, si no es tras una larga serie de experimentos. Ellos no han extendido sus estudios sobre Mad. Piper. Y eso es un error grave.

Frank Podmore
M. Hyslop, respondiendo a Fr. Podmore, hizo un estudio muy minucioso del cálculo de probabilidades aplicado a la criptestesia de Mad. Piper17. Él no tenía ninguna dificultad en demostrar que la probabilidad de éxito, en la inmensa mayoría de los casos, es tan pequeña, que no puede ser explicada por el azar. Llegando, dando pruebas de éxito, a cifras como (1/10)147. Sin embargo, como hemos dicho muchas veces, el cálculo de probabilidades, cuando se maneja correctamente, es un procedimiento admirable de control, con la condición de que los experimentos hubieran sido bien realizados. Todo está allí. Y parece que los experimentos de Hyslop con Mad. Piper han sido irreprochables.

17. Chance coincidence and guessing in a mediumistic experiment (Coincidencia de casualidad y adivinación en un experimento mediumnístico) (Proc. Americ. S. P. R. - Actas de la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica), agosto 1919, XIII, 1-89).

He aquí, para la aplicación del cálculo de las probabilidades, cual fue la idea ingeniosa de Hyslop. Interrogó a diversas personas (en gran número) haciéndoles las mismas preguntas que enviaba a Mad. Piper, y comparando estas respuestas de los no sensitivos con las respuestas de Mad. Piper, sensitiva. Planteó así 105 preguntas (a las cuales Mad. Piper había respondido bien), supuso entonces, con razón, que las respuestas de los no sensitivos eran aquellas debidas al azar, y pasó así a la cifra prodigiosa de una probabilidad de (1/10)147.

Para dar un ejemplo de este método, he aquí la pregunta 46:

¿Su padre hizo un viaje al Oeste?
a. ¿Tuvo entonces un accidente de ferrocarril?
b. ¿Se traumatizó en este accidente?
c. ¿Su madrastra estaba con él?
d. ¿El tren tuvo este accidente sobre un puente?
e. ¿Hace cuánto tiempo sucedió este accidente?
f. ¿Estuvo enfermo a consecuencia de este accidente?

Para la pregunta general, de 420 personas, 1/4 respondieron , 10 tuvieron un accidente de ferrocarril y una sola persona que tuvo este accidente sobre un puente. En realidad, sobre 420 respuestas, nadie respondió «sí» a todas las preguntas, de modo que la probabilidad es ciertamente inferior a 1/420. Pero debemos ir más lejos, y calcular la probabilidad separada de cada pregunta, lo que da una probabilidad total de: 1/2500000000, es decir, la certeza (moral) de que el azar no pudo darle estas respuestas a Mad. Piper.

El método que empleé en mis experimentos con Stella es más simple, pero conduce a las mismas conclusiones; imposibilidad de explicar por el azar los resultados, con la condición de que el experimento fue riguroso, como creo que lo fue para mis experimentos y los de Hyslop.

William James
William James relata18 los experimentos hechos con Mad. Piper que parecen darle una prueba no sólo de lucidez, sino hasta de supervivencia, puesto que se trataba de R. Hodgson, fallecido, hablando a través de Mad. Piper. Cita el hecho siguiente: «Hay un individuo llamado Child que llega repentinamente y que envía su amor a William (William James) y a su mujer (la mujer de Child) que está viva. Dice L...» Tales son las palabras de Mad. Piper a Miss Robbins; pero, ni Miss Robbins, ni Mad. Piper conocían a Child, el cual fue el amigo más íntimo de William James (fallecido). El nombre de Mad. Child comienza por L.

18. Report on Mrs Piper's Hodgson-Control (Informe sobre el Control Hodgson de Mrs Piper) (Proceed. Americ. S. P. R. - Actas de la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica, 1909, III, 470.)

Y William James, este admirable estudioso, concluye la sobrenaturalidad de estos fenómenos (incuestionablemente sobrenaturales).

Es imposible, hasta para los más escépticos, no ser sacudido por el consenso de hombres como Fr. MyersOliver LodgeWilliam JamesR. HodgsonJ. Hyslop, que todos, tras encuestas múltiples, laboriosas, durante veinte años, han acordado reconocer la lucidez de Mad. Piper.

Aunque la criptestesia, en todos estos experimentos de Mad. Piper, ha demostrado absoluta e irreprochablemente, la supervivencia, en la realidad, no es así. Ciertos personajes diversos que se presentan: R. Hodgson,  Hyslop padre, Phinuit, George PelhamStainton MosesFr. Myers, marcaron rasgos sorprendentes de individualidad psicológica, y los mantuvieron imperturbablemente, ya sean de voz, de escritura, de gestos, de estilo o de pensamiento. ¿Pero es una prueba suficiente? Con personalidades ficticias, como la María Antonieta de Hélène Smith, pasa exactamente lo mismo.

Leonora Piper
Y entonces una conclusión se impone. Ya que con una médium tan poderosa como Mad. Piper, -superior a todos los demás médiums- la supervivencia no es demostrada, todavía lo podrá ser menos para los otros médiums. Pero no hay que alarmarse. A cada época su tarea. Nuestra tarea hoy es probar que existe una facultad de conocimiento sobrenatural, una criptestesia. Y Mad. Piper es, sin contestación posible, de todos los médiums, la que dio pruebas más numerosas, más extrañas y más decisivas.

No solo estos experimentos prueban una facultad sobrenatural, sino que además establecen que la telepatía no es una explicación suficiente. De hecho es más bien la clarividencia, la lucidez, es decir, el conocimiento de hechos que ningún ser vivo conoce.

Daniel Dunglass Home
Aunque Home sea sobre todo notable por su objetivo mediúmnico, dio pruebas de lucidez sorprendentes. Él habló, de la casa de los visitantes que veía por primera vez, en Hartford, de la pequeña mujer vestida con un gran vestido de seda gris que había visto, y que, parecía, era un fantasma, ya que ella había desaparecido del mundo de los vivos. Home entonces oyó una voz que le decía: «Me desagrada que otro ataúd esté colocado sobre el mío; no lo permitiré.» Él no comprendió lo que esta frase enigmática significaba. Así que al día siguiente fuimos al cementerio para visitar la tumba de la dama del vestido de seda gris, en el momento de poner la llave en la cerradura de la pequeña cripta, el guardián dijo: «Perdónenme; pero, como había un poco de sitio por encima del ataúd de la Señora, pusimos ayer el pequeño ataúd del niño de L... No tuvimos tiempo de prevenirle.»

Delante de Home, Miss Andrews, no profesional, pero dotada de una notable lucidez, recibió la visita de M. Colley Grattam, autor distinguido, cónsul en Amberes y en Boston, y que se burlaba un poco del espiritismo: «No se burle, dijo Miss Andrews, tiene cerca de usted un espíritu que se llama Emma, de pie a su lado... - ¿Qué sabe sobre ella? dijo M. Colley Grattam, temblando... - Ella vela por usted para protegerlo; porque usted fue bueno para ella. Una noche de tormenta usted la ayudó y la introdujo en su casa, dándole a beber vino caliente: usted llamó la atención a su marido por su conducta cobarde e inhumana... - Sí, dijo Colley, el monstruo, aunque miembro del Parlamento, habría merecido la horca. Adiós, no puedo escuchar más, nunca más me burlaré de su doctrina19.»

19. Home, Les lumières et les ombres (Las luces y las sombras), 1883, traducción francesa, 247.


Daniel Dunglas Home
M. Britton, célebre escritor, cuenta que haciendo un experimento con Home, en Greenfield, la mesa, sobre la cual sonaron unos golpes con una violencia inusitada, dirigiéndose a M. Britton, le dijo: «Le necesitan en su casa: su hijo está muy enfermo, váyase enseguida, o será demasiado tarde...». «Entonces, dijo M. Britton, cogí mi maleta, y me fui. En la calle oí el silbato de la locomotora; era el último tren. Corriendo con todas mis fuerzas, pude llegar en el momento que el tren iba a irse, me aferré a la parte posterior del último vagón. Habiendo llegado a mi casa, comprobé la verdad absoluta del hecho anunciado20

20. Home, ibid. (igual que la referencia anterior), traducción francesa, 1883, 259.

M. Hyslop hizo experimentos, muy interesantes también, aunque menos brillantes que con Mad. Piper, con Mad. X... que no es médium profesional. Se presentó en su casa bajo el nombre de Robert Brown. Pero tan pronto como entró, Mad. X... lo llamó James H. diciéndole que el nombre de Robert no era su nombre verdadero, sino el nombre de su hermano. Ella dio también el nombre de Mary, la mujer (fallecida) de M. Hyslop21.

21. Science and a future life (Ciencia y una vida futura), Boston, 1905, 255.

Un mensaje mediúmnico anunció al príncipe Wittgenstein que el testamento de su amigo el general Korff, muerto desde hacía algunos meses, se encontraba en un armario especial de la casa donde murió. El príncipe escribió entonces a la hermana del barón Korff para que se lo enseñara. Hasta entonces habíamos buscado vanamente este testamento, y, cuando llegó la carta del príncipe, acabábamos de encontrar este testamento justo en el lugar que había sido indicado por el mensaje22.

22. A. S. P., 1910, XX, 120.

Hereward Carrington
M. Hereward Carrington23 relató la siguiente historia. El padre de un soldado inglés, muerto en noviembre de 1916 en Beaumont, decidió, después de haber leído Raymond, de Sir Oliver Lodge, encontrarse (sin decir su nombre) con un médium, M. A. Vout Peters, que le dijo de golpe cuatro nombres: John, Elisabeth, William y Edouard. Entonces el padre de M. X... se llamaba John; su madre, Elisabeth; su hermano, William. Edouard era el nombre de un sobrino que había muerto hacía mucho tiempo. Peters le dijo a M. X... que su hijo muerto se llamaba Po...r. En realidad se llamaba Roger, y lo que es muy singular, es que familiarmente se le llamaba Poger y no Roger.

23. Psychical Phenomena and the war (Fenómenos Psíquicos y la guerra) (Nueva York, 1919, 272).

Annie Brittain
Mad. X... había creído ver una mañana el fantasma de su hijo a plena luz del día. Ella durante la jornada fue a consultar a Mad. Annie Brittain, que le dijo: «Su hijo me encarga decirle que, si usted le vio, era él, y no un sueño, y que Jeanne lo vio también.» Y en efecto la joven Jeanne, a la que no conocía en absoluto Mad. Brittain, había visto también la aparición.

El capitán James Burton, escribiendo a través de escritura automática, comunicó24 con su padre fallecido: «No sabía, me dijo, que mi madre, que vivía a una distancia de sesenta millas aproximadamente, había perdido el perro que mi padre la había dado. La misma noche, yo tuve por medio de la escritura automática un mensaje de él comunicándome la pena de mi madre. Un secreto de los más sagrados, conocido solamente por mi padre y por mi madre, concerniente a una cosa sucedida varios años antes de mi nacimiento, me fue revelado con esta recomendación: "Dile esto a tu madre, y ella comprenderá que soy yo, tu padre, quien escribe." Cuando yo comuniqué esto a mi madre, hasta entonces incrédula, ella se desmayó.»

24. Citado por Conan Doyle, La Nouvelle révélation (La Nueva revelación), traducción francesa, 1919, 159.

Cabe señalar que la escritura automática del capitán Burton es tan fina que se necesita una lupa para leerla.

He aquí un relato hecho a C. de Vesme, relato que le influyó con bastante fuerza como para decidirle a ocuparse en lo sucesivo de las ciencias ocultas. El narrador fue Albert de N... que fue testigo en Roma.

Una noche, en 1871, la madre de M. de N... de repente se echó a llorar con desesperación. El joven Albert de N... y su padre, M. de N..., acudieron. Mad. de N... estaba en el suelo, aterrorizada, con los cabellos revueltos. Ella contó que había sido transportada por los espíritus bajo su cama.

Al día siguiente, a las 7 de la mañana, llamaron a la puerta. Era el Coronel Barón Daviso quien llegaba, absolutamente desconocido de M. y de Mad. de N... para preguntar acerca de lo que había sucedido. Le habían anunciado, en una sesión espiritista, que los espíritus iban a dar una mala pasada a una dama que vivía precisamente en la casa donde estaba Mad. de N... y el Barón Daviso había venido para verificar el hecho25.

25. A. S. P., 1909, XIX, 109.

Hélène Verrall y su marido
William Henry Salter
Un hecho de criptestesia espiritista, obtenido por los movimientos de la mesa, fue observado en Cambridge por Hélène Verrall26.

26. Journ. S. P. R. (Revista de la Sociedad para Investigaciones Psíquicas), marzo 1907, 36.

El 29 de enero de 1907, a las 18 horas, fueron dictadas las siguientes palabras: Fellow of Royal Society Potter, dead this afternoon 4. 30 Edditor of Physiological Review London 43 Belsize gardens Kensington, married, five children. (Miembro de la Real Sociedad Potter, muerto esta tarde 4:30 Editor de la Revista Fisiológica Londres 43 Belsize gardens Kensington, casado, cinco hijos.)


El mensaje era bien aplicable al eminente fisiólogo Foster (no Potter) editor de la Journal of physiology (Revista de fisiología), miembro de la Real Sociedad, casado, padre de cinco hijos, con domicilio en Londres (no había error sobre su dirección). El Profesor Foster no murió el 29 a las 16:30 horas, sino en la noche del 28 al 29. La noticia no llegó a Cambridge hasta bien entrada la tarde por los periódicos vespertinos londinenses. Por otra parte, Hélène Verrall y M. Bayfield, que estaba en la mesa con ella, no habían visto a nadie durante la jornada y no habían mirado ningún periódico.

Sir Michael Foster
Es necesario notar, sin embargo, que M. Michael Foster fue mucho tiempo profesor de fisiología en Cambridge, y que, así mismo M. Verrall, el padre de Hélène, perteneció a la Universidad.

Yo hice varios experimentos muy claros con Stella. Stella, que no es una médium profesional, sino una joven que se ocupó del espiritismo sólo por casualidad. Un día descubrió que poniendo la mano sobre la mesa o sobre la plancheta, ella obtenía respuestas curiosas. Con Stella pude obtener pruebas brillantes de lucidez, sin poder decir, por otra parte, si esta lucidez era, o no, telepática.

Yo procedí con tanto rigor experimental como fue posible. Éramos, en estos ocho experimentos, tres personas: Stella, G... y yo. G..., licenciado en ciencias, físico hábil, jamás había visto a Stella, y yo mismo no conocía absolutamente de nada a la familia de G... En estos experimentos, no sólo G... no ponía la mano sobre la mesa (levitando la mesa a tal o cual letra del alfabeto); sino que además nos daba la espalda, no pronunció una sola palabra, y no hizo ni un gesto. Entonces, en estas ocho sesiones, Stella pudo decir los nombres de la mujer, los hermanos, el hijo, el padre, el suegro de G..., todos nombres que Stella y yo ignorábamos absolutamente. Admitiendo una probabilidad de 1/40º,  calculada suponiendo que hay más o menos 40 nombres usuales masculinos, y 40 nombres usuales femeninos, tenemos como probabilidad (1/40)6, es decir, 1/25000000000, lo que equivale si no a la certeza matemática, por lo menos a la certeza moral27.

27. Nota del Búho Miope: Aquí se viene a decir que (1/40)= 1/25000000000, cosa que no es cierta puesto que (1/40)6 = 1/4096000000. Por otro lado, esto no resta nada en la aseveración indicada por Richet de que «lo que equivale si no a la certeza matemática, por lo menos a la certeza moral.»

Pero el cálculo de las probabilidades debe ser manejado con más prudencia, porque no es completamente correcto decir que, sobre estos seis experimentos, no hubo fracaso, de modo que, si los fracasos son mezclados con los éxitos, no es posible admitir la probabilidad (1/40)6. Admitamos, exagerando, que hubo seis vacilaciones, equivaliendo más o menos a fracasos, tenemos entonces la fórmula:
fórmula en la cual los éxitos α tienen una probabilidad p, los fracasos β una probabilidad q. Naturalmente p + q = 1
α + β = s.

Entonces, admitiendo seis fracasos y seis éxitos, sobre doce experimentos, la probabilidad compuesta se hace 1/25000000; lo que es la misma certeza moral que si la probabilidad es mil veces más débil28.

28. Nota del Búho Miope: Una vez más los valores aquí indicados no son correctos, puesto que aplicando la fórmula antes indicada para la probabilidad compuesta, si suponemos que α=6 β=6, entonces s=α+β=6+6=12; por otra parte si para adivinar uno de los nombres la probabilidad p=1/40=0,025, entonces q=1-p=1-0,025=0,975; con lo que aplicando la fórmula mencionada obtendríamos 1/5160126. Y de nuevo, podríamos afirmar una vez más la certeza moral mencionada. De todo ello deduzco que tanto en los cálculos a los que hace referencia esta nota y la 27, o bien se ha partido de otros datos iniciales para el cálculo, o los cálculos no fueron realizados correctamente, o los datos mencionados como resultado final son una errata bien del autor, del corrector o del editor; u otra causa desconocida.

Incluso algunos de estos fracasos son muy instructivos. Al pedirse el nombre del hijo de G..., la respuesta fue Georgette (lo que es un error, puesto que el hijo es un chico de nombre Jean). Entonces G... nos dijo (lo que Stella y yo, naturalmente, ignorábamos), que su mujer y él, si el hijo hubiese sido una chica, la habrían llamado Georgette.

G... pidió el nombre de un hermano muerto. La respuesta fue «André, está vivo».

El nombre del hermano muerto de G... no es André. Pero G... tiene otro hermano vivo, que se llama André. Y parece que esto se ha querido aclarar, puesto que, inmediatamente después de André, vinieron ambas palabras asombrosas: está vivo. Casi puede decirse que este fracaso es más interesante que el éxito.

Stella y yo sabíamos que G... había nacido en Bretaña, pero nada más. Preguntamos el nombre de la ciudad donde él nació. La respuesta fue Loria. Nosotros pensabamos en Lorient: pero de hecho G... nació en Morlaix. Sin embargo, hubo posiblemente una confusión entre las letras próximas, L puede haber sido dicha por M e I por L. Aunque Stella y yo, después de las primeras letras, estábamos convencidos de que se trataba de Lorient, la quinta letra que nos llegó, a pesar nuestro, fue A...

Stella pudo decir también, siempre a través de la mesa, el nombre de un amigo de infancia de G... y la palabra de Kerveguen, que fue el nombre de la vivienda de G... en Morlaix. G... acababa de recibir una carta que contenía algunos detalles sobre su hijo, que estaba con fiebre. Pedimos lo que había en esta carta, completamente desconocido por nosotros. La respuesta fue: «Jean fiebre» y se añadió «Ríe coche». G... había regalado recientemente un coche a su pequeño Jean con el cual el niño estaba enormemente y anormalmente divertido.

Repetidas veces, Stella me dio pruebas de lucidez notable, pero no quiero -aunque son muy convincentes para mí- mencionarlas aquí. Acepto como demostrativos sólo los experimentos en los cuales le fue rigurosamente imposible a Stella, consciente o inconscientemente, haber tenido por las vías sensoriales normales el conocimiento de lo que dijo.

Citaré solamente dos hechos:

1º Yo llevaba una carta para mi amigo el Profesor W. Stirling de Manchester, que acababa de llegar a París, al Boulevard Saint-Michel. Desde luego, jamás había pronunciado delante de Stella el nombre de M. Stirling. Entonces, al día siguiente de cuando yo había llevado esta carta, le dije a Stella: «¿A quién le llevé una carta al Boulevard Saint-Michel?» Ella respondió inmediatamente: «A su amigo de Londres.» Respuesta muy inverosímil, porque nada podía hacer sospechar a Stella, entre las numerosas cartas que podía ir a llevar al Boulevard Saint-Michel, que era para un amigo inglés del que ella ignoraba la existencia. ¡Un amigo inglés en el Boulevard Saint-Michel, era bien poco probable!

Anguila
2º La siguiente observación, es aún más notable. Vi a Stella, el 2 de diciembre, durante el día, y por lo tanto le dije: «Voy a dar una lección sobre el veneno de las serpientes.» Ella me respondió enseguida: «Soñé con serpientes, o más bien con anguilas, esta noche.» Entonces -y naturalmente sin decirle por qué- le rogué que me contase su sueño, y he aquí textualmente sus palabras: «Eran más bien anguilas (dos anguilas) que serpientes; porque veía su vientre blanco, reluciente, y su piel viscosa, y me decía: no me gustan estos animales, sin embargo, me apena cuando se les hace daño.» Este sueño estuvo asombrosamente de acuerdo con la realidad de lo que había hecho el día anterior, el 1º de diciembre. Yo había aquel día -por primera vez desde hacía veinte años,- experimentado con anguilas. Queriendo tomar su sangre, había puesto ambas anguilas sobre una mesa. Su vientre blanco, nacarado, reluciente, viscoso, me había llamado la atención. Habían sido fijadas sobre la mesa para poder quitarles el corazón. Yo no había, con total certeza, hablado a Stella (a la que yo no había visto desde hacía mucho tiempo) y Stella no estaba relacionada con ninguna persona de las que frecuentan mi laboratorio.

Mencionaré aquí, como característica de la mediumnidad de Stella, y sin duda también de muchas otras sensitivas, que raramente, salvo en el caso citado más arriba de mi carta a Stirling, que ella da una respuesta precisa a la pregunta precisa que yo le hago. Yo no le pregunté en absoluto sobre en qué empleé mi día de ayer, y el sueño que ella había tenido no se refería en su idea en nada a mí. Vio dos anguilas, y eso es todo.

Sin embargo, esto no es un hecho notable de criptestesia; porque, después de las palabras pronunciadas por Stella, que responden tan bien a la impresión que la víspera yo había probado fuertemente, no se puede hablar de azar.

Lady Mabel Harriet Howard
Lady Mabel Howard, escribiendo por escritura automática, es interrogada por una de sus amigas respecto a un robo de joyas. Ella escribió que se encontraban bajo el puente de Tebay, que era, al parecer, bastante improbable. Un mes después encontraron las joyas debajo del puente29.

29. P. S. P. R., IX, 44.

Miss A..., médium escritora, le dio a Lady Radnor el nombre de Anna Chambers. Este nombre era completamente desconocido de la familia actual. Después de investigaciones minuciosas, llegamos a descubrir por la Oficina de Escudos de Armas que una cierta Lady Exeter, antepasada de Lady Radnor, se llamaba antes de su matrimonio Anna Chambers.

M. Gordigiani, antiguo alumno de la Escuela militar de Florencia, a la edad de quince años, tuvo fenómenos mediúmnicos espontáneos. Un día, en 1883 (tenía entonces diecisiete años), como una dama americana, Mad. viuda de B. M..., se hacía realizar un retrato por M. Gordigiani, el padre de este joven, ella quiso tener una sesión con el médium, que escribió: «Hay una enemistad, que no puedo comprender, entre Madame y su difunto marido». Cuando la frase, escrita en francés, fue traducida a Mad. B. M..., se levantó, totalmente pálida, y dijo: «¡Cómo! ¡todavía!»

Después, como se pedía otra respuesta, más conciliadora, la inexorable escritura automática respondió: «Imposible, él está en Nigricia: tiene por misión influir para la abolición de la esclavitud. Es un negro.»

Mad. B. M..., muy conmovida, se retiró. Al día siguiente, contó que su marido era un hombre de color, lo que había traído entre ambos esposos una larga enemistad30.

30. A. S. P., 1898, VIII, 261.

El viernes 3 de octubre de 1906, en Nápoles, Zingaporoli, a las 8 de la tarde, hizo una sesión de espiritismo con un joven médium y M. Marzorati, director de la excelente Revista Luce e Ombra (Luz y Sombra). Durante el curso de esta sesión, el médium anunció que un subteniente de infantería del cuartel de Piedigrotta, Guillaume Paternostro, acababa de morir de un disparo de revólver. El hecho era correcto, y fue relatado en el Mattino de Nápoles, el 4 de octubre de 190631.

31. A. S. P., 1906, XVI, 718.

Francisco de Oliveira Feijao
En experimentos espiritistas con Mad. Frondoni Lacombe, se dieron respuestas hechas con raps (golpes acompasados) al Profesor Feijao, de Lisboa. Le fue dado el nombre de su padre. Quitó las manos de la mesa inmediatamente y, sin embargo, obtuvo respuestas claras, y absolutamente correctas, a cuestiones a las cuales ninguna de las personas presentes podía responder32.

32. Los experimentos de Mad. Frondoni Lacombe se centraron casi exclusivamente sobre metapsíquica objetiva. Hablaremos sobre eso más adelante con detalle.


El Dr. Moutin había atendido a una dama Joubert, que, sufriendo cólera, gritó, algunos minutos antes de morir: «¡Espejo! ¡espejo!» señalando un espejo que estaba sobre la chimenea. M. Joubert, el marido, marinero, estaba ausente. El Dr. Moutin, le escribió para contarle el hecho, y M. Joubert, sabiendo que la difunta a menudo escondía el dinero, buscó el dinero por todas partes, y no lo encontró. Quince meses después, en una sesión espiritista, el espíritu de Mad. Joubert volvió, y le dijo a M. Moutin que una obligación de la
Dr. Moutin
Cie. Fraissinet había sido escondida en un espejo que M. Joubert no había inspeccionado y que ella le indicó. M. Moutin escribió entonces a M. Joubert, que de inmediato hizo una nueva búsqueda y encontró la obligación en cuestión33.

33. Bozzano, A. S. P., 1910, XX, 1222.


Frederic William Henry Myers
Lady Mabel Howard dio buenos ejemplos de clarividencia a Fr. Myers. Myers había sido invitado a un almuerzo, y le dijo, cuando Lady Mabel ignoraba que ese almuerzo se había efectuado, que había allí seis personas, y que el caballero que estaba junto a él en la mesa se llamaba Mo... En realidad, había seis personas, y M. Moultrie estaba al lado de Myers.

En otro experimento, se le preguntó: «¿Dónde está Don?» El lápiz escribió «Don está muerto», lo que era cierto y ninguna persona sabía. -«¿Cuál es la mejor amiga de una chica que estaba allí?» La respuesta fue: «Mary», y era verdad. Un libro que fue encontrado había sido buscado vanamente durante mucho tiempo.

El caso Tausch, observado por Hyslop, prueba una criptestesia brillante. Mad. Chenoweth (pseudónimo de la médium de M. Hyslop), fue interrogada respecto a un alemán, cuya viuda había escrito a M. Hyslop para tener algunas comunicaciones de su marido difunto. Hyslop, sin decirle nada a Mad. Chenoweth, obtuvo el nombre de Taussh, Tauch, Taush; dijo que Taush conocía a William James, que era un filósofo, que no estaba en casa cuando murió, que tenía la manía de poner los relojes de bolsillo en la hora exacta, que tenía una bolsa donde ponía sus manuscritos y sus gafas; detalles minúsculos que la telepatía no puede explicar: es la clarividencia.

Isaac Kaufmann Funk
M. Isaac Funk, el gran editor de Nueva York, experimentando con Mad. Pepper, le entregó una carta sellada en la que escribió la palabra Madre. Entonces Mad. Pepper tomó la carta, dio el nombre de la madre de M. Funk y le indicó que Mad. Funk madre andaba sobre una sola pierna. «¿Es que usted no se acuerda de esa aguja?» (Mad. Funk se había herido hundiéndose una aguja en el pie.) Mad. Pepper vio también, al lado de Mad. Funk madre, a su pequeño hijo, Chester. En ese momento M. Funk no recordaba en absoluto el nombre de Chester. Sin embargo, después de una investigación, se aseguró que su madre había tenido en efecto un hijo pequeño llamado Chester, muerto, hacía veinte años, en la primera infancia, en los Estados del Oeste34.

34. A. S. P., 1905, XV, 246.

Yza Trisk, en una sesión espíritista en Estocolmo, recibió la siguiente comunicación: «Dejé la tierra hace veinticuatro horas, y vengo a despedirme.» Había también un dibujo mediúmnico que fue reconocido como el retrato de un poeta finlandés al que todo el mundo consideraba vivo. De hecho, este poeta, que Yza Trisk conocía un poco, autor del himno finlandés, acababa de morir en Italia.

¿Se probó que ningún periódico de Estocolmo había anunciado esta muerte en el momento de la sesión?

35. Bozzano, A. S. P., 1910, 264. Nota del Búho Miope: Supongo que esta cita corresponde a este caso, aunque en el texto del original no sale referenciada.

El Comandante Darget, acompañado por su mujer y por su hija, interrogó a Mad. Bonnard, una médium profesional que hablaba entonces como si fuera la madre de Mad. Darget. Mad. Darget tras la insistencia por una prueba de identidad, le dijo: «Tuve gran satisfacción de ver que se pusieron flores totalmente blancas sobre mi tumba.» De hecho, pasando por Poitiers, donde fue enterrada la madre de Mad. Darget, una prima había puesto sobre la tumba un ramo de flores todas blancas.

36. Bozzano, A. S. P., 1909, XIX, 322. Nota del Búho Miope: Supongo que esta cita corresponde a este caso, aunque en el texto del original no sale referenciada.

William Thomas Stead
W. Stead, en presencia de Mad. R... escribió, a través de escritura automática, viniendo supuestamente de Julia, amiga de Mad. R..., que Mad. R... se había caído y se había lesionado la columna vertebral. Denegando Mad. R..., Julia (siempre por la mano de Stead) dijo: «Ella se ha olvidado: fue hace siete años, en Streaton en Illinois: había nieve. Llegando delante de la casa de Mad. Buell, Mad. R... patinó sobre el bordillo de la acera, cayó y se lesionó la espalda.» En ese momento, Mad. R... se acordó de este pequeño hecho que había olvidado totalmente.

37. A. S. P., 1909, XIX, 110. Notal del Búho Miope: Supongo que esta cita corresponde a este caso, aunque en el texto del original no sale referenciada.

En 1874, después de haber sido magnetizado por el Barón du Potet, Stainton Moses escribió automáticamente: «Me he matado hoy.» La escritura fue acompañada por un dibujo muy tosco con estas palabras: «Bajo la apisonadora de vapor, en Baker Street, donde el médium ha pasado.» Al día siguiente, después de la investigación, St. Moses supo que un hombre había sido atropellado en Baker Street por una apisonadora de vapor38.

38. Delanne, loc. cit. (en el lugar citado), 34.


M. Mackenzie39, aunque sin ser cazador, pasó un día de caza; por la tarde echó dos partidas de billar con su padre, y ganó ambas partidas. El mismo día, M. Nicholson, que estaba a 200 kilómetros de allí, y que apenas conocía a M. Mackenzie obtuvo a través de la mesa el nombre de Mackenzie «él juega al billar con su padre, gana dos partidas, él fue de caza.»

39. A. S. P., 1919, XXIX, nº 30.

Mad. Effia Bathes se convirtió a la metapsíquica por el siguiente hecho, absolutamente demostrativo.

Ella se fue a casa de una clarividente profesional que no conocía, y que no la conocía. Ésta le describió minuciosamente a un hermano difunto, el cual, tomando (mediúmnicamente) la palabra, le dijo que había ido a la casa de su padre, que vio que su colección de fósiles no estaba en su habitación y que eso lo entristeció profundamente.

El hermano de Mad. Bathes, estudiando en Cambridge, apasionado por la geología, había reunido una bella colección de fósiles. Después de su muerte, una parte de estos fósiles había sido legada al Museo de Cambridge. La otra parte se había quedado en su casa, en su habitación. Algún tiempo después, Mad. Bathes se enteró que su madre había donado esos fósiles al Museo de Bristol, lo que Mad. Bathes ignoraba.

En Vilna, el 15 de enero de 1887, en casa del ingeniero Kaigodoroff, Mlle. Emma Stramm, haciendo de médium, reveló que Auguste Duvanel falleció de una congestión en la sangre. Quince días después, el padre de Emma Stramm le escribió una carta a su hija para anunciarle que Auguste Duvanel había muerto de una congestión en la sangre. Luego llegó otra comunicación, anunciando al contrario que Augusto Duvanel no había muerto de una congestión en la sangre, sino que se había suicidado en Zurich el 15 de enero de 1887. Parece que el padre de Emma Stramm, así como el guía que dio las respuestas de la mesa, habían querido evitarle a Emma el dolor de saber que Augusto Duvanel se había suicidado (por la desesperación del amor no correspondido de Emma). Esta historia romántica no significa nada. Es lamentable que en libros serios se tengan en cuenta historias similares.

Un médico eminente, el Dr. Santo-Liquido, director de la Oficina de Higiene de Roma, analizó con una gran profundidad los fenómenos de criptestesia que había tenido la ocasión de observar sobre una persona de su familia, una dama de gran distinción, que se había encontrado para presentar, sin haberlos buscado, fenómenos de tiptología40 y de escritura automática. M. Santo-Liquido, como cada uno de nosotros, se mostraba escéptico de absolutamente todos los fenómenos conocidos como espiritistas. Pero él debió ver la evidencia, y aceptar que a veces hay médiums que tienen conocimientos que sobrepasan nuestros conocimientos normales. Una vez, Louise -éste es el nombre de la médium- le dijo, en estado de trance: «En lugar de criticar mis experiencias, deberías ocuparte de tu informe que no está terminado.» El importante informe que M. Santo-Líquido debía enviar al Ministro del Interior había sido terminado y enviado después de quince días. Por lo menos M. Santo-Liquido estaba absolutamente convencido de eso. Pero al día siguiente comprobó que, por la singular negligencia de uno de sus subordinados, el informe había quedado dentro de una caja de cartón.

40. Nota del Búho Miope: En el espiritismo, se conoce como tiptología a los fenómenos en los que los espíritus se comunican utilizando golpes o percusiones.

En muchas ocasiones Louise le indicó con precisión hechos imprevistos, y dio ejemplos muy bellos tanto de criptestesia como de premonición. Una vez le dijo a M. Santo-Liquido: «Vas a ser llamado a Génova, pero M. Giolitti no te permitirá ir allá.» Eran dos inverosimilitudes. Al día siguiente, M. Santo-Liquido fue llamado urgentemente a Génova por un miembro de su familia, y al mismo tiempo M. Giolitti le telegrafiaba de que había una necesidad absoluta de él, y que era necesario a cualquier precio que se alojase en Roma41.

41. Communication faite en juin 1920 ù l'Institut métapsychique de Paris (Comunicación hecha en junio de 1920 en el Instituto de metapsíquica de París). Bull. de l'Institut métapsychique (Boletín del Instituto de metapsíquica), 1920, nº 1.


M. Tola Dorian, haciendo un experimento espiritista, supo que su amigo H. de Lacretelle acababa de desencarnar, es decir, de morir en París. Y en efecto, M. H. de Lacretelle murió aquella noche (16 de febrero de 1899) en París, y no en Mâcon, como creía M. Tola Dorian42.

42. A. S. P., XXIX, 242.

Algunos hechos de criptestesia espiritista se encuentran mencionados en el libro de E. Cornillier43. Desgracidamente son raros, esta obra está destinada menos a demostrar la clarividencia, que a dar a conocer las imaginaciones del subconsciente sobre las teorías espiritistas, de modo que se pueden citar con mucha dificultad algunos ejemplos, apenas convincentes, de lucidez.

43. P.-E. Cornillier, La survivance de l'âme, et son évolution après la mort, Comptes rendus d'expériences (La supervivencia del alma, y su evolución después de la muerte, Informes de experimentos), París, Alcan, 1920, 570 págs.

Se trataba de una niña, Reine X..., de quince años de edad, que, la primera vez que hizo un experimento espiritista, obtuvo golpes sin contacto. Entonces fue magnetizada por M. Cornillier, y todos los fenómenos (únicamente subjetivos) presentados luego por ella fueron en estado de sonambulismo. Sin embargo, debemos clasificarlos como dependientes más bien del espiritismo, porque ella tenía un guía (¿Vettellini?) que le dictaba sus respuestas. Poca importancia tiene, por otra parte, que sea el sonambulismo o el espiritismo; porque ambas modalidades psicofisiológicas se confunden muy a menudo.

La primera vez que M. Cornillier adormeció a Reine, ésta, descendiendo en pensamiento por el apartamento de M. Cornillier, separado de su estudio, y donde ella jamás había estado, dio detalles precisos, cepillos de marfil colocados sobre una mesa, un espejo ovalado, dos pequeños retratos de M. C... sobre la chimenea.

En otra ocasión, Reine fue a visitar a M. S. O..., un amigo de M. Cornillier. Lo vio sentado en su escritorio, y escribiendo una carta de negocios. Al lado de él, una dama, en una butaca a la derecha del escritorio. Todos estos detalles eran correctos. ¿Pero qué prueban?

Reine, fue enviada a visitar la casa de M. X..., fallecido hacía seis años, donde B... decía que había una alta torre, que databa de tiempos remotos (lo que es correcto), y hablando de M. X... dijo: «Le gustaba pasear y la pintura» lo que era completamente característico de X...

Ella parecía también haber tenido una premonición (pág. 417)44. Ella vio el 26 de agosto de 1913, a M. Cornillier tomando el ferrocarril, iba vestido de negro; con aspecto triste. Esta visión se repitió la noche del 28 de agosto. El 30 de agosto, ella vio a M. C... preparando su maleta. Entonces, el 1 de septiembre, M. C..., recibió la noticia de que su primo había muerto, y tomó el tren enseguida para seguir el cortejo (con traje negro). Desgraciadamente, M. Cornillier no nos dice si Reine no pudo, por las vías sensoriales normales, conocer la enfermedad de su primo.

44. Nota del Búho Miope: Esta página supongo que se refiere a la bibliografía citada en la nota 43.

Reine pudo dar también el nombre de una dama, Jeanne B..., muerta a los cuarenta y siete años de edad, que se encarnó en ella (pág. 504)45 y que dio varios detalles correctos: sobre un hijo, llamado Marcel, soldado en la caballería, y sobre su marido, de quien se había divorciado, y que le había hecho muy desgraciada. Todos estos detalles posteriormente fueron verificados. Pero es imposible admitir como demostrada (y casi como probable) que allí hubo criptestesia: puesto que no nos dice en ninguna parte que Reine no hubiese podido conocer a la sombrerera Mad. B...

45. Nota del Búho Miope: Esta página supongo que se refiere a la bibliografía citada en la nota 43.

Todos estos hechos tienen sólo un valor muy pequeño.

Eleanor Mildred Sidgwich
Así, a pesar de todo el trabajo invertido por M. Cornillier, en su libro, hay tales debilidades y deficiencias tan graves que no podemos sacarle ningún partido. Las opiniones de Vettellini, es decir, del inconsciente de Reine, sobre las cosas y los hombres de este mundo y del otro, nos dejan terriblemente indiferentes. La más pequeña comprobación rigurosa de una criptestesia o de una premonición irreprochables, tendría otro valor científico. A este respecto los preciosos informes de Mad. Sidgwick, de R. Hodgson y de J. Hyslop son incomparables.

M. Mamtchitch asistió a una sesión espiritista por primera vez en 1875 en Kieff. Al regresar a su casa, se puso a la mesa, e interrogó el alfabeto. Le dio el nombre de Palladia, y esta frase: «Devuelve al ángel a su sitio, o se caerá.» M. Mamtchitch fue al día siguiente al cementerio, donde jamás había estado, y finalmente descubrió la tumba sepultada bajo la nieve. La estatua de mármol, representando a un ángel, con una cruz, se inclinaba fuertemente hacia un lado46.

46. Bozzano, A. S. P., 1909, XIX, 324.

M. Massey47, fue a ver a una médium, Mad. Lottie Flower, le dio el guante de uno de sus amigos, M. Piggot,  absolutamente desconocido de Miss Flower; ella le dijo: «Es absurdo, sólo puedo decir Pig. Pig...».

47. Myers, Human Personnality (Personalidad Humana), II, 562.

Sir William Fletcher Barrett
Sir William Barrett48 cuenta un hecho de criptestesia debido a la mujer de un eminente médico Irlandés, la cual tenía la facultad de la escritura automática. Esta dama escribió el nombre de un primo muerto en el ejercito, anunciando que él tenía una novia, y dio el apellido, el nombre y la dirección de su novia. Sin embargo, este compromiso se celebró en absoluto secreto para la familia del fallecido.

48. Citado por Mad. Dallas, A. S. P., XXVI, julio 1916, 112.

El Dr. Speakman, experimentando con dos señoritas inglesas, en Pau, con la plancheta, les habló una dama, Sarah Lamy, fallecida hacía algunos días. Sarah, a través de la mesa, anunció que su hija se llamaba Rose (correcto) y que ella, Sarah, manifestaría su presencia a su marido golpeando a los pies de la cama. Y, en efecto, esa misma noche, M. Lamy oyó golpes repetidos en la parte de atrás de la cama. Añadió que tendría dificultades con los notarios, y en efecto, dificultades imprevistas, independientes de la muerte de Mad. Lamy, sobrevinieron. Otros detalles verídicos fueron también dados49.

49. A. S. P., XIX, 330.

Gladys Osborne Leonard
Mad. Leonard, la misma que dio a Sir Oliver Lodge admirables testimonios de clarividencia, dio a Miss Radclyffe y a Lady Troubridge muy buenas pruebas de criptestesia50.

50. On a series of sittings with Mrs Osborne Leonard (Sobre una serie de sesiones con Mrs Osborne Leonard), por Miss Radclyffe Hall y Lady TroubridgeP. S. P. R., diciembre 1919, XXX, 339-547.

El informe está dividido en cinco capítulos51.

51. Aunque seguras de la sinceridad de la médium, como se trataba, en resumidas cuentas, de una médium profesional, Miss R. H... y Lady T..., que no habían frecuentado jamás los médiums y los círculos espiritistas, jamás se aseguraron, a través de detectives, que ninguna investigación secreta había sido llevada a cabo por Mad. Leonard.


Marguerite Radclyffe Hall
1º Descripción del comunicador, es decir, del personaje evocado. Se trata de Mad. A. V. B... una amiga de Miss R. H... y de Lady T... muerta a la edad de cincuenta y siete años, totalmente desconocida de Mad. Leonard, que fue exactamente descrita por Féda, la guía de Mad. Leonard. En algunas circunstancias, Miss R. H... tocaba muy ligeramente la mesa; pero la mayoría de las veces la respuesta se hacía por las palabras. Féda pudo decir que Mad. A. V. B... tenía una parálisis en la boca, a la derecha, lo que era correcto. Toda la descripción de Mad. A. V. B... fue realizada con una precisión notable.

2º Descripciones completas han sido realizadas de lugares absolutamente desconocidos de Mad. Leonard, y que Mad. A. V. B..., mientras que vivía, visitó con Miss R. H... Se trataba particularmente de Tenerife y de las Islas Canarias. Ella hablaba de dos pequeños monos, de un clima ni demasiado caliente, ni demasiado frío, de un camino donde se marcha sobre cenizas, de un lugar llamado Cruz, Vera... Vera Cruz... Tenerife, Mazagal. (Tenerife, Santa Cruz, y (en Marruecos) Mazagra, son los lugares que Miss R... y Mad. A. V. B... visitaron.)

Una Vincenzo, Lady Troubridge
3º Otras pruebas de gran lucidez fueron dadas después, para las cuales Miss R... y Lady T... no pueden dar detalles, porque se trata de cosas demasiado íntimas para ser publicadas. La casa de Lady T..., su bata azul, su comedor, fueron correctamente descritos.

4º Detalles abundantes fueron aportados por Féda sobre una persona llamada Daisy (pseudónimo) que Mad. A. V. B... había conocido, detalles que no podían saber ni Miss R... ni Lady T...

Sin poder entrar en una descripción más detallada, queda claro que la criptestesia de Mad. Leonard es muy poderosa, y había también, como en Mad. Piper, conocimiento de hechos que ninguna transmisión mental puede explicar. Así, estos experimentos notables prueban, una vez más, que la criptestesia existe y que, el número de casos no puede, para explicarlos, invocar alguna telepatía.

Mad. Thompson dio bellos ejemplos de criptestesia a Fr. Myers52 y a otras personas.

52. Ver también al Dr. Fr. van Eeden, Quelques observations sur les phénomènes dits spirites (Algunas observaciones sobre los fenómenos denominados espiritistas). Congr. Univ. de psychologie de Paris (Congreso de la Universidad de Psicología de París), 1900 y A. S. P., 1901, XI, 240-52.

Esta criptestesia se manifiesta cuando ella cae en un estado de sonambulismo, estado que le sobreviene expontáneamente, tan pronto como cuando ella quiere hacer un experimento. Entonces es una niña (Nelly, una niña que ella perdió) que se encarna en ella y habla con un lenguaje infantil (como Féda de Mad. Leonard).

Los fenómenos presentados por Mad. Thompson son intermedios entre la criptestesia hipnótica y la criptestesia espiritista.

Mad. Thompson me dio una muy bella prueba de lucidez. Fr. Myers la había traído a mi casa, para experimentar. Aquella tarde, mi hijo Georges le entregó su reloj de bolsillo, pidiéndole si podía decir algo sobre eso. Mad. Thompson tomó el reloj de bolsillo, y, después de una vacilación, dijo: «Three generations mixed. (Tres generaciones mezcladas.)» Era difícil decirlo mejor. En efecto, este reloj de bolsillo había sido dado por el abuelo de Georges (Félix Aubry) a su hijo Georges Aubry. Después de la muerte de Georges Aubry, muerto en la batalla de Vendôme en 1870, M. Félix Aubry había recuperado este reloj de bolsillo, y al morir se lo dejó a mi hijo Georges.

Mad. Thompson, estando en el jardín de la terraza de Mónaco, vio a un viejo señor y una vieja dama jugando con un perro pequeño. Entonces se les acercó y les dirigió la palabra, de inmediato, sin una razón justificada, de forma abrupta. Muy pronto ella les dijo que les hablaba porque vio la palabra Carqueiranne por encima de sus cabezas. Precisamente, M. y Mad. Moutonnier debían ir a Carqueiranne para encontrar a la misma Mad. Thompson, con Myers que era en ese momento mi huésped en Carqueiranne. Mad. Thompson, jamás había oído hablar de M. y de Mad. Moutonnier.

Dr. Frédéric van Eeden
El Dr. Frédéric van Eeden, médico holandés, que vivía en Bussum, fue puesto por Myers en relación con Mad. Thompson. Tuvimos un cuidado extremo en ocultar su nombre y su nacionalidad. Pero en el transcurso de la sesión, Mad. Thompson lo llamó M. Bussum, le dijo que tenía un pariente que se llamaba Frédéric, y que era jardinero de Eden. M. van Eeden había llevado una prenda de vestir de un hombre joven que se había suicidado, manteniendo esto en secreto. Mad. Thompson dio su nombre y describió su carácter. Ella indicó que tenía sangre sobre la garganta (lo que estaba de acuerdo con el tipo de suicidio). Cuando M. van Eeden se expresaba en holandés, Mad. Thompson, desconociendo, sin embargo, esta lengua, la comprendía muy bien. Ella recordó exactamente a M. van Eeden la conversación que él había tenido con el suicida. M. van Eeden acabó por estar absolutamente convencido de que hubo comunicación real con una persona fallecida. Entonces esta convicción personal de un psicólogo experimentado como M. van Eeden tiene un gran peso.

James Hyslop estudió con un cuidado extremo un caso de criptestesia que le pareció una prueba de identificación personal.

Robert Swain Gifford
M. Thomson, orfebre-fotógrafo, había conocido un poco a un distinguido pintor, Robert Swain Gifford, que él había encontrado una o dos veces en los pantanos de Nord Bedford. Una vez incluso él lo había visitado.

Gifford muere en enero de 1905, y Thomson, en el verano de 1905, siente un primer impulso (el impulso de dibujar y pintar).

En la exposición de las obras de Gifford, a él le pareció oír una voz que le decía: «Terminar lo que comencé.» Al final de esta exposición, Thomson se puso a dibujar cuadros completamente en el estilo de Gifford, algunos de una similitud asombrosa.

Si se hubiese probado rigurosamente que Thomson no había visto ni hubiese podido ver los dibujos de Gifford la demostración de la criptestesia sería asombrosa. Entonces Thomson, a pesar de toda su lealtad, no podría responder a recuerdos pantomnésicos53 de su inconsciente, y por tanto el caso no es muy convincente. Habría que establecer que los dibujos de Gifford fueron absolutamente desconocidos por Thomson. Fluornoy fue mucho más severo, y con razón, con Hélène Smith.

53. Nota del Búho Miope: La pantomnesia es la facultad atribuida a ciertos sujetos, que les permite almancenar y evocar más tarde, todos los sucesos y vivencias que ocurren en su entorno (incluyendo no sólo las percepciones conscientes, sino también las que alcanzan el subconsciente por vías sensoriales o a nivel subliminal).

Nos parece imposible admitir la posesión de Thomson por Gifford.

Alexander Aksakof
Asimismo, el caso citado por Aksakoff no puede estar considerado como demostrativo. En la pequeña ciudad de Tamboff, en Rusia, murió una enfermera, Anastasie Perelyguine, que se envenenó el 16 de noviembre. El 18 de noviembre, en la misma ciudad de Tamboff, el nombre de Anastasie llegó, con detalles sobre su suicidio. Tiene poca importancia que los asistentes y el médium declaren haber ignorado todo esto. Es suficiente con que lo hubieran podido oír por la ciudad (y haberlo olvidado) del 16 al 18 de noviembre, durante cuarenta y ocho horas, por lo que a su memoria inconsciente se refiere.

54. Amer. S. P. R., 1910 y A. S. P., 1910, XX, 193-264. Nota del Búho Miope: Esta cita sale en la página 193 del original tomado para esta traducción. Sin embargo, en esta página no sale referenciada en el texto.

Estos son casos dudosos, extremadamente dudosos, que no deben ser tenidos en cuenta; porque, en metapsíquica como en otras ciencias, las demostraciones insuficientes hacen más daño que bien.

Joseph Grasset
Grasset, en su libro de 1908, parece haber omitido deliberadamente los casos de telepatía probatoria, y, como él hace mención sólo de historias mediocres, inciertas, no le cuesta establecer la negación de la telepatía (criptestesia). Pero estos no son procedimientos de discusión equitativos. Las historias del Écho du merveilleux (Eco de lo maravilloso), así como a menudo las historias de Aksakoff, son en general muy discutibles, tanto para la observación misma como para la interpretación55.

55. Grasset, Loc. cit. (En el lugar citado), 316. El capítulo Exposé des faits (Exposición de los hechos de 13 páginas, sobre las cuales Mad. Couesdon (la vidente de la calle Saint-Denis), tiene dos, y M. Dace (este joven ocultista bien conocido) (¿?) tiene dos también. ¿Es una crítica digna de Grasset?

Ernesto Bozzano
Mad. C..., que no es en absoluto médium profesional, les dio una sesión a M. Venzano y a M. Bozzano en el Círculo Minerva de Génova. Desde el principio, le es indicado a través de raps (golpes acompasados) a Mad. C..., que su joven hijo Robert, que había dejado con buena salud en su casa, padece una fuerte fiebre. En seguida Mad. C... dejó la sesión, y comprobó, en efecto, que su hijo Robert,  con gran inquietud de su criada, estaba en plena crisis febril (40º).

El hecho apenas es convincente por varias razones.

M. Venzano, experimentando con las Mlles. G... que no son en absoluto médiums profesionales, y que tienen sólo las manos sobre la mesa (las respuestas tienen lugar por los raps), pensó en un amigo suyo, compañero muerto hacía algunos años. Este nombre fue dado, y también el nombre de uno de los compañeros de clase del propio Venzano y de un amigo. En el momento en que el experimento iba a acabarse, el nombre de Ciompari fue dado. Entonces, buscando en su memoria, descubrió que era el nombre (familiar) de un pariente bastante próximo, que murió octogenario hacia algunos años. Después la mesa dio, sin que Venzano lo hubiese pedido, el nombre de Teresa Bartolini, que fue la mujer de Ciompari56.

56. A. S. P., 1905, XV, 694

Conde Ugo Baschieri
El Conde Ugo Baschieri57 en una sesión privada, en casa de Mad. J. H... en París, calle Saint-Charles (XV Distrito) cerca de las fortificaciones, el 31 de julio de 1914, dijo de repente: «Un personaje muy importante va a ser asesinado. ¡Cuanta sangre! ¿Qué hora es?» Entonces miramos la hora: eran las 21 horas 40 minutos. «¡Pues bien! pasa algo hacia tu bulevar de los Italianos.» Entonces, el 31 de julio de 1914, entre las 9 horas 35 minutos y las 9 horas 40 minutos, a unos 300 metros del bulevar de los Italianos, el gran orador Jaurès fue vilmente asesinado.

57. De Vesme, Un clairvoyant (Un clarividente), A. S. P., XXV, noviembre de 1915, 263.

No podemos introducir este caso en las premoniciones; porque el hecho ha sido señalado en el mismo momento en el que se producía.

Aunque podemos como siempre, cuando estamos resueltos a negarlo todo, invocar el azar, como una explicación muy mediocre.

Apolonio de Tiana
Al comparar este caso con el caso del asesinato de la Reina Draga, mencionado más adelante, y también con el célebre caso, citado por de Vesme, de Apolonio de Tiana, que dando un discurso en Éfeso, se interrumpió súbitamente diciendo que se acababa de dar muerte al tirano Domiciano (en Roma). El relato fue hecho por Filóstrato y por Dión Casio en su historia romana. ¿Pero podemos creer en eso?

M. Lemaire, profesor en Ginebra, experimentando con H. Smith58, relata que la médium, al principio de la sesión, sintió un olor a piedras. Ella pretendía que Jean viniese por Mad. N... que ya había asistido a algunas sesiones. Entonces Mad. N..., después de consultar, cuestionando viejos recuerdos, recordó que, cuando ella era una niña, un obrero de cantera, llamado Jean, le había tomado gran afecto. Su tipo de trabajo era, por otra parte, preparar y encender mechas de azufre. Es poca cosa: no es nada.

58. A. S. P., 1897, VII, 74.

M. Arthur Hill59 relata experimentos muy concluyentes. Uno de sus amigos, M. Franck Knight llegó, absolutamente de incógnito, a casa de Miss Mac Donald, médium profesional, que le dijo su nombre (Franck), el nombre de su madre, Freda Katherine, los nombres (Janet y Herbert) de su hermano y hermana, y de Benjamin, su tío.

59. New Evidence in Psychical Research (Nueva Evidencia en la Investigación Psíquica), con una introducción de Sir Oliver Lodge, Londres, W. Ridder, 1911.

Otro médium, M. Watson, le dio a M. Fr. Knight el nombre de su madre, Mary Katherine, de su bisabuelo, Oliver Upton, de dos parientes de M. Fr. Knight, Kathleen Thornes y Benjamin Thornes, a cuyos nombres Watson añadió el nombre de Carter, que es el de la familia de M. Knight, pero de una fecha muy antigua, remontándose más allá de un siglo.

Otros experimentos muy numerosos, con Watson, se han hecho también, que parecen haber llevado a la evidencia de la criptestesia incluso a una persona tan poco crédula como M. Arthur Hill. Suponiendo, lo que es bastante absurdo, que M. Watson fue a investigar a los cementerios, para informarse de nombres inscritos sobre las tumbas, en referencia a la gran familia de M. Knight, no todo es explicable. Sigue siendo imposible. Toda esta discusión ha sido cuidadosamente elaborada, con todos los detalles necesarios, por M. A. Hill (pág. 113-116).

Yo creo que M. A. Hill tiene razón al decir:

1º Que los fraudes debidos a investigaciones perseverantes, difíciles, casi imposibles, y múltiples, hechos requeridos por los médiums para mejor engañar a la persona que les consulta, son al extremo improbables. Los detectives que le siguieron los talones a Mad. Piper no obtuvieron nada.

Tengamos en cuenta también - lo que es importante hacer notar - que los médiums que hiciesen tales investigaciones se expondrían siempre a ser sorprendidos en flagrante delito de engaño preparado, que los perdería definitivamente.

2º No hay alucinaciones por parte de los observadores.

3º La probabilidad de ciertos éxitos obtenidos en las investigaciones criptestésicas es a veces tan pequeña, que no podemos invocar decentemente el azar.

4º Todo depende en suma del rigor de la experimentación. Si el experimentador queda completamente mudo, sin dar el menor signo de aprobación o de negación; si es absolutamente indiferente, y si toma notas completas sobre todo lo que se ha dicho, entonces el experimento es válido. Por otra parte, la indiferencia, tanto como el completo y riguroso registro de todas las palabras del médium, es verdaderamente muy difícil.

Mad. Briffaut, en París, dio pruebas admirables, absolutamente ciertas, de lucidez; me contentaré, entre muchas otras, con dar las siguientes.

Mad. M. G. de Montebello, visitando a Mad. Briffaut, mientras que con toda certeza Mad. Briffaut no podía saber ni su nombre, ni nada de ella, de inmediato recibió una prueba demostrativa de criptestesia. «Veo a alguien que se llama L... - Louis, ¿no es así? - (Signo de asentimiento con la cabeza por parte de Mad. de M...) ¿Es su hijo?... - Sí. - ¿Murió durante la guerra? - No... - Sin embargo, dijo Mad. Briffaut, él me hace un signo de que murió bruscamente, brutalmente, de repente...» De hecho Louis de Montebello, antes de la guerra, fue, por un raro y trágico acontecimiento, alcanzado por un rayo. Téngase en cuenta que, si Mad. Briffaut cometió un error, es un error de interpretación. Ella vio la muerte brutal, brusca, súbita, de Louis, y concluyó (erróneamente, pero según toda verosimilitud) que había sido por un hecho de guerra. Otras indicaciones precisas y preciosas fueron dadas. Al lado de Mad. de Montebello, Mad. Briffaut vio a una vieja dama que escribía, escribía constantemente. Se trataba claramente de la abuela de Mad. de Montebello que pasó escribiendo sus memorias los últimos quince años de su vida.

Es necesario observar que este experimento con Mad. de Montebello fue muy bello; y que, sin embargo, con otras personas Mad. Briffaut tuvo resultados completamente nulos. La clarividencia, en estos casos, parece depender casi tanto del perceptor como del emisor. En general, Mad. de Montebello, cuando va a consultar un médium, un sensitivo, un sonámbulo, obtiene respuestas extraordinariamente detalladas y precisas, de manera que estaría tentado a suponer que la lucidez del médium no se ejerce indiferentemente para todo el mundo. Hay algunas personas que les inspiran, y otras que no les inspiran.

Mad. A. G. Le Ber, mi hija, de la que Mad. B... conocía su nombre, recibió cantidad de precisiones, cuyo valor se encuentra apenas atenuado por el hecho de que el nombre de Mad. Le Ber fuera conocido por Mad. Briffaut. En efecto, para saber todo lo que ella dijo, Mad. Briffaut debería haber realizado una investigación prolongada y difícil. En todo caso Mad. Briffaut literalmente indicó una conversación absolutamente íntima que Mad. Le Ber tuvo con su hermano, mi hijo Albert, muerto durante la guerra, y esta conversación íntima, no la conocía nadie vivo a excepción de Mad. Le Ber.

Arnaud de Gramont, bajo el seudónimo de doctor X..., fue a ver a Mad. Briffaut y le dijo que perdió a su hijo en la guerra. Mad. Briffaut le dijo, lo que era cierto: «lo mataron de una herida en la cabeza, cayó desde muy alto: estaba en la aviación...» Ella vio el nombre S... mont. (El nombre del hijo de A. de Gramont era Sanche.)

El Bulletin de l'Institut Métapsychique (Boletín del Instituto Metapsíquico) de París, 1920, números 1 y 2,  contiene también indicaciones diversas muy interesantes sobre las criptestesias de Mad. Briffaut. A M. Jean Lefebvre, completamente desconocido de ella, Mad. Briffaut le dijo el nombre de su hermano Pierre y de su otro hermano Joseph. Ella dijo que la mujer de Joseph había muerto hacía menos de un año, de una operación realizada en el hígado, lo que era cierto. A M. Lange, Mad. Briffaut, le dio detalles que nadie podía conocer. A M. Lemerle, informado y sagaz observador, que Mad. Briffaut no podía conocer, Mad. Briffaut le dijo de inmediato: «¡Veo a Jacques! Un hombre joven muerto de una manera trágica... Y yo le oigo llamar: El escribe Jean, Henri...» De hecho ambos hijos de M. Lemerle habían sido víctimas de un grave accidente de automóvil: ellos se llamaban Henri y Jacques. Henri murió, y Jacques escapó de la muerte. Hay también de Mad. M. Forthuny (Revue spirite - Revista espiritista, mayo 1921, 144), un bello caso de clarividencia dado por Mad. Briffaut.

Hechos completamente análogos a los que dio Mad. Briffaut en París, de Mad. Leonard de Londres, fueron obtenidos por un sensitivo llamado Ludwig Aub, de Munich60. Un estudiante de medicina, del que no se da su nombre, ni su profesión, fue a encontrarse con Aub, que le dijo: «Usted es estudiante de medicina, le gusta la música y sobre todo Mozart. Su padre era médico; su abuelo, médico rural en Sttetin.» Al Dr. O... Aub le dijo: «Su padre era filósofo, su madre es de origen inglés, pero vivió en Austria. Usted acaba de casarse.» Todos detalles correctos. Al Dr. S... Aub le dijo: «Lo que hay de característico, es que usted tiene en su casa una gran pintura de tiempos de Alberto Durero. Es preciosa, y es su orgullo.» Todo esto era cierto. Al Dr. G... Aub le dijo: «Usted tiene una predilección por Gustave Flaubert.» De hecho esa misma mañana el Dr. G... escribió un prefacio a las obras de Flaubert.

60. Von R. Tischner, Eine physiologisch-okkultistische Studie (Un Estudio fisiológico-ocultista) (Psychische Studien - Estudios Psicológicos, XLVII, 1920, 598-612). Tischner cita diversas publicaciones sobre Aub, que han aparecido en Munich, del Dr. Dingfelder, de G. W. Surga, etc.

M. Hayward analizó metódicamente las respuestas de Mad. K. (cerca de Montreal). Pero no parece que hubiese habido alguna lucidez superior (Fortune telling - Adivinación. Am. S. P. R.), 1921, 185.

En resumen, de todos estos experimentos de criptestesia, tanto sobre los sensitivos como sobre los médiums y los sonámbulos, surge una conclusión muy clara, indiscutible, que es que hay una facultad de conocimiento por otras vías distintas que las vías sensoriales ordinarias.

En la actualidad (1921) no está permitido dudar más, y se ha convertido en una idea casi común, que pronto se volverá clásica, y que asombrará haber sido tan desconocida, tan ridiculizada, tan negada por la ciencia oficial.

Me estará permitido recordar con algún orgullo que en 1888, P. S. P. R., (v), yo había afirmado claramente este hecho extraño que hoy domina toda la metapsíquica subjetiva.

«Existe, entre ciertas personas, en ciertos momentos, una facultad de conocimiento que no tiene ninguna relación con nuestras facultades normales de conocimiento.»

No tengo que cambiar nada de lo que dije en 1888; sino que hoy esta propuesta, que parecía terriblemente temeraria, está a punto de ser aceptada unánimemente, particularmente por Mad. H. Sidgwick, por Sir Oliver Lodge. Mañana será tan simple que no querremos creer que había alguna temeridad en sostenerla.

El fenómeno de la criptestesia es tan cierto como todos los hechos probados, reconocidos por la ciencia. Para negar esta criptestesia, habría que revelarse contra todo lo que es una demostración científica.

Todos estos experimentos de Mad. Briffaut, como los de Mad. Leonard, de Mad. Piper, parecen - y está en contra de mi voluntad hacer este reconocimiento - aportar un tipo de confirmación a la teoría espiritista. Porque la lucidez de estas videntes parece ejercida por un espíritu que parece intervenir para enseñarles tal o cual hecho. Tengo cuidado de sacar como consecuencia que las cosas pasan así, pero todo pasa como si el espíritu del muerto interviniese para decir su nombre, sus relaciones, los hechos que conoce y conversar con el guía del médium.

Pero esto es probablemente sólo aparente. El procedimiento del conocimiento sigue siendo un misterio. La hipótesis de que los hechos nos son comunicados por un ser de apariencia humana es una hipótesis después de todo muy antropomórfica. Podemos tenerlo en cuenta, pero provisionalmente: sin embargo, está permitido tomar la posición científica que en esta materia delicada yo adopte: yo considero la criptestesia como absolutamente demostrada, pero me niego, por insuficiencia de pruebas, a toda hipótesis sobre el origen de estas revelaciones y de estas adivinaciones.

Hay otros varios hechos interesantes, que no mencionamos, señalados por Myers, por Bozzano, y por otros autores; porque pueden ser explicados - aunque la mayoría de las veces la explicación sea bastante inverosímil - por nociones olvidadas, inconscientes, pero normales. Para nosotros hace falta que hubiera imposibilidad absoluta de un conocimiento normal para permitir introducir la hipótesis de una criptestesia. M. Heintzer, por ejemplo, vio a su padre aparecer en frac, con una barba blanca. Sabía que su padre había muerto, pero él le había conocido sólo con una barba no blanca. Pero mientras que M. Heintzer hijo estaba en el extranjero, se había enterrado a M. Heintzer padre, en frac, y su barba se había vuelto rápidamente blanca durante el curso de su última enfermedad. ¿No es posible que M. Heintzer hijo lo hubiera sabido, aunque afirme, muy lealmente sin duda, ignorarlo?

Théodore Flournoy
Es posible que Flournoy tenga razón suponiendo que el nombre de Burnier no llegó por vías metapsíquicas o criptestésicas. Aunque la explicación por vías normales sea terriblemente retorcida e inverosímil, hay que admitir todas las veces que sea posible.

Hay que admitir también que la memoria latente posee poderes extraordinarios que hacen que la ilusión sea posible. Stainton Moses, escribiendo automáticamente61, bajo el dictado de Rector: «Vaya a la biblioteca, y tome el penúltimo libro sobre la segunda sección, vea el último párrafo de la página 94, y usted encontrará allí esta frase...» Sigue una frase muy larga... Entonces Stainton Moses se levantó, fue a por el libro, y verificó que la cita era correcta y estaba en la página 94. Pero debemos suponer que hay allí sólo una reminiscencia muy perfecta, muy completa, sin que sea necesario ver allí un hecho de criptestesia. Poco después R... escribió: «El Papa es el último gran escritor, etc. Tome el undécimo volumen de la misma sección, ábralo, y usted encontrará esta frase...» Y, en efecto, Stainton Moses se levantó, abrió el libro, y en la página 145 encontró allí esa cita.

61. Delanne, Rech. sur la médiumnité (Investigación sobre la mediumnidad), 342.

William Stainton Moses
La historia es muy extraña. ¿Cómo se abrió el libro justo por la página donde estaba la cita? ¿Fue una coincidencia fortuita? Pero el azar no explica nada. ¿Acaso en estado semi-sonambúlico M. Stainton Moses ya había abierto el libro en esta página?

Mad. R... me dio admirables ejemplos de criptestesia que no se pueden explicar por la telepatía.

Mad. R... es una dama de cuarenta años, que no es una médium profesional. Ella está casada, y es madre de familia. Si ella se ocupó por el espiritismo, es porque, en una trágica ocasión, siendo muy joven, tuvo una visión que la protegió, dice ella, de un gran peligro. (Hubo para Hélène Smith una protección análoga, al principio de su vida.)

Las comunicaciones que ella dio fueron tanto por la escritura automática (la mayoría de las veces); como por palabras; y, muy raramente, por raps.

Citaré tres hechos muy demostrativos.

1º Se trataba de uno de mis queridos amigos, que había muerto hacía poco, al que ella jamás había conocido, y, del que creo, no había pronunciado su nombre delante de ella. Ella me dijo que se llamaba Antoine, que yo entré en su dormitorio algunos instantes después de su muerte, y que yo le dí un beso en la frente; ella añadió que se apellidaba Carlos. Este nombre, el detalle relativo a este beso, y sobre todo este hecho de que se apellidaba, él sólo entre todos mis amigos, Carlos, es característico.

Antoine, hablando por Mad. R... dijo todavía que con Lucie, su mujer, él estaba en Fontainebleau. «Allí, nosotros fuimos tristemente felices.» La estancia en Fontainebleau, y la expresión de que fueron tristemente felices, según el testimonio de la viuda de Antoine, eran detalles absolutamente desconocidos de todos, incluso para mí, y muy ciertos. El nombre de Lucie parecía ser un gran error. En efecto, como me dijo más tarde la viuda de Antoine, a menudo Antoine le decía: «¡Qué lástima que no te llames Lucie! ¡es el nombre que yo prefiero!»

2º El otro caso todavía es más sorprendente. Uno de mis parientes cercanos, un hombre joven de veintiún años, se envenenó una tarde (con estricnina). Estuvo oculta a todo el mundo la causa de esta muerte. (Su padre, su tío, y yo, éramos los únicos que lo sabíamos.) Ningún periódico, desde luego, había hablado de eso y jamás habló. Tres semanas después, yo le pedí a Mad. R... el nombre de una persona, estrechamente relacionada conmigo, que murió. Mad. R... me dijo: «Se llama Georges»; y ella añadió: «Usted fue a su lecho de muerte, él tenía una espuma roja en los labios.» lo que es absolutamente cierto... luego dijo: «Lulu, Lulu». En su familia teníamos la costumbre de llamar a Georges, «Lolo». Dejo a un lado errores muy graves y numerosos. Pero hay un detalle característico. Georges, hablando por Mad. R... dijo: «¡Stephen, Stephen! ¡Oh! esta escritura, ¡me parecía que nunca podría acabarla!» Entonces he aquí un detalle de una precisión asombrosa, y absolutamente ignorado por todos. Antes de matarse, el desgraciado Georges había escrito una larga carta, que dejó abierta sobre la mesa, a su amigo Étienne. Esta carta, nadie (salvo su padre, su tío, y yo) la vio. Entonces, Mad. R... que vivía muy sola, que no conocía a nadie de mi familia, no podía absolutamente saber nada sobre todos estos hechos, guardados rigurosamente en secreto por tres personas. Por mi parte, yo ignoraba completamente el nombre de Étienne, amigo de Georges. (La palabra inglesa Stephen corresponde a la palabra francesa, Étienne.)

3º El tercer hecho, de mayor importancia (porque después de reflexión, me parece uno de los casos más sorprendentes de criptestesia que se hubiera podido obtener), es el siguiente:

Lo doy detalladamente, porque todas las condiciones han sido rigurosamente anotadas, y muestra una lucidez sorprendente, ejercida a 2000 kilómetros de distancia.

En junio de 1906, a las 10:30 de la noche, después de diversas frases incoherentes, en presencia de mi amigo Octave Houdaille, de Mad. S..., de Mad. R... y de su hija, de doce años de edad, obtuvimos la frase siguiente a través de los raps, más nítidos de lo que jamás los tuvimos. (Hubo apenas, dos o tres veces, en el curso de todos mis experimentos con Mad. R... frases inteligibles dichas por los raps.)

Bancalamo.

Entonces no pude dejar de decir: «¡Eh! ¡es del latín, Calamo (Caña)!» Pero, imperturbable, el dictado por raps continuó: «Banca la mort guette famille. (Banca la muerte acecha a la familia.)»

A partir de este momento, las respuestas fueron incoherentes.

Al principio pensé que se trataba de la palabra italiana, Bianca - Blanche (Blanca). - Pero ninguna de las personas presentes pudo atribuir a una Blanche cualquiera esta frase enigmática.

Asesinato de la Reina Draga
Al día siguiente, jueves, a las 14 horas, llegó a París la noticia del asesinato de Draga, Reina de Serbia. Oficiales serbios, después de haber comprado la complicidad de viles personajes de palacio, habían entrado durante la medianoche en el palacio del Rey Alexandre, y lo habían asesinado, a él, y a la Reina Draga, su mujer. Los dos hermanos de Draga también fueron asesinados. Draga tenía dos hermanas, que, aquella tarde, escaparon de la muerte sólo por milagro.

Pero en ningún instante soñé con unir este trágico acontecimiento a la sesión íntima que habíamos tenido el día anterior. Ninguno de nosotros, ni Mad. R..., pensamos en una relación cualquiera, incluso a distancia.

Dos días después, el viernes, leyendo en Le Temps (El Tiempo) algunos detalles relativos a este crimen, supe que el padre de Draga se llamaba Panka, y esto fue para mi como un rayo de luz.

1º La palabra de Banca, es más o menos el nombre de Panka (volveré sobre eso enseguida).

2º El minuto en el cual el mensaje fue dado, 22:30 horas, en París, corresponde exactamente, minuto por minuto, con el momento en el que los oficiales asesinos salían del Hotel de la Couronne de Serbie (Hotel de la Corona de Serbia) para ir al palacio a matar a Draga (es decir, a medianoche). (La hora de Belgrado va 1:30 horas por delante de la hora de París.)

3º Las palabras se aplican exactamente, con sorprendente precisión, a un peligro que amenaza a toda la familia de Panka.

De hecho, si quisiéramos intentarlo, no encontraríamos nada mejor que estas palabras: La mort guette famille (La muerte acecha a la familia), para indicar cual era a la medianoche el estado de las cosas de la amenaza para la familia de Panka.

Vayamos ahora a la cuestión de saber si las cinco letras Banca pueden aplicarse al padre de Draga.

Sobre estas cinco letras, con una probabilidad de 1/25, sólo hay tres buenas. La probabilidad total compuesta es entonces en cifras redondas, 1/1500º.62

62. Nota del Búho Miope: Si aplicamos aquí la fórmula de probabilidad compuesta vista ya anteriormente en este capítulo:
donde para este caso α=3, β=2, s=α+β=3+2=5, p=1/25 y q=24/25; entonces la probabilidad compuesta tendrá un valor de 1/1695, en lugar del 1/1500 indicado. En principio esto no resta nada a lo dicho por Richet.


Pero, al análisis, vemos que la probabilidad es mucho menor aún. En primer lugar, para la totalidad de la palabra, hay un número de letras que es el mismo. Habría podido tener 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10 letras (Jean, Marie, Robert, Étienne, Julienne, Éléonore, Marguerite): por consiguiente, la probabilidad de que tenga el mismo número de letras, es de 1/7 y la probabilidad compuesta se hace 1/10500, lo que comienza a ser bastante bajo63.

63. Nota del Búho Miope: Teniendo en cuenta lo indicado en la nota 62, el valor que aquí sale como 1/10500, obtenido de multiplicar 1/1500 por 1/7, debería ser de (1/1695)·(1/7)=1/11865. No obstante, pienso que esta probabilidad de 1/7 es cuando menos discutible, puesto que el número de nombres que pueden formarse con 4, 5, 6, 7, 8, 9 ó 10 letras no es el mismo. Lo dicho, todo este cálculo de probabilidades es cuando menos discutible. No es mi misión, en este momento entablar tal discusión, por lo que no continuaré, aceptando dicho valor.

Y lo que es mejor. El intercambio de la letra B por la letra P no sería un error completo, si la comunicación se lleva a cabo a través del sonido. Como sabemos, la B y la P se pronuncian más o menos de la misma forma; los Alemanes dicen una pataille (para referirse a la palabra bataille -batalla-), una pipliothèque (para referirse a la palabra bibliothèque -biblioteca-), asimismo dicen un brophète (para referirse a la palabra prophète -profeta-).

El error relativo a la cuarta letra de la palabra Banca es muy curioso. En el nombre del padre de Draga, esta cuarta letra es, en alfabeto serbio, una sola letra que se pronuncia dj o dz o tz, letra que nuestro alfabeto romano, el único que nosotros podemos deletrear, no la contiene. Admitamos, si se quiere, que la B es un completo error; pero por lo menos reconozcamos que la C es una letra acertada, y nosotros tendremos la probabilidad total (compuesta) de 1/500000º.64 Ésta no es una certeza matemática: es la certeza moral absoluta.

64. Nota del Búho Miope: En este caso, para ser más exactos, en lugar de 1/500000 debería poner 1/569660.

En todos los experimentos de metapsíquica subjetiva, hay sólo tres hipótesis posibles.

A.- Proviene de una mala observación, una colusión65, o de una ilusión;
B.- Proviene del azar;
C.- Proviene de la criptestesia.

65. Nota del Búho Miope: Según el Diccionario de la Lengua Española, la colusión es un pacto ilícito en daño de tercero.

El Rey Alexandre y la Reina Draga
Sin embargo, en este bello experimento, la hipótesis de una colusión o de una ilusión debe ser absolutamente descartada. La monición fue escrita antes de que el acontecimiento hubiera sido conocido. Nadie en París sabía el 10 de junio a las 22 horas que un complot iba a estallar contra la Reina Draga. Razón de más, entre las cinco personas que se encontraban allí, probablemente ignoraban la existencia de la Reina Draga, que nunca tuvieron relación con nadie de los Balcanes, y que no tenían sobre Serbia más que nociones primarias.

Por lo tanto, como hipótesis sólo queda el azar o la criptestesia.

¡Pero no es por el azar! Porque no sólo se dijo un nombre, cuya probabilidad era de 1/500000º, sino que también se dijo la fatídica frase: «La muerte acecha a la familia» pronunciada a las 22 horas, que posiblemente sólo se podía aplicar, a una única de entre los cincuenta millones de familias que existían aquella tarde en Europa, con tanta precisión como a la familia Panca, en la que tres hijos morirían a los pocos minutos.

Grasset no dudó en decir, sin embargo, que el azar dio Banca en lugar de Panka, y que las palabras: la muerte acecha a la familia, podían, en ese minuto, dirigirse a millares de otras familias distintas de la familia Panka. La objeción es verdaderamente ridícula.

En efecto, si fue una fuerza inteligente quien inspiró esta frase - y la apariencia es atrevida para esta hipótesis - parece que esta inteligencia hubiese querido hacer una cita cuya autenticidad pudiese ser comprobada. Si Panka hubiese sido un trabajador de una vieja panadería a las afueras de Belgrado, me hubiera sido radicalmente imposible saber jamás si esta monición era real o imaginaria. Que la comprobación fuese posible no sería aplicable a cincuenta millones de familias en el planeta Tierra; sería a un centenar de familias a todo lo más.66

66. Nota del Búho Miope: Existen en este relato una serie de inexactitudes que me hacen dudar, en cierta medida del mismo. Lamento enormemente esta situación, puesto que Richet en más de una ocasión ha puesto en duda la falta de rigor de algunos de los experimentadores del fenómeno criptestésico. Desconozco el origen de tales inexactitudes, si son debidas al propio Richet o al editor del libro, o si hay alguna otra causa desconocida por mí, que pueda justificarlas. Paso a relatar en que me baso para decir esto. En primer lugar, la historia que aquí se describe se fecha «En junio de 1906...». Se comenta más adelante que «Al día siguiente, jueves, a las 14 horas, llegó a París la noticia del asesinato de Draga, Reina de Serbia.» La primera inexactitud está en el año del asesinato de la Reina Draga, que fue en 1903, no en 1906. Las primeras noticias de dicho asesinato se recibieron en París al día siguiente, jueves, 11 de junio de 1903, y publicadas en el diario Le Temps (El Tiempo) al día siguiente, viernes, 12 de junio de 1903. A continuación, se indica «Dos días después, el viernes, leyendo en Le Temps (El Tiempo) algunos detalles relativos a este crimen, supe que el padre de Draga se llamaba Panka...» Pues bien, el nombre del padre de Draga, salió publicado, no el viernes, sino el sábado, 13 de junio de 1903, en dicho diario (eso sí, la noticia fue escrita el viernes 12 de junio de 1903, por el autor de la misma); el nombre del padre de Draga, que Richet denomina Panka, y que según él leyó en Le Temps (El Tiempo), aparece citado en la primera página del mismo (última columna), pero no aparece como Panka, sino como Panta Liunievitza. Esperemos que todos los relatos de Richet que aparecen en esta obra no sufran de semejante inexactitud, pues pondrían seriamente en duda el rigor de sus investigaciones, y de los hechos aquí descritos.

B.- Método del alfabeto oculto.

Sir William Fletcher Barrett
Aquí debo indicar un método diferente que yo imaginé para constatar la criptestesia. Ella (la criptestesia) ha tenido éxito, por otra parte, con este método, debido a que he experimentado con un médium dotado de una sensibilidad especial que se adaptaba a él. Pero Sir William Barrett ha demostrado que con otros médiums ella podía tener éxito. En todo caso, sería deseable hacer un uso frecuente del mismo, ya que tiene valiosas ventajas. Éste es el método que he llamado del alfabeto oculto67. No me atrevería, sin embargo, a recomendarlo con insistencia; porque me parece más sabio dejar que cada médium actúe según su inspiración, sin señalarle por cuales vías debe dar sus respuestas.

67. Ver Ch. Richet, La suggestion mentale et le calcul des probabilités (La sugestión mental y el cálculo de probabilidades), Rev. Philosophique (Revista Filosófica), octubre 1884, 609. - Des mouvements inconscients (Los movimientos inconscientes) (Hommage à M. Chevreul - Homenaje a M. Chevreul), París, Alcan, agosto 1886 y Revue de l'hypnotisme (Revista del hipnotismo), 1886, 170 y 209. - Un excelente análisis ha sido dado en P. S. P. R., 1884, fasc. VII, 239. - Relation de diverses expériences (Relación de diversos experimentos), etc., P. S. P. R., junio 1888, 138.

Estos experimentos fueron hechos con Gustave Ollendorff, Henri Ferrari, Louis Olivier, Albert Père y Gaston Fournier, ¡casi todos muertos, por desgracia! mis queridos y fieles compañeros. El médium era mi difunto amigo Gaston Fournier, de una edad de treinta y dos años, hombre amable, de segura y perspicaz inteligencia (muerto en 1917).

Fig. 10. - Disposición del experimento denominado del alfabeto oculto (Ch. Richet).
E, D, C están en la mesa. Los movimientos de la mesa son indicados por un timbre, gracias a un dispositivo eléctrico que hace sonar una campanilla tan pronto como una de las patas de la mesa se levanta. A, recorre el alfabeto que está oculto a E, D, C, que están de espaldas. B, en el momento en el que la campanilla (indicando el movimiento de la mesa) resuena, escribe la letra correspondiente sobre la cual A había parado un instante el lápiz.
El experimento fue realizado de la siguiente manera:

G... el médium, tiene las manos sobre la mesa, y cada movimiento de la mesa acciona un pequeño timbre eléctrico: C... y D... tienen también las manos sobre la mesa, pero no tienen ninguna acción. A tres o cuatro metros de distancia, en otra mesa, está colocado un alfabeto detrás de una gran caja de cartón, dispuesto de tal modo que G..., que le da la espalda, no pueda ver nada, incluso si no hay nada de cartón para ocultar el alfabeto. En esta mesa están sentados A... y B... A... recorre el alfabeto, B..., tiene un lápiz e inscribe la letra que responde al movimiento de la mesa, movimiento que ocurre lejos de él, pero que conoce por el timbre (fig. 10, pág. 206).

Resultaba que las letras así indicadas daban palabras y frases que tenían un sentido. Por consiguiente, las presiones musculares inconscientes que G..., el médium, ejercía sobre la mesa estaban determinadas por una lucidez asombrosa, la percepción de la letra que debía ser dicha. Todo pasaba como si G..., queriendo enviar un mensaje, viese el alfabeto. Él no podía verlo, porque este alfabeto, al cual daba la espalda, estaba oculto por una caja de cartón, y los movimientos, forzosamente irregulares, del lápiz que pasaba sobre las diversas letras del alfabeto, se hacía sin el menor ruido. Hay que añadir que, durante el experimento, intencionadamente hablamos, cantamos, recitamos versos, armando tal jaleo que apenas A... que era quién escribía, apenas podía oír la campanilla.

Un día, como precaución adicional, en lugar de un alfabeto cuadrado, empleé un alfabeto circular. Además, no comencé por la A, sino por una letra cualquiera, y recorrí el alfabeto a una velocidad muy diferente. La respuesta fue una respuesta inteligente: Fa zol do. Ahora bien, este es un fenómeno de criptestesia, porque Fa zol do, no son letras arrojadas al azar.

Ahora bien, todas las respuestas que tienen un sentido, aunque en si mismas no digan nada interesante, son una indicación de la criptestesia, una criptestesia de una naturaleza especial, que es el conocimiento (por Gaston, el médium) de tal o cual letra del alfabeto oculto, sin que ni la vista normal, ni el oído normal, se lo puedan enseñar.

Hubo frases completas, de versos franceses devueltos, como por ejemplo:

«Tombe aux pieds de ce sexe á qui tu dois ta mére.»
Arrojate a los pies de este sexo al que debes a tu madre.»)

o de versos latinos:

«Infandum, rejina, jubes renovare dolorem.»
Indecible, rejina, la oferta para renovar el dolor.»)

o de frases de francés antiguo: cuando era supuestamente Villon quien respondía:

«Ou sont les neiges d'antan?
«Louys le Cruel,
«Essai sur daemoniomanie.
(«¿Dónde están las nieves de antaño?
«Luis el Cruel,
«Ensayo sobre daemoniomanie.)

Estas frases son, en sí, perfectamente insignificantes, pero todas ellas testimonian la criptestesia, puesto que le era absolutamente a Gaston, cuyos músculos movían la mesa, saber en qué punto estaba el lápiz que se movía de manera irregular, silenciosamente, sobre el alfabeto oculto.

Sir William Crookes
El ilustre William Crookes vino un día a mi casa para asistir a uno de estos experimentos. Él hizo una pregunta mental. «¿Cuál es el nombre de mi hijo mayor?» Gaston no sabía nada de inglés. Sin embargo, por el alfabeto oculto tuvimos la respuesta «I know only the slang. (Yo conozco sólo la jerga.)» No sólo el alfabeto estaba oculto, sino que además, estaba iluminado sólo por una pequeña lámpara que permitía apenas ver las letras. La respuesta se puede aplicar más o menos a casi cualquier pregunta, pero, lo que es importante, es que los movimientos de la mesa se correspondían a los movimientos del lápiz sobre el alfabeto, movimientos que no podían ser normalmente percibidos por Gaston.

Estos experimentos también demuestran el poder del inconsciente, porque Gaston, como todos nosotros, durante todos estos experimentos muy complicados (a veces dictando al revés un verso en latín), cantaba, reía, hablaba, discutía. Toda la parte consciente de su personalidad estaba en gran actividad, mientras que la parte inconsciente, independientemente de la consciente, tenía una actividad no menor, y se ejercía en otro dominio.

¿Esta criptestesia especial para el alfabeto es telepática? Es muy posible. Nada nos permite afirmarlo o negarlo. Sin embargo, en un caso hubo ciertamente criptestesia no telepática, por lo menos para las personas presentes, aunque el resultado (calculado por el método de probabilidades), no sea sorprendente en absoluto. Le dije a M. D... muy escéptico, que no asistía a estos experimentos: «Piense en un nombre cualquiera, que sea de un personaje histórico o de un desconocido, nosotros lo encontraremos a través de la mesa y se lo diré mañana.» La respuesta fue F. N. T. B. T. Si se toma la letra precedente (lo que es perfectamente autorizado a hacer), tenemos EMSAS.

El nombre pensado por M. D... era César o Coesar. Sobre 5 letras, hay pues, con la probabilidad de 1/25º, 2 buenas, son, como probabilidad total, según la fórmula citada más arriba, aproximadamente 1/42º, lo que es poco68. Pero en realidad, hay mucho más. Porque es una palabra de 5 letras, respondiendo a una palabra pensada de 5 letras, es decir, una probabilidad de 1/7º aproximadamente, de tener 5 letras. Entonces esto se hace 1/294.69 Es aún más, porque, si la mesa retrasaba la respuesta, la última letra R ha sido indicada como S, la primera letra C habría sido indicada con un retraso un poco más grande, y entonces tenemos DMSAR, lo que está bastante más cerca de Coesar.


68. Nota del Búho Miope: Una vez más no llego yo a un acuerdo en el valor de la probabilidad compuesta calculada por Richet y por mí. En este caso, si suponemos que α=2, β=3, s=α+β=2+3=5, p=1/25 y q=24/25; entonces la probabilidad compuesta sería de aproximadamente 1/70 en lugar de los 1/42. ¿Estoy haciendo algo mal?


69. Nota del Búho Miope: El valor 1/294 se obtiene de multiplicar 1/42 con 1/7. Si nosotros multiplicamos (1/70)·(1/7) el resultado es de 1/490.

Si indico este experimento que, al lado de todos los bellos experimentos que mencioné más arriba, es terriblemente mediocre, no es para que quiera tenerlo en cuenta: es solamente para mostrar el cálculo de probabilidades, cuando el experimento es irreprochable, para esto, es de una gran utilidad. Por mi parte, prefiero un experimento irreprochable, que se presenta con una probabilidad bastante fuerte, que un experimento cuya probabilidad es enormemente débil, pero donde hay un vicio ligero que le quita todo valor.

Mencionaré otro experimento todavía. Paul, el hermano de Gaston, bastante escéptico, y que no es médium en absoluto, asistió a la sesión sin tocar la mesa. Le pedimos pensar en un nombre cualquiera. El nombre en el que pensó fue indicado como Cheval por Chevalon. Mad. Chevalon, muerta hace algún tiempo, era amiga de la familia de Gaston y de Paul. Nosotros le pedimos al espíritu de Chevalon que nos dijera alguna cosa característica. A través de la mesa y el alfabeto oculto, obtuvimos esta frase: «¿Cómo está tu madre?» Sobre eso (hay que admitir), Gaston estaba verdaderamente asustado. A partir de este momento no quiso hacer más, ni aquella tarde, ni las tardes siguientes, experimentos donde desempeñaba el papel de médium. Jamás pude convencerlo de que continuara.


Sir William Fletcher Barrett
Los experimentos sobre el alfabeto oculto, que considero extremadamente importantes para dar una prueba clara de la criptestesia, han sido repetidas recientemente con gran éxito por Sir William Barrett70.


70. Informado por Miss Dallas. Expériences avec l'Oui-ja, les médiums opérant les yeux bandés (Experimentos con la Oui-ja, los médiums que operan con los ojos vendados) (A. S. P., marzo 1916, XXVI, 45).

Los médiums, amigos personales de Sir William Barrett, tenían los ojos completamente vendados; una máscara impenetrable cubría su cara; las letras del alfabeto, por lo tanto, no eran visibles, y además estas letras, situadas en desorden, estaban cubiertas por una placa de vidrio y un mantel. En estas condiciones hubo mensajes que tenían sentido. Poco importa, en el caso actual, el sentido de este mensaje; basta con establecer que las letras indicadas por el movimiento muy rápido y muy vigoroso de la plancheta no sucedía al azar, sino que contenía un significado muy preciso.

Esmé Stuart Lennox Robinson
En un caso muy bien observado por Sir W.-F. Barrett, la médium, H. Travers Smith, tenía una venda sobre los ojos, así como M. Lennox Robinson, y las letras del alfabeto estaban colocadas al azar bajo un cristal transparente. Una tarde, pocas horas después de ser torpedeado el Lusitania, fue indicado por el alfabeto así manejado que M. Hugh Lane (un amigo de ambos médiums, que lo habían conocido en América) se había ahogado. Durante la misma sesión, mientras que ya esta indicación había sido dada por la mesa, un periódico, en su edición de tarde, daba el nombre de Hugh Lane, como una de las víctimas del desastre del Lusitania71.

71. El relato muy detallado de esta monición ha sido hecho por Mad. Hesther Travers Smith, Voices from the void (Voces del vacío), Londres, W. Rider, 1919, 35 (Nota del Búho Miope: Aunque aquí se indica que el relato sale en la página 35, en realidad lo hace en la 49).

Sir Hugh Percy Lane
Es casi imposible tener en cuenta esta monición como muy convincente, porque el médium sabía que el Lusitania había sido torpedeado. Sir Hugh Lane se había ido a América desde hacía algunos días. A partir de ahí, el inconsciente, facilitó el llegar a la conclusión de que Sir Hugh Lane era una de las víctimas.

Parece que el siguiente experimento, muy análogo por otra parte, relatado también por Mad. H. Travers-Smith, es mucho mejor. Una tarde, después de una sesión infructuosa, de repente la mesa dijo: «Ship sinking, all bands, lost, William East over board. Women and children weeping and wailing; sorrow, sorrow, sorrow !! (Hundimiento del buque, todos los grupos, perdidos, William East por la borda. Mujeres y niños llorando y lamentándose; ¡¡dolor, dolor, dolor!!)» ¡En ese momento, un pregonero en la calle anuncia una gran noticia! Mad. Smith fue a por el periódico. Era el naufragio del Titanic. William East significaba probablemente William Stead.


Hester Travers Smith
Si el caso de Sir Hugh Lane no es convincente para la monición misma, el hecho es que la producción de mensajes por el alfabeto oculto, de los que Mad. Travers-Smith ha dado muchos, es una muy bella y decisiva prueba de criptestesia.


Un sabio profesor de filosofía de la Universidad de Groningen, M. Heymans, emprendió, por un método un poco diferente, experimentos que le dieron resultados notables. Experimentaba con un médium no profesional, un estudiante, todavía no ha publicado nada con este fin; pero él me envió una carta muy explícita, que doy textualmente.


«Nuestros experimentos de telepatía son ejecutados en dos cuartos superpuestos de mi laboratorio; en el cuarto inferior, que está iluminado, se encuentra el sujeto, cuyos ojos están vendados, y que está situado en una especie de armario cerrado por tres lados y por arriba, y habiendo en la primera pared una abertura, por la cual el sujeto pasa la mano. Esta mano puede moverse por encima de un tablero horizontal dividido (como en un tablero de ajedrez) en 6 x 8 = 48 casillas cuadrangulares. En el techo de este cuarto (que está construido de hormigón armado) se encuentra una ventana de 32 x 52 centímetros cerrada por arriba y por abajo por una cristalera de vidrio; y por esta ventana uno de nosotros, que se encuentra en el cuarto superior, mira el tablero y la mano del sujeto, y trata de dirigir (mentalmente (R) esta mano hacia una casilla determinada previamente por la suerte. Como este cuarto superior es oscurecido durante los experimentos, el sujeto no podría ver nada de los que sucede allí, aunque la venda y el armario no estuviesen ahí.»
Gerardus Heymans


«El sonido no puede penetrar por el techo. Incluso gritando no nos podemos entender, y sin embargo, la casilla correcta (probabilidad de 1/48) fue indicada 32 veces en 80 experimentos.» La probabilidad de estos 32 éxitos fue de (1/10) a la 21 potencia72.

72. Nota del Búho Miope: De nuevo no llego yo a un acuerdo en el valor de la probabilidad compuesta calculada por Richet y por mí. En este caso, si suponemos que α=32, β=(80-32)=48, s=α+β=32+48=80, p=1/48 y q=47/48; obtenemos una probabilidad compuesta de (1/79)31 = 1/79000000000000000000000000000000, en lugar de (1/10)21 = 1/1000000000000000000000.

Hay posiblemente, en estos elegantes experimentos, telepatía; pero en todo caso hay criptestesia, ya que el éxito en la indicación de la casilla contiene dos elementos: 1º la ejecución de la mente del emisor, y la telepatía que hay allí, es decir, una de las modalidades de la criptestesia; 2º después de que la casilla hubiese sido pensada, la indicación misma de esta casilla, lo que puede ser sólo de la criptestesia, ya que el cuarto superior, durante la experimentación, está oscuro, y ya que el emisor no puede ver nada, no más que el perceptor.

El cuidado con el cual estos experimentos fueron hechos por el eminente psicólogo le da una gran importancia a estos excelentes resultados.

Parece que habría gran interés en repetir todavía estos experimentos del alfabeto oculto con médiums muy poderosos, que podrían sin duda ejercer una comunicación de esta manera.

Vemos en todo caso que la criptestesia comporta una gran extensión en la misma experimentación, y que  oculta fecundidades imprevistas.

C.- Correspondencias cruzadas.

El método de las correspondencias cruzadas (cross correspondance) es un procedimiento ingenioso para comprobar la lucidez, procedimiento que, en los últimos tiempos, los Ingleses y los Americanos han desarrollado muy ampliamente.

He aquí cual es su principio. Dos personas, A... y P... deciden escribir simultáneamente una carta, para saber si sus pensamientos coinciden. Ambas cartas son fechadas y llevan los sellos de correos. Hay, pues, un emisor A... y un perceptor P... El experimento es irreprochable, sobre todo si es el azar quien determina que A... elija tal o cual pensamiento, tal o cual imagen. Pero, hasta cuando no es el azar el que elige, es poco probable que ambas personas, cuya buena fe es cierta, se pongan de acuerdo sobre tal o cual idea.

Miss Ramsden y Miss Miles tuvieron a través de Cross Correspondance (Correspondencia Cruzada) hechos dignos de ser notados73. Miss Miles estaba en Londres y Miss Ramsden en Bulstrode (a 30 kilómetros de Londres). Miss M... era la emisora, y Miss R... la perceptora.

73. Expériences de transmission de pensée à distance (Experiencias de transmisión del pensamiento a distancia), A. S. P., 1906, XVIII, 160 y P. S. P. R., octubre 1907.

27 de octubre. - Miss M... gafas,
27 de octubre. - Miss R... gafas,
30 de octubre. - Miss M... un reloj de bolsillo,
30 de octubre. - Miss R... un medallón con una cadena.
31 de octubre. - Miss M... pintando por la tarde, ve la puesta de sol sobre el oratorio de Brampton, cuya cúpula, superada por una cruz, se dibuja en el cielo. Es el mismo objeto que quiere transmitir por el pensamiento a Miss R...
31 de octubre. - Miss R... cree que Miss M... quiso mostrarle una crucifixión. Ella se sorprende al ver sólo la cruz sin las santas mujeres al pie de la cruz.
Perro Labrador Retriever
4 de noviembre. - Miss Ramsden describe: arcos góticos de claustro de monasterio: garzas de cuello largo, y aves acuáticas: una fila de fusiles con los cuales se dispara: una mujer vestida con una manta de pastor: un perro de pelo largo, un galgo y un bello labrador retriever.
4 de noviembre. - Miss Miles ve la iglesia de Malnesburg, donde había unos arcos góticos, semejantes a los del claustro de un monasterio. Habló de la caza del conejo; y de unos cisnes; vio una garza; había unos galgos y unos labradores retrievers. Mad. de Beaufort, una amiga de Miss Miles, llevaba una manta de pastor.

Por el método de las correspondencias cruzadas, fueron dadas otras pruebas de criptestesia. Citaré solamente, de acuerdo con Mad. Johnson, el siguiente hecho74«La escritura de Mad. Forbes que pretendía emanar de su hijo Talbot mencionaba que iba a despedirse de ella porque buscaba otro sensitivo de escritura automática con el fin de obtener la confirmación de sus propios escritos. El mismo día, Mad. Verrall escribió un mensaje que hacía referencia a un pino plantado en un jardín. La comunicación fue sellada por una espada y por una cometa en suspensión. (Tal era el escudo del regimiento al cual había pertenecido Talbot Forbes.) Mad. Forbes tenía en su jardín algunos pinos que provenían de semillas enviadas por su hijo. Todos estos hechos eran absolutamente desconocidos por Mad. Verrall. Mad. Verrall, en otro caso (1904), dio detalles, verificados después, sobre las ocupaciones de Mad. Forbes: tuvo la impresión de que Mad. Forbes estaba sentada en su salón, y que su hijo, de pie al lado de ella, la miraba. El mismo día, Mad. Forbes escribió que su hijo estaba allí, y que una prueba concluyente se dio, en ese momento, en Cambridge, de su supervivencia.»

74. Ver O. Lodge, La survivance humaine (La supervivencia humana), traducción francesa, pág. 257.

Es con este método de las correspondencias cruzadas que hay que relacionar los laboriosos estudios de M. Hubert Wales75. Recibía las notas que le enviaba desde Londres Miss Samuel casi diariamente, y él mismo tomaba notas, en Hindhead, a 20 kilómetros de Londres. Se trataba de ver si había una relación entre estas notas. El método es excelente; sin embargo, parece que los resultados no son muy demostrativos desde el punto de vista de la criptestesia.

75. A Report on a series of cases of apparent thought transference without conscious Agency (Un Informe sobre una serie de casos de transferencia de pensamiento aparente sin Agencia consciente). P. S. P. R., XXXI, 1920, 924-218.

M. Wales clasificó las notas en tres grupos:
  1. Verídicas, es decir, difícilmente atribuibles a coincidencias, 16;
  2. Parcialmente, incompletamente y confusamente verídicas, 200;
  3. Sin relación, 159.
Son pues 375 observaciones recogidas durante ocho meses.

Incluso para los 16 casos considerados por M. H. Wales como verídicos (alrededor del 4 por 100), es difícil de formular una conclusión firme. Y sin embargo, hubo resultados muy alentadores, especialmente para las apparent premonitory impressions (impresiones premonitorias evidentes) (pág. 200-205).

El estudio de las correspondencias cruzadas ha sido llevado muy lejos. Con paciencia ininterrumpida, Mad. Verrall, Miss Hélène Verrall, Mad. Holland, Miss Alice Johnson, M. Piddington, el Dr. Verrall, Mad. Sidgwick establecieron toda una serie de experimentos notables, exigentes de grandes esfuerzos, y que podían ser llevados a cabo sólo por personas que tenían, como Mad. Verrall, a la vez una sagacidad científica admirable, un conocimiento profundo de las literaturas antiguas, y poderes mediúmnicos excepcionales. Pero el análisis es difícil y laborioso.
Alice Kipling Fleming (Mad. Holland), Margaret Verrall, Helen Verrall y Leonora Piper.
Ciertamente, en ciertas palabras de Mad. Piper, parece que la personalidad de Myers se vuelve a encontrar; igualmente en ciertos escritos de Mad. Verrall. Mad. Piper no sabía ni latín, ni griego de ninguna manera, y sin embargo hace citas y alusiones muy numerosas, muy hábiles, tan complicadas, que es inadmisible que hubiera preparado esta perversa superchería. Así que supuse que fue el mismo Myers, muerto hacía poco, y que durante su vida fue muy versado en las literaturas antiguas, el inspirador de estos escritos. Numerosas tentativas fueron hechas para encontrar una relación entre los escritos de Mad. Verral (Myers V.) y las palabras de Mad. Piper (Myers P.). La coincidencia de estas palabras han sido, no la prueba absoluta, sino un comienzo de prueba a favor de la supervivencia personal76.

76. Vea sobre esta cuestión los P. S. P. R., desde 1910 a 1914, passim (por todas partes).

No es posible entrar aquí en más detalles. Me bastará con citar las opiniones, o mejor las conclusiones (por otra parte diametralmente opuestas), de J. Maxwell y de Mad. Sidgwick77J. Maxwell piensa que hay un excesivo énfasis en el simbolismo y la interpretación, a veces caprichoso, a veces enrevesado, de estos símbolos. Es tentador creer que concediendo esta confianza audaz a la escritura automática, y queriendo siempre reconocer esos símbolos distantes y complicados, se acabaría por encontrar relaciones trascendentales por todas partes.

77. J. Maxwell, Les correspondances croisées et la méthode expérimentale (Las correspondencias cruzadas y el método experimental), P. S. P. R., Part. LXV, 1912, 54-144.

Además, no admite que se puede concluir en el mismo sentido que Mad. Verrall y M. Piddington«Es imposible, dice (pág. 139), de concluir la intervención de un espíritu. Necesitamos pruebas y hechos. El sistema de correspondencias cruzadas está fundado sobre hechos negativos, lo cual es una base inestable. Al contrario, los hechos positivos tienen un valor en sí, lo que no pueden dar (hasta ahora por lo menos) las correspondencias cruzadas.»


Mad. Sidgwick piensa de muy distinto modo que J. Maxwell78. Según ella, la probabilidad de la identidad personal (pág. 399), se apoya por el carácter general de las comunicaciones, que muestran con total evidencia que las ideas y los arreglos de las palabras están más en contacto con las ideas de las comunicaciones (en el sentido espiritista) que con las ideas de los médiums. Este argumento de Mad. Sidgwick no tiene gran fuerza, porque la flexibilidad del inconsciente en los médiums es bastante grande para reconstituir de manera sorprendente las personalidades de Myers o de cualquier otro. Mad. Sidgwick añade, con gran razón, que hacen falta pruebas nuevas más positivas.


78. A reply to Dr. Joseph Maxwell's Paper on cross correspondances and the experimental method (Una respuesta al Artículo del Dr. Joseph Maxwell sobre correspondencias cruzadas y el método experimental), P. S. P. R., julio de 1913, parte LXVII, 375-401.

Gerald William Balfour
M. Gerard W. Balfour79 (pág. 236), concluye que este estudio largo y laborioso conduce lentamente, pero seguramente, a la convicción de que muchos hechos que aparecen en esta correspondencia cruzada,  pueden recibir la explicación satisfactoria sólo por la hipótesis espiritista.

79. Some recent scripts affording evidence of personal survival (Algunas escrituras recientes que dejan constancia de la supervivencia personal), P. S. P. R., 1914, XXVII, 221-243.

M. Balfour formula así sus conclusiones sobre los largos escritos automáticos obtenidos simultáneamente.

«Los tres médiums mencionan el nombre de Eurípides. Los tres indican, más o menos claramente, que Eurípides es el sujeto de la Cross Correspondance (Correspondencia cruzada). Dos de ellos relacionan a Eurípides con Hercules furens (Hércules enfurecido).»


En otro caso, considerado como bueno por M. BalfourMad. Piper dijo: «Light in West (Luz en el Oeste)» y Mad. Verrall dijo: «Les mots étaient de Maud: vermeil est l'est. (Las palabras eran de Maud: rojo es el este.» La verdadera cita de Maud es: «vermeil est l'ouest (rojo es el oeste)».


Ciertos son los casos de criptestesia bien caracterizados. Pero que haya criptestesia, o lucidez, o telepatía, no implica de ninguna manera la supervivencia de una consciencia personal.

Hereward Carrington
Por otra parte, M. Hereward Carrington concluye así (y cito sus palabras porque me parecen resumir con precisión lo que conviene, según yo, concluir de estas correspondencias cruzadas). El conjunto de estos hechos, «are all fully explained upon purely psychological and naturalistic lines. They almost invariably resolves them into simple subconscious memory associations. (son todos completamente explicados sobre líneas puramente psicológicas y naturalistas. Ellos casi invariablemente los resuelven en simples asociaciones de memoria subconscientes.) El azar juega en eso una parte mucho más grande de lo que se cree. Todas estas comunicaciones, a pesar del gran trabajo que representan, aportan para la supervivencia una menor prueba que las sesiones de Mad. Piper encarnando a George Pelham.» (80)


80. A. S. P., 1909, XIX, 294.

Parece que este juicio de M. Carrington está justificado: pero habrá que, sin embargo, reconocer con él que muchos fenómenos de correspondencia cruzada, si no prueban la supervivencia, establecen, sin embargo, que hay unos fenómenos de telepatía y de criptestesia que se manifiestan con evidencia.

81. A Discussion of the Willett scripts (Una Discusión de las escrituras de Willett), P. S. P. R., Part., LXX, 1914, 458-465. (Nota del Búho Miope: Esta nota no sale referenciada en el texto general. Tal vez corresponda aquí o tal vez se corresponda con el siguiente capítulo, puesto que en la misma página en la que sale da comienzo el siguiente capítulo).

4 comentarios:

  1. Fantástico e inconmensurable trabajo,siga asi.

    Muchísimas gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un trabajo que se hace agradecer, espero que la traducción prosiga ya que es un libro único y es una pena que nadie lo haya traducido en el pasado y que tampoco saliera de Francia.

      Eliminar
  2. Teniendo en cuenta el extraordinario trabajo que estás haciendo, sólo quería advertirte de un error menor con el fin de brindarte mi pequeña ayuda. Donde has añadido la fotografía de Flournoy en ésta entrada , la que has puesto por error es la de Sigmund Freud.

    La foto correcta de Flournoy es la que se halla en éste enlace http://carlossalvarado.files.wordpress.com/2013/05/theodore-floournoy-2.jpg

    Por cierto, desde ésta entrada y la fecha actual ha pasado un año, por lo que me imagino que la labor es compleja y escasea el tiempo, así que quiero darte ánimos y agradecer tan espléndido trabajo que te estás tomando.

    ResponderEliminar
  3. Hola Carolus:

    Muchas gracias por su corrección. Tenía toda la razón. Ya he modificado la imagen y puesto la correcta. La que usted me indicaba.

    ResponderEliminar

Muchas gracias por leer mi blog. Supongo que le ha resultado interesante, puesto que ha llegado hasta aquí.